22 mar. 2007

El pequeño y torpe gps filosófico de la vida


A veces en la vida navegamos tan sólo con la intemperie de los sentimientos, que tienen y dan estímulos extrañamente inconexos: reacciones, actitudes, pensamientos, y a veces, en esa intemperie por la que casi a ciegas nos movemos, nos encontramos que caminamos en círculos, sin ni siquiera dar un paso que tenga algún tipo de sentir de estar caminando hacia un lugar; rozamos la locura. Y entonces nos perdemos, y entonces es cuando creamos la ética, hacemos uso de la razón, de la geometría, de los objetivos, de los porqués, de las luchas. Creemos en ese momento en las causas, quizás no divinas, pero en las causas por las que luchar como causa que dará lugar a una consecuencia en la que verdaderamente creemos. Nos convertimos en lo que Kafka llamaba el jefe apache de la vida misma, de nuestra vida social en el caminar. Sin embargo, si forzamos la ética, si forzamos los tornos de la geometría, si no dejamos ni siquiera un espacio por el que los sentimientos puedan volver a tener palabra, la suya propia y peculiar, nos convertimos en seres tan intolerantes, que la lucha personal, ética por unas causas se viene abajo; rozamos la locura.
Y es cuestión de no desesperar, de seguir caminando, sin tomar la decisión de navegar solos el camino de la vida, de seguir buscando el equilibrio en el pequeño y torpe gps filosófico de nuestras vidas. No todos los caminos están escritos, ni existen formas cerradas de abarcarlos. Debemos seguir teniendo esperanza de poder encontrar ese punto de unión que nos hace creer en la sociedad. Somos animales racionales, somos animales sociales y somos animales profundamente sentimentales, a veces melancólicos. No desesperar, seguir teniendo esperanza, y sobre todo alguna gran amistad de ésas que nos apoye y a la que apoyar incluso en los momentos más tensos de la vida, de esas que siguen ahí con el caminar de la vida, con el ir y venir de la intemperie, como un oásis en el desierto.

20 mar. 2007

Harriet Beecher Stowe


Un día como hoy en 1852, la escritora Harriet Beecher Stowe publicó conjuntamente las diferentes entregas en revistas de lo que había sido su gran novela La cabaña del tío Tom.
Este escrito, ambientado en el esclavismo en pleno inicio del siglo XIX, se convirtió en un manifiesto del movimiento Abolicionista, que abogaba por la eliminación de la esclavitud.
En el Slave Trade Act de 1807 el parlamento británico había optado por el pago de un salario para los que en esa época tuviesen la condición de esclavos. Pero fue en el Slave Trade Act de 1833 cuando definitivamente se emplezó a plantear, desde el parlamento británico de nuevo, que la esclavitud fuera definitivamente abolida en las colonias.
En Estados Unidos la situación se fue haciendo compleja, ya que los Estados del Norte fueron aboliendo definitivamente el esclavismo desde 1781 hasta 1804, mientras que en los Estados del Sur se luchaba porque la condición de esclavo siguiera tuviendo vigencia.
Esto creó un debate muy intenso de división geográfica en los EEUU, en el que se luchaba porque la abolición de la esclavitud fuera algo global. Y es en este contexto en el que se introdujo la novela de Harriet Beecher Stowe, como una forma de manifiesto, que, en la medida en que era literario, podía llegar más al público general que aquellos que resultaban puramente teóricos. Y así fue como La cabaña del tío Tom se convirtió en una novela de revolución en la que se luchaba, una vez más, porque existiesen todas las formas de igualdad entre todos los seres humanos. Es por ello que hoy se le hace aquí un homenaje.

18 mar. 2007

Tintoretto


Estos días, hasta el 23 de mayo, podemos ver en el Museo del Prado de Madrid el magnífico recorrido por la obra de Tintoretto a través de la exposición temporal que ha recogido los momentos fundamentales de su obra.
Comenzando con un mapa de Venecia, representado a la forma de la cartografía japonesa, el autor queda invitado a visitar los puntos claves de esa ciudad en los que podría realizar un recorrido de la misma a través de la obra de Tintoretto. Así, el pintor, queda ya manifiesto, vivió y pintó en Venezia. Concretamente en la misma época en la que lo hizo Tiziano, y a la sombra del mismo.
Y entonces comienzan los óleos a brindar sensaciones a los sentidos, metáforas al pensamiento. Desde el Autorretrato de 1546-1547 de un Tintoretto joven hasta el Autorretrato de 1588 de un Tintoretto de edad avanzada, se desarrolla el universo del pintor a través de las salas, pudiendo ser recorrido múltiples veces, desde diferentes miradas.
La tónica común del pintor se desarrolla desde el ámbito de lo aporético. Y es en el juego de las contradicciones, en el de exponer juntos los contrarios, desde donde trabaja sus lienzos. Óleos de la más inmensa perfección del gusto en la belleza, poseen, en algún rincón, un lugar para lo oscuro, para las sombras, para lo monstruoso, para lo que está más allá, y de lo que no habla lo clásico, ni la razón. Una mano imperfecta en un retrato perfecto, un cuerpo perfecto con una cara mal conseguida. Y ésa es la filosofía que nos presenta Tintoretto, siendo la misma la que guía los diferentes recorridos de las distintas miradas.
Podemos, por ejemplo, hacer el recorrido a través de sus mujeres, desde las que centran la escena de La última cena de la Chiesa di San Marcuola en Venecia, hasta el Retrato de dama de luto (Dresde, Gemäldegalerie Alte Meister), la que escapa de la batalla en San Jorge y el dragón (Londres, The National Gallery) hasta la maravillosa Susana y los viejos (Viena, Kunsthistorisches Museum) que inspiraría los cuerpos de Rubens y de las mujeres orientales de Ingres.
También podríamos hacer el recorrido por sus escenas bíblicas, o bien por sus escenas de la mitología clásica, pero nunca sin olvidar que se convirtió en uno de los pintores más avezados en representar, desde lo clásico, lo que está más allá, la otra cara que no proporciona la pintura estática canónica, aquella forma que en el Laoconte era capaz de representar el dolor, la que en Pontormo nos hacía ver el interior melancólico de los sujetos, la que, siglos después, en Delacroix, pudo expresar, desde la revolución de lo clásico, cuáles fueron las inquietudes del Romanticismo.

17 mar. 2007

Inquietud


Recientemente se ha publicado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia el número 5 de la revista Inquietud, realizada por los alumnos de la facultad.
En este número monográfico se han tratado temas de actualidad que tienen que ver directamente con la situación académica de la universidad pública en España. En los últimos años, como han hecho ver recientemente los estudios realizados por el CSIC, la universidad pública española, en cuestiones del profesorado, se ha tornado un lugar oscuro en el que las normas para entrar como funcionario se rigen por favoritismos, por la ausencia de claridad en las elecciones. Ello ha venido implicando que los profesores que entran a dar clases suelen ser de entre los menos preparados para introducirse como profesores, ya que no han tenido la oportunidad de formarse en lugares del extranjero, de adquirir múltiples miradas más allá de las que su propio departamento local le ha venido dando. Así como la gente más preparada acaba reciclándose en lugares y departamentos de otros ámbitos, de otras escuelas, normalmente de carácter privado, que están acogiendo hoy día a gente especialmente muy preparada.
Esto implica, como hacen ver los alumnos de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia en este número de la revista, que la mayor parte de los profesores, sobre todo los que tienen menos de 50 años, que son los que han venido entrando por estos métodos, no poseen motivación ninguna a la hora de enseñar a sus alumnos, preocupándose más bien por cuestiones que tienen que ver con todo lo que sea figurar de cara a un público ajeno al propio alumnado. A fin de cuentas el alumnado es el que da sentido a que ese profesor esté ahí, y reciba un sueldo del estado.
¿Hacia dónde se dirige en el futuro esta situación? Hacia una privatización cada vez más evidente de la enseñanza, llegando las Universidades privadas a tener cada vez más prestigio por el hecho de la propia enseñanza, que las Universidades públicas. Es decir, es cada vez más evidente que en la enseñanza privada los alumnos están siendo enseñados, mientras que en la pública están tan sólo siendo un medio para un fin: que el profesor adquiera un sentido en su propio teatro del mundo, que es el que lo ha llevado a conseguir ese puesto.
¿Qué debería hacerse? Reivindicarse cada vez más que cambie esta situación de contrataciones ilegales, o poco claras en la Universidad pública. A fin de cuentas esta universidad es la universidad de todos, por la que todos pagamos los impuestos para que nuestros hijos, o los jóvenes de nuestra sociedad adquieran una formación y una enseñanza. Si se realiza un ámbito mafioso en esos términos, y los profesores siguen formando lugares en los que el catedrático forma su propio feudo de gente sumisa, en el futuro será nuestra propia sociedad la que se vea resentida, porque la formación casi gratuita y para todos que ofrece España, acabará siendo clasista, en la que tan sólo las personas con dinero podrán recibir una buena educación, mientras que las personas con menos ganancias no podrán más que abrirse un hueco en esta degradada enseñanza universitaria pública que tenemos hoy día.

13 mar. 2007

La situación de las artes


Durante los días 6, 7 y 8 de marzo se celebraba en Pamplona el congreso bajo el título La situación de las artes, dirigido por Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía en la Universidad de Murcia, y miembro del patronato del Museo Reina Sofía. Con invitados tales como Kevin Power, Delfín Rodríguez, Anna María Guasch, José Lebrero y José Miguel G. Cortés, se debatía esa situación de las artes hoy día, en la que se está llegando a una situación retrógrada de la defensa de la privacidad y de lo individual, a fin de cuentas, de la fuerza de la personalidad propia del artista, dejando sin considerar que el público es ya un espectador global. ¿Es o no el arte algo escindido de la realidad social y política? Es el debate que planteaba Jacques Rancière en su Politique de la littérature. Cuando el arte se une a la cuestión política puede hablar de realidades, aunque sea de realidades sociales que se proyectan como utópicas.
En un mundo global a través de la red, de la ausencia de fronteras trazadas con escuadra y cartabón, que muestra cada día el flujo migratorio de unos países a otros, más allá de lo que esté definido como legal, hablar del arte como algo privado y privatizado no se instala en el discurso político que el mundo muestra cada día. Es más importante hoy día el proyecto del arte como educación (hacia la alteridad), que el proyecto del arte como defensa de un yo individual que se deshace en su defensa de su privacidad.
Lo importante es que se creen formas de interpretar el problema del arte y de la política cultural que sean reivindicativas. Una vez que tengamos los discursos teóricos, podremos comprender mejor cómo funcionan los problemas. Ni el público puede mantenerse en la ilusión del sujeto individual, ni el artista. Es una relación entre ambos, que debería dirigirse directamente hacia el mundo. Wölfflin, Riegl, marcaron la revolución interpretativa en la que el arte se configura como magma en el que se puede ver la época, el arte como forma cultural reflejo de la época, y eso apunta hacia un ámbito que no sólo se queda en el artista-productor o en el público-observador, sino que se dirigen hacia el momento político y social en el que se instalan:

Resulta fácil reconocer que a lo largo de los últimos 25 años ha crecido de una manera notable todo aquello que tiene que ver con las instituciones relacionadas con el arte moderno (museos en sus diferentes variantes, circuito de galerías, etc.). La historia de estas instituciones a partir de finales de los setenta ha sido extraordinaria. Una feria como ARCO de partida pasa a ser ya un fenómeno que trasciende los aspectos propios relacionados con el coleccionismo de arte contemporáneo y es más una fiesta del arte, con una atención muy particular a los aspectos que podemos llamar culturales en sus diferentes formas.

Posiblemente los resultados de esta política hoy ya pueden identificarse: por una parte, ha habido una normalización que consiste en que cada comunidad ha querido tener su institución cultural específica, que atendiera intereses y perspectivas propias. La normalización ha sido institucional, aunque después la vida de los museos es más penosa, porque trabajan con conceptos relativamente convencionales, exponiéndose muy poco a lo que hoy acontece en el mundo del arte.

Por otra parte, no creo que sea muy real la relación que establece con el arte la sociedad española, que evidentemente también ha evolucionado. Muchos museos, incluso los más importantes, prácticamente se han mantenido al margen del debate crítico fundamental para una mejor comprensión de las tendencias. Es difícil entender que, por ejemplo, un museo como el Reina Sofía, por citar el buque insignia de los museos de arte moderno en este país, no disponga casi de instrumentos de debate: no tiene su propia revista, no desarrolla las discusiones pertinentes y se legitima solamente a sí mismo con el ritual de cada exposición y sus catálogos.

Francisco Jarauta, "Conversación con Francisco Jarauta". Entrevista realizada por Pedro Medina en ArteContexto, nº 13, 2007/1.

9 mar. 2007

Pepe Espaliú


Estos días está expuesto en la Sala de Exposiciones Vimcorsa de Córdoba un recorrido a través de la obra de Pepe Espaliú. Este artista, fallecido en 1993 a los 38 años de edad, ha reflexionado a lo largo de su obra sobre diferentes cuestiones instaladas en los límites. El cuerpo, la sexualidad, la enfermedad son tratados a lo largo de su obra desde el punto de vista de la crítica a lo que desde la sociedad se establece como “lo normal”, en términos de la sociología. Desde la herencia foucaultiana, Pepe Espaliú reivindica para el cuerpo, las posibles formas de la sexualidad y la manera de vivir la enfermedad un camino de libertad que no esté regido por ningún tipo de norma, corsé, que proceda de lo que rige una sociedad desde el punto de vista del control. Enfermo de SIDA durante los últimos años de su vida, y siendo ésta la causa de su muerte, Pepe Espaliú dio voz en una figura, a través de la performance Carrying, que tuvo lugar en dos sitios distintos: San Sebastián y Madrid, a la aceptación y lucha por la defensa de la igualdad de trato para los afectados de una de las enfermedades que hoy día tienen más importancia en el planeta.

8 mar. 2007

Día internacional de la mujer


Hoy 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. Escoger un día como homenaje para el recuerdo de todo un cúmulo de acontecimientos históricos, así como de pensamientos y tareas para el futuro es el lugar en el que se reúnen los ímpetus. No es un día que recuerda el nacimiento o la muerte de alguien. Ni tampoco un día en el que se conmemora un descubrimiento, una publicación, o cualquier otro hecho concreto. Es un día en el que se traen a colación tantas cosas y personas, en el que se conmemoran, hoy, todos los sucesos del pasado en una lucha por dar voz al género que siempre ha estado silenciado. No es una lucha porque sí, ni por identidad genérica, es una lucha por conocer parte de la historia de la humanidad que ha estado, y todavía sigue estando borrada. Tengamos la identidad que tengamos, o carezcamos de ella, a fin de cuentas forma parte de nosotros conocer a las que no pudieron ser conocidas, y que en numerosas ocasiones influyeron en una u otra decisión, en uno u otro tipo de invención o de pensamiento. Y es una lucha porque la igualdad en todos los ámbitos abra un futuro en el que el horizonte de la opresión no tenga que vislumbrarse. Por ello hoy les invito a todos a conmemorar cada uno desde su pequeño espacio vital a todas estas mujeres, pasadas y futuras, que se reúnen en un solo día.

7 mar. 2007

Los derechos de los niños


Recientemente se ha publicado en las ediciones de la Universidad de Murcia Los derechos de los niños, responsabilidad de todos. Este libro recoge los textos de los que participaron en las I Jornadas sobre derechos humanos, organizadas por Teresa Vicente Jiménez y Manuel Hernández Pedreño en la Universidad de Murcia en el 2005.
Reunidos en torno a la temática del niño como sujeto de derecho, ya recogida en la Convención sobre los Derechos del Niño que se aprobó en la Asamblea de las Naciones Unidas en 1989, se reflexiona desde diferentes puntos de vista, tanto teórico como práctico, sobre cuáles son las políticas y las reivindicaciones llevadas a cabo para la conquista de la afirmación de una parte numerosa de la población mundial, la infancia, como grupo compuesto por sujetos que también son sujetos de derecho. La tarea para afirmar que los niños poseen derechos a nivel mundial ha sido ardua, y ha llevado y todavía hoy día lleva en la mayor parte de los países a una lucha reivindicativa nada fácil. Aceptar que el niño es también sujeto en sí, más allá de la pertenencia al interior de una familia concreta que dicte cuál es su destino, resulta complicada cuando en gran parte de los países son una de las mayores fuentes de ingreso para la familia. El niño pasa de ser mero medio, para ser un fin en sí mismo, como sujeto, desde un punto de vista kantiano. Y es difícil esta tarea debido a que los afectados, los pertenecientes a la infancia, no poseen por sí mismos la capacidad de defenderse y autoafirmarse para reflexionar sobre su opresión y las posibles vías de reivindicación, como han podido hacer otros grupos humanos, como es el caso de las mujeres.
Es por ello que tareas como la organización de este congreso, y la publicación posterior del cuaderno del mismo, son formas de avanzar éticamente a la ayuda reflexiva para este grupo, la infancia.Al final del cuaderno son ellos los que adquieren voz, reivindicando el sencillo derecho a que les cuenten un cuento, que también hoy invitaría a reivindicar por parte de nosotros, los mayores de edad.

6 mar. 2007

Miwako Yamaguchi. Kiiro


Durante estos días hasta el 13 de abril se exponen en el centro cultural Puertas de Castilla en Murcia algunas de las obras de Miwako Yamaguchi, bajo el título de Kiiro (Amarillo). En torno a este concepto se han reunido algunas de entre las numerosas obras que la artista ha realizado en torno a ese color. Desarrolladas en la sala a través de una intensidad que va in crescendo desde los amarillos más oscuros, casi negros, hasta los amarillos intensos, el espectador va observando a través de una inmersión cada vez mayor en las sensaciones directas de un color difícil de tratar desde el punto de vista artístico. Todo a través de temáticas como bodegones, retratos, manos trabajando en la escritura, o partes consuetudinarias de la casa, como puede ser un sofá.
Lo especial de la pintura de Miwako no es sólo que se atreve a trabajar con el amarillo, que combina con otros colores, como el verde, el negro, e incluso con la ausencia de color en el lienzo virgen, sino que la combinación con ellos produce una sensación de estabilidad situada en las fronteras de un color que de por sí vibra como inestable. Así lo señala Francisco Jarauta en este fragmento incluido en el catálogo de la exposición:
Si el azul es el primer reflejo de la luz en la materia –“en el azul sagrado suenan pasos de luz”, escribía Trakl-, el amarillo es el color de la tarde. Ilumina las cosas en el momento de su partida o desfallecimiento, antes del abandono de su aparente estado natural, en ese instante peligroso en el que hace enloquecer el propio límite, abismándose en el espacio infinito e innombrable. Es él quien nos recuerda que toda cercanía es también distancia, como todo encontrarse un perderse y toda aurora un ocaso. « Ah! Le soleil se mourant jaunâtre à l’horizon ! », que anotaba Van Gogh en sus cuadernos de Arles. A la serena ironía del azul, opondrá el rayo devorador de los amarillos de la tarde, como si antes de abandonar las cosas, quisiera incendiarlas, transformándolas así en puro resplandor.
A pesar de estar observando los amarillos, el espectador siente la plácida sensación de tranquilidad que puede crearse incluso en los límites de lo definible. Entonces Miwako introduce el trazo nervioso simulando algunos signos de la escritura oriental, y la vibración adquiere la placidez que crea la mezcla de perfectamente combinada de las culturas.

4 mar. 2007

Paco Bascuñán. Mirando


Estos días, hasta el 30 de marzo, se puede ver en la sede del Istituto Europeo de Design en Madrid la exposición de Paco Bascuñán Mirando la historia, mirando el mundo. En ella es posible observar un recorrido excelentemente planteado por la obra del autor, en la que la centralidad de la mezcla entre el diseño gráfico y la reivindicación social se dan la mano. Podemos ver, por ejemplo, parte de la gráfica y las marionetas diseñadas por el autor para la puesta en escena de la obra de teatro escrita por Alfred Jarry, Ubu Roi, en la que Ubú se plantea como un personaje de crítica a ciertos prototipos de personajes de explotación que han recorrido el hilo de la historia hasta hoy día.
También están presentes los paneles en los que, con la palabra Merdre, tensa las formas del lenguaje soez hasta darle un mayor carácter de lo deleznable, en la que el exceso de poder y explotación alimenta tras de sí una serie de posibilidades que cada vez destruyen más lo propio humano, que superan sus formas, acudiendo a unas todavía más desgastadas. No es un lenguaje que se inventa desde la forma de la construcción de una ética, sino desde la destrucción de la misma.
Pero el momento más emocionante llega cuando uno se encuentra con fragmentos de sus Cuentos de Viajeros, publicado en el 2005, en el que se acude al difícil camino a través de la palabra, construida como testimonio, de aquellos que luchan y viven en la transición hacia un mundo sin fronteras, caminando de puntillas por los discursos que hoy día todavía las siguen trazando con escuadra y cartabón. Todo inspirado de la exposición Pateras, que tuvo lugar en la Universitat Jaume I en el 2004. Y de este proyecto se extrae uno de los fragmentos más bellos:
No hago más que soñar sueños imposibles -En los deslucidos matorrales de la infancia en vano cabalgaste ese baldado destino. Mar afable de campos visuales en barbecho. Mar de ojos enrojecidos por mis desvelos. Ninguna sangría pudo vaciarme del otro. Podré acaso cerrar al fin los surcos de mi mala suerte. He aquí que vine al fantástico galope de los remos fantasmas. El pensamiento agotado en peligro de sobrevivir busca acaso un lugar en tu hospitalario moridero. -El mar escucha el viento. Sólo el agudo soplo del viento kuputre. (Abdelazid Kaam. Túnez 1934)