28 oct. 2007

Pitifú


Teresita, caminando por las laderas de las montañas boca abajo, encontró a Pitifú. Pitifú es una persona personaje muy particular. Él es un coche muy sensible, tan sensible como sensibilizado. Teresita justo caminaba boca abajo porque necesitaba encontrar a ese amigo, sí, decía que tantos km. tenía que recorrer cada semana por la Vega Baja entre Palmerales y demás, que no podía hacerlo ya con sus pequeñas patas (más que nada porque tenía ya roto uno de los dedos chiquitines, que imagínense si serán chiquitines en una lagartija).
Pitifú es un coche muy mono, decíamos, sí, lleva un lacito siempre muy bien planchado puesto en el capó, porque le encanta ir vestido siempre de punta en blanco. Él es muy peculiar, ya que es alérgico al petróleo, y dice que no puede beber ese líquido oleaginoso si no es mezclado con una de las tilas de perfume de dátiles que Tifón prepara macerando los dátiles más gordos del Palmerar de Elche. Así que Teresita, poniendo la cola tiesa y mirando los satélites, llamó a Tifón para que preparase esas tilas antioxidantes que Pitifú tomaría cada día, porque él había decidido, después de que Teresita le relatase las revoluciones llevadas a cabo por los tucanes, que se unía al departamento de logística del mismo. Ahora Jordi el Tucán Barceloní y el Tucán de Bellvitge, con las grandes obras destructoras del AVE, necesitaban una mano para picotear la calva de los operarios que estaban intentando hundir el barrio en el que vivían. Así que Teresita había dicho a Pitifú que fuese para allá esta semana para ayudarles, con la velocidad, a solucionar más rápidamente los problemas de urgencia.

19 oct. 2007

I Encuentro Internacional de Revolucionarios y Virus


Tucán, el gran Tucán, avisó el otro día por prescripción médico-revolucionaria que para que todos los tucanes de las microrevoluciones del mundo pudiesen adquirir más fuerza, debían estar inmunizados contra todo tipo de virus. Y esto no quiere decir acabar con ellos, sino dialogar los escudos para poder batallar no contra sí mismos, sino contra el autoritarismo. Así, este fin de semana, en la isla de Tabarca, que si recuerdan es la isla utópica de reunión de los tucanes, se organiza el I Encuentro Internacional de Revolucionarios y Virus. Carlota, la tortuga, se encargó de hacer las veces de secretaria para llamar a todos los ponentes de entre toda clase de virus para que diesen su lección sobre cómo era el efecto y las formas de defensa del poder contagioso de cada uno de ellos. Y entre los oyentes estaba Teresita, que no quiso matricularse por no tener formalizados más papeles (que desde que firmó un contrato de trabajo de espionaje para Tucán está nerviosa). Ella escucha y escucha, prueba virus que te prueba, y dice que va a llevar al cole a sus amigos los cultivos de estos virus para intercambiarlos como cromos por otros de los tucancitos monstruitos. Cuando coleccionen todos podrán caminar revolucionariamente por el mundo. Pero siempre queda uno más..., el gran Yokai.

17 oct. 2007

Courbet


Desde el pasado 13 de octubre hasta el 28 de enero del 2008 podemos visitar, en las galerías del Grand Palais en París, una maravillosa exposición dedicada a una de las grandes figuras decimonónicas, Courbet.
En esas galerías, en las que hemos podido ver exposiciones bellísimas y repletas de información (Mélancolie, Vienna fin-de-siècle o Henri Rousseau), se configura ahora el discurso en torno a Courbet. Comenzando por la serie de autorretratos, en los que el pintor se crea a sí mismo, podemos adentrarnos en el mundo de Courbet a través de las diferentes temáticas. Por un lado, los retratos realistas y sociales de la provence de Ornans de la época. Profesionales, artesanos, mujeres, perros y un sinfín de personajes son pintados de la mano de Courbet para dejar un legado sobre la sociedad de la época, una vez que ha dejado de lado lo íntimo. Esta serie de retratos van construyendo el que sería uno de los cuadros de gran formato del pintor: Un enterrement à Ornans, expuesto en una gran sala junto a los retratos particulares que fueron constituyéndolo. Por otro lado, los retratos realistas y sociales de la burguesía de la época, que poco a poco van dando lugar al segundo cuadro de gran formato expuesto en otra gran sala, el Atelier du peintre, y que podemos contemplar permanentemente en las galerías del Musée d'Orsay.
De ahí el recorrido pasa directamente a los paisajes, y el espectador trae al recuerdo aquel libro de Simon Schama, Landscape and Memory, en el que se habla, entre tantas otras cosas, de la creación del paisaje como forma de reflejo de las inquietudes, los deseos y los sueños. Una vez recorrido el espacio utópico de la naturaleza en Courbet, podemos observar una gran sala dedicada a los desnudos prohibidos del pintor. Así danzan los óleos en torno al Origin du monde expuesto también permanentemente en el Musée d'Orsay.
Del desnudo a las escenas de caza y a los bodegones en torno a la trucha, para pasar finalmente a recorrer la última sala, en la que se concentran los óleos dedicados por Courbet a sus compañeros de causa del utopismo social (o socialismo utópico), entre los que se encuentra Proudhon. Un gran sueño que dio vida y quitó la vida a este desconocido y riquísimo pintor.

16 oct. 2007

Rigoberta Menchú


Un día como hoy, en 1993, Rigoberta Menchú recibió el Premio Nóbel de la Paz debido a su lucha vital a favor de los derechos de lo indígenas, de una igualdad y de una justicia social.
Rigoberta Menchú tuvo que vivir, desde su nacimiento en 1959, una de las épocas más difíciles de Guatemala. Atravesada por una interminable guerra civil, con el golpe de Estado de 1982, y la llegada al poder por la fuerza del presidente Efraín Ríos Montt, perteneciente irónicamente al Partido de la Democracia Cristiana, Guatemala se convirtió en un estado de excepción en un país cada vez más militarizado en el que se luchaba violentamente contra las guerrillas y las minorías étnicas compuestas por los indígenas. Fue en esta época cuando Rigoberta Menchú tuvo que emigrar a México, y cuando su padre, gran luchador por los derechos de los indígenas -según se relata en la biografía de Rigoberta Menchú Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia- murió asesinado en manos del gobierno en la embajada de España en Guatemala.
Una vida, la de Rigoberta, que habla de la historia de la explotación de los indígenas en el continente americano desde la colonización del mismo ya siglos ha (1492). Una historia de desigualdad que no sólo pertenece a lejanos períodos de la historia, sino que hoy día, en el siglo XXI, todavía se sigue reproduciendo por parte de los herederos de la forma de cultura impuesta. Por ello, tareas como las que realizan hoy día Rigoberta, desde las instituciones que fomentan la justicia social, resultan tan esenciales, para luchar y abrirnos la mirada.

8 oct. 2007

Paula Rego



Ahí estaba, escondida tras un lugar de la nueva ampliación del Reina Sofía, Paula Rego. Casi sin aliento por los paseos agotadores por un Madrid infinito, uno entra, y se encuentra con ella. Sí, se cruza el umbral de la sala y comienza el universo social y esperpéntico de la crítica Paula. Nada más entrar, la escena pintada recientemente retratando a Olga, refugiada alemana, acompañando a la dama con su pequeño instrumento de cuerda que no se sabe de qué forma da una nueva oportunidad vital a la niña. Ahí está, impactante, marcando dos direcciones inconmensurables que llevan a dos mundos completamente diferentes: la Paula joven y la Paula mayor, como su Joven República y su Vieja República, que también dignifican la entrada a la sala.
Y uno decide comenzar la historia por el final; gran elección. Ahí van surgiendo, desde los pasteles hasta los rápidos trazos de una mina de plomo, las grandes realidades de la Portugal de la época, heredera de las políticas de Salazar. Personajes de una realidad extrema que expresan, herederos del expresionismo, la gran contradicción y oscuridad de su interior; mujeres bailarinas de negro, grandes y deformes, que dialogan críticamente con las que años ha pintaba Degas para dignificar las actividades de la burguesía de la época; hombres encarcelados viviendo con lo mínimo, militares perversos, padres de familia derrotados por el Estado, todos mezclados con el ámbito de lo monstruoso que aparece aquí grotescamete señalando los horrores, las perversiones y las mentiras de una parte de lo humano. Así se llega al maravilloso Ángel, representado por una gran mujer de su casa, vestida con su traje tradicional, y que ostenta una esponja en una mano y un puñal en la otra (siendo éstas las dos facetas de la "liberté" de la madre salvadora del mundo, tan ángel como demonio).
Una exposición fantástica que dialoga con toda la tradición clásica de los que no abogaron por lo canónico. Grandes cosas que aprender; pequeños y grandes momentos, como los paseos agotadores por el Madrid infinito.