25 oct. 2008

Alfonsina Storni


Un día como hoy, en 1938, murió una de las grandes escritoras de voz hispana de la historia: Alfonsina Storni. Esta autora deleitó a los lectores con una profusión de sentimientos que, arraigados en una base social, van cabalgando en los versos con el ritmo que coincide con nuestro latido. Alfonsina Storni es un canto a la madurez de una mujer que es consciente de su situación y de la diferencia de trato que conlleva serlo a nivel social. Desde su primer poemario, La inquietud del rosal (1916), hasta su último Mascarilla y trébol: círculos imantados (1938), desde sus obras de hasta sus poemas en prosa o sus ensayos hoy recopilados en Nosotras y la piel (Buenos Aires, Alfaguara Argentina, 2005), Alfonsina es una mujer que se concibe libre, que cree haber contribuido al desarrollo hacia la igualdad comparándose con sus antecesoras. Es una mujer que siente, que ama, que sufre, que se alegra, que reclama que es en la verdad del sentimiento donde el trato humano nos reconoce como iguales.
Es una mujer que nos hace llegar al valor de una vida que fue terminada por voluntad propia en el Mar de Plata, metáfora de la libertad, antes de afrontar un duro proceso de enfermedad que le llevaba a la muerte.

Peso ancestral

Tú me dijiste: no lloró mi padre;
tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
no han llorado los hombres de mi raza,
eran de acero.

Así diciendo te brotó una lágrima
y me cayó en la boca...; más veneno.
Yo no he bebido nunca en otro vaso
así pequeño.

Débil mujer, pobre mujer que entiende,
dolor de siglos conocí al beberlo:
¡oh, el alma mía soportar no puede
todo su peso!


Bien pudiera ser

Bien pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,

pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

7 oct. 2008

Elfriede Jelinek


Un día como hoy, en el 2004, se supo la noticia de que la recepción del premio Nóbel de literatura sería para Elfriede Jelinek. Esa información fue importante para el mundo de la escritura, ya que Elfriede Jelinek, a través de novelas tales como La pianista, Las amantes o Deseo, había ido creando un mundo de mujeres en el que hablaba de ellas, de sus preocupaciones, de sus problemas, no sin utilizar una escritura controvertida que había escandalizado a muchos críticos. Tratando temas como la sexualidad femenina sin adornos, los abusos que se le han hecho, la orígenes de los comportamientos, desarrolla las historias con un estilo irónico y en ocasiones violento, como son las relaciones entre los seres humanos a la base en una sociedad desigual, según señala la escritora al hablar de su obra. Defensora feminista radical de los derechos de la mujer, ha sido una figura controvertida para la sociedad. A ello se suma su pertenencia al Partido Comunista autríaco durante años, y la denuncia pública y sin genuflexiones que vino haciendo del Partido de la Libertad, por ser nacionalista y autoritario a un tiempo, lo que le conllevó un ataque constante desde la política de su país a su figura de reivindicación y resistencia.
Un día que cabe recordar no sólo por ser la décima mujer en la historia galardonada con un premio Nóbel de literatura, sino por ofrecerle el mismo un reconocimiento por parte de la sociedad establecida, que resulta un gesto de los cánones hacia la libertad de expresión y la lucha radical por las ideas.