27 abr. 2007

Fernando Sorrentino


Para los amantes del relato, sobre todo del relato breve, y de la ironía, existe en el mundo de la escritura uno de los autores que más han impactado con este género, el argentino Fernando Sorrentino. Heredero de los relatos de Cortázar y de Buero Vallejo, en sus historias, recopiladas a lo largo de diferentes libros de variedades literaturescas, reúne los lugares de la vida en los que el absurdo tiene la capacidad de convertirse en el lugar esencial que guía los ojos del lector. La bivalencia lógica se trastorna, y aparecen esos espacios en los que todos nos hemos sentido encerrados en alguna ocasión. Quién no ha estado nunca perseguido por un señor que le da golpecitos en la cabeza con el paraguas ("Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza" en Imperios y servidumbres) o quién no se ha planteado regalar de boda a su esposa una serpiente venenosa ("Una cruzada psicológica" en En defensa propia ). Estas situaciones, entre otras que parecen imposible que nos acaezcan, reflejan, a través del humor y la ironía, cuán real y dura es la vida misma. Sin embargo tienen siempre el final feliz de mostrar que así y a fin de cuentas porque es así es bella la vida.
Si quieren conocer más sobre este autor, pueden consultar
http://www.badosa.com/?m=050100&a=Sorrentino

23 abr. 2007

De la muerte y la tragedia


Ya nos cuesta aceptar o comprender, por más preguntas que hagamos y nos hagamos, la existencia de la muerte en el caminar de la vida. Ya nos cuesta comprender el salto cualitativo que hace que una persona, en apenas unos segundos, haga un viaje tan largo que no tiene retorno. Ya nos cuesta hacernos a la idea de que en el caminar de la vida es la muerte la que está de cuando en cuando presente, impertérrita, diciendo cuál es la condición humana.
Pero qué decir de la tragedia. Edipo, Medea, todos aquellos personajes de la tragedia clásica de los que Aristóteles decía han venido también para enseñarnos de la vida. El espectador, náufrago, se da cuenta, en un proceso de catársis, de que existe y forma parte de la vida la tragedia, y de que nadie la merece (y quizás quien menos lo merece, es quien sufre la tragedia). Y sin embargo así es, la tragedia está ahí, nos habla, nos dice, nos muestra que no existe una ética posible desde su lenguaje, como con la muerte. Podremos ser de una forma u otra, pero todos somos susceptibles de que llegue a nosotros o a nuestras personas amadas la tragedia. Ya nos cuesta aceptar o comprender la muerte, ya nos cuesta aceptar o comprender la tragedia. Así el caminar humano es un lugar de autoengaño en el que la única condición para vivir es poder vivir como si (al estilo de la ética kantiana) no existiesen esa muerte y esa tragedia. Y sin embargo de cuando en cuando la vida de otro nos recorre en dolor con la presencia de esa muerte, como una espada de Damocles que atraviesa el corazón sin ser susceptible de ser juzgada desde una ética.

14 abr. 2007

El día de la Segunda República


Nunca había visto Murcia así, en esta fiesta de la quema de la sardina, tampoco ninguna ciudad (salvo Valencia en fallas, y St. Michel en el día de la fête de la musique). Es curioso que toda la ciudad se llene de gente de fiesta. El perfume a alcohol desparramado y a excreciones invade cada rincón, y existe una excitación generalizada muy curiosa, que se parece a la de los momentos de histeria cuando ocurre algún hecho que produce un miedo global (como pueden ser los atentados en Casablanca y Argel estos días). La verdad es que no me gustan estos estados de una ciudad, como tampoco me gusta lo que está ocurriendo en el Magreb, ni la visión que se le está dando, de que existe ya una organización terrorista muy compleja e incontrolable, que nos puede atacar en cualquier momento. Pienso que los atentados del Magreb de estos días están siendo bastante desorganizados, de personas que se lanzan a inmolarse, y quizás por eso sean más azarosos, menos concebibles para la mente humana, y quizás por eso se le trate de dar una explicación razonada, y quizás por eso sean más incombatibles, como las guerrillas. Estamos en un mundo en el que el exceso de poder y de explotación de unos pocos crea esos síntomas, que no son más que reflejo de un malestar general, global en un mundo globalizado. No es el maquinar de una organización, sino síntomas de que esto no funciona de forma justa. Los mafiosos italianos surgieron para luchar contra la injusticia de los excesivos impuestos de los aristócratas, el terrorismo vasco surgió para luchar contra la opresión de una forma de cultura y de lengua, Hamás para luchar contra la invasión de un pueblo y la expropiación de los territorios. No se justifica, para nada, cualquier tipo de asesinato, ni tampoco el uso de armas, y a fin de cuenta son terrorismos. Debemos saber dónde está el problema en estos síntomas, que no son más que una forma de la "revolución" y las "barricadas" a la decimonónica (y para nada en el sentido positivo), pero con un carácter global, como es la sociedad hoy día. Siempre estamos acusando a otros, después de haber proporcionado hambre a millares. Ni nosotros somos culpables, ni otros, más bien habría que pensar otras formas de organización y de sistema, porque así nunca llegaremos a la "paz perpetua" en la que cada día intentamos educar a nuestros "hijos".
¡Feliz día de la República!

5 abr. 2007

Lógicamente


Al dedicar largas horas a estudiar todo tipo de lógicas habidas y por haber, al final uno acaba haciéndose la pregunta de por qué existe la lógica como ejercicio de formalización de un lenguaje. Si es una forma de conocer las causas y principios últimos, lo que subyace a la realidad del lenguaje humano, como trataron de hacer los griegos de la rama aristotélica, se podrían haber conseguido resultados más favorables. No digo en la Grecia Antigua, donde el ímpetu y las inquietudes eran bastante distintas, sino en los dos últimos siglos. Cierto que han surgido mucho tipo de lógicas, la lógica deóntica, que introduce las normas, la temporal, la modal de los mundos posibles, se ha introducido incluso el concepto de trivalencia (las cosas no son o verdaderas o falsas, sino que pueden ser algo intermedio o ambas cosas a la vez), pero ninguna de ellas ha conseguido más que hablar de forma aplicada de y a las máquinas, nunca del verdadero lenguaje humano. Es decir, ¿acaso la lógica es capaz de hablar de lo que hablamos en el día a día? Siempre existen en ella vacíos que no son posibles de recuperar. A fin de cuentas el lenguaje humano es humano, y, como lo humano, no puede ser matematizado. Tal fue una de las causas de la caída del proyecto ilustrado. Quizás la lógica difusa sea la que más se adapta a lo que tiene que ver con el lenguaje humano. Proposiciones cuyo carácter de verdad está difuso, y depende del momento, del contexto, de la peculiar forma que se le dé. Es decir, la lógica difusa es una forma de acabar con la lógica clásica, basada en valores de verdad establecidos e inmutables, en reglas fijas que daban al armento una validez por una cuestión de necesidad. A fin de cuentas, la lógica difusa acaba con la lógica, como la probabilística acaba con la matemática, y como la teoría de la relatividad acabó con la mecánica newtoniana (a pesar de que en la práctica en algunos contextos se sigan utilizando). Comprendo que haya que estudiarla, pero no es fácil hacer con ella pensar que, por utilizarla dentro de la filosofía, va a configurarse como una forma de sabiduría excelsa, la de la ciencia, que es capaz de decir más que lo que puede decir el más corto de los relatos de Julio Cortázar.