31 ene. 2009

Isaías Lafuente. "La mujer olvidada. Clara Campoamor y su lucha por el voto femenino"


Apenas conocida por el gran público, en la mayoría de las ocasiones ocultada por los políticos de derecha y de izquierda cuando hablamos de la República española, Clara Campoamor fue la primera mujer que logró luchar por el voto femenino en el Parlamento español. En una época en la que se había logrado aprobar que la mujer pudiese formar parte del Parlamento, comenzó a discutirse en el seno del mismo la aprobación del voto femenino. Argumentos tales como la incultura de la mujer y su poca preparación para la política, así como que la mujer votaría a los partidos eclesiásticos, surgían de las palabras de políticos tan reconocidos como Niceto Alcalá Zamora. Pero no sólo parlamentarios de género masculino defendieron estas ideas, sino que también parlamentarias como Victoria Kent, perteneciente al Partido Socialista Radical, y Margarita Nelken, del PSOE. En todo ese contexto, la única mujer que fue capaz de defender con argumentos coherentes la lucha por la igualdad y la libertad de la mujer fue Clara Campoamor. Día tras día, en la época en la que se estuvo debatiendo la cuestión en el Parlamento, defendía que la opinión de la mujer debía constar como equitativa, fuese la que fuese, porque votar es un derecho individual, no dirigido y elegido previamente por una educación en una ideología. Largos días que finalmente obtuvieron su fruto, porque aquellos héroes anónimos abanderados por los argumentos de Clara Campoamor, hicieron que finalmente ganase el sufragio universal por cuatro votos.
La revolución de la mujer siempre ha sido doble: la propuesta por los hombres para el cambio, y la suya personal por la igualdad.
Por fortuna, se está retomando la figura de Clara Campoamor como parte fundamental de la historia de la España del s. XX. Un libro tan ameno, divulgativo y bien documentado como el de Isaías Lafuente, La mujer olvidada. Clara Campoamor y su lucha por el voto femenino nos ayuda y nos hace disfrutar generosamente del contexto.

19 ene. 2009

Hafez. "Como tú sabes"


El alba de la bienaventuranza sopla hacia donde tú sabes.
Por el reino de quien sabes, pasa cuando tú sabes.

Del secreto retiro eres heraldo, y te esperan.
Acude no por mandato, sino tal como tú sabes.

Di que me huye de la mano el alma amada.
Insufla en ella, con tu boca granate, lo que tú sabes.

Dos palabras he escrito de un modo que nadie entiende.
Por tu majestad y grandeza, léelas como tú sabes.

Tu espada y nosotros somos como el sediento y el agua.
Al cautivo que prendiste, mátalo como tú sabes.

¿Cómo anudar la esperanza al cinturón de brocado,
pues queda junto a un detalle que tú sabes?

En este asunto, Hafez, da igual el turco que el árabe.
Cuenta la historia de amor en la lengua que tú sabes.

18 ene. 2009

Luiz Simões y Jonas Bendiksen

Con motivo de Fotoencuentros en el 2009, la ciudad de Murcia reúne en las diversas sedes culturales exposiciones de fotografía de diferentes autores. Dos de ellos, Luiz Simões y Jonas Bendiksen, abren la sala con dos conceptos que recorren muy bien a lo largo del planteamiento de sus fotografías expuestas.

Luiz Simões. De la serie Vertidos

Luiz Simões, con sus Vertidos expuesto en las Puertas de Castilla, parte de la base de la imposibilidad que tiene el ser humano de deshacerse de los productos artificiales que crea. Esto es, producimos plástico, vidrio, metales, pero sin embargo no somos capaces de deshacernos de ellos de una forma igual a como los producimos. Esto es, no pasamos sin apenas dejar huella. Así, los sujetos de Luiz Simões son presentados desde la ruina, amordazados por los propios objetos que crearon.

Jonas Bendiksen, Abkhazia. Vacaciones en un país no existente. 2005

Jonas Bendiksen, con sus Satélites expuesto en Las Claras, hace una reflexión sobre los lugares aislados, algunos resistentes, que fueron quedando con la desmembrada Unión Soviética. Esos espacios mundiales, no reconocidos en su existencia a nivel internacional, pero que tienen en sí una vida totalmente diferente a la que les atribuimos desde nuestro punto de partida.
Un encuentro que vuelve a hacernos recorrer una bella ciudad, y que, a su paso, nos deja pinceladas que, desde lo visual, nos hacen reflexionar.

17 ene. 2009

Carolina Coronado


Un día como hoy, en 1911, murió Carolina Coronado, una de las grandes escritoras del Romanticismo español. Poemas y prosa componen una obra de una autora que, por sus características, ha venido a considerarse fundamental y representativa de una época cultural que pocos escritores ha tenido en el contexto español por las circunstancias históricas. La obra de Carolina Coronado, sin embargo, ha sido poco explorada, y su biografía todavía hoy es generalizadamente desconocida frente a nombres como Gustavo Adolfo Bécquer o Rosalía de Castro. Por ello hoy especialmente le dedicamos este homenaje. Juzguen ustedes simplemente con la lectura:

El amor de los amores


I

¿Cómo te llamaré para que entiendas
que me dirijo a ti ¡dulce amor mío!
cuando lleguen al mundo las ofrendas
que desde oculta soledad te envío?...

A ti, sin nombre para mí en la tierra
¿cómo te llamaré con aquel nombre,
tan claro, que no pueda ningún hombre
confundirlo, al cruzar por esta sierra?

¿Cómo sabrás que enamorada vivo
siempre de ti, que me lamento sola
del Gévora que pasa fugitivo
mirando relucir ola tras ola?

Aquí estoy aguardando en una peña
a que venga el que adora el alma mía;
¿por qué no ha de venir, si es tan risueña
la gruta que formé por si venía?

¿Qué tristeza ha de haber donde hay zarzales
todos en flor, y acacias olorosas,
y cayendo en el agua blancas rosas,
y entre la espuma lirios virginales?

Y ¿por qué de mi vista has de esconderte;
por qué no has de venir si yo te llamo?
¡Porque quiero mirarte, quiero verte
y tengo que decirte que te amo!

¿Quién nos ha de mirar por estas vegas
como vengas al pie de las encinas,
si no hay más que palomas campesinas
que están también con sus amores ciegas?

Pero si quieres esperar la luna,
escondida estaré entre la zarza-rosa,
y si vienes con planta cautelosa
no nos podrá sentir paloma alguna.

Y no temas si alguna se despierta,
que si te logro ver, de gozo muero,
y aunque después le cante al mundo entero,
¿qué han de decir los vivos de una muerta?


II

Como lirio del sol descolorido
ya de tanto llorar tengo el semblante,
y cuando venga mi gallardo amante,
se pondrá al contemplarlo entristecido.

Siempre en pos de mi amor voy por la tierra
y creyendo encontrarle en las alturas,
con el naciente sol trepo a la sierra;
con la noche desciendo a las llanuras.

Y hallo al hambriento lobo en mi camino
y al toro que me mira y que me espera;
en vano grita el pobre campesino:
"no cruces por la noche la ribera".

En la sierra de rocas erizada,
del valle entre los árboles y flores,
en la ribera sola y apartada
he esperado "al amor de mis amores".

A cada instante lavo mis mejillas
del claro manantial en la corriente,
y le vuelvo a esperar más impaciente
cruzando con afán las dos orillas.

A la gruta te llaman mis amores;
mira que ya se va la primavera
y se marchitan las lozanas flores
que traje para ti de la ribera.

Si estás entre las zarzas escondido
y por verme llorar no me respondes,
ya sabes que he llorado y he gemido,
y yo no sé, mi amor, por qué te escondes.

Tú pensarás, tal vez, que desdeñosa
por no enlazar mi mano con tu mano
huiré, si te me acercas, por el llano
y a los pastores llamaré medrosa.

Pero te engañas, porque yo te quiero
con delirio tan ciego y tan ardiente,
que un beso te iba a dar sobre la frente
cuando me dieras el adiós postrero.

1 ene. 2009

Dona Haraway. La teoría del cyborg


Un día como hoy, en 1985, Dona Haraway publicó su Un manifiesto Cyborg: Ciencia, tecnología y socialismo-feminista a finales del siglo XX. En él expone una teoría con novedosas aportaciones al feminismo que se había desarrollado a lo largo del siglo XX. La autora plantea la existencia humana contemporánea como una existencia cyborg, compuesto de un cuerpo al que se le añaden apósitos que tienen que ver con la identidad puramente individual. El cyborg reacciona en contra de las teorías esencialistas culturales. Éstas, que aprisionan a seres humanos, como en el caso de la mujer, han transmitido conceptos a lo largo de la historia que se han anquilosado en las personas. Así, transforman conceptos culturales en conceptos naturales. Un claro ejemplo es la teoría de la inferioridad natural que presentaba el cerebro de la mujer con respecto al del hombre en la física aristotélica.
Entre otros, el cristianismo y el mito de Edipo se han configurado como condicionantes de una desigualdad entre los géneros.
El cyborg no entiende de conceptos, no comprende y lucha en contra de "hombre", "mujer", por ser categorías que implican una construcción histórica por parte de las teorías esencialistas. Es decir, Dona Haraway plantea una lucha en contra del concepto de identidad que tanto condiciona a las personas.
Quizás sea la mejor forma de comenzar un año reflexionando sobre los conceptos que utilizamos y que prejuzgan la tolerancia ante lo que nos rodea. Conceptos tales como el de la figura paternal o la figura maternal, por ejemplo, crean en el debate actual la configuración de prejuicios tales como la intolerancia ante la adopción de hijos por personas que no se adaptan a los conceptos establecidos de familia que han transmitido las teorías esencialistas a lo largo de nuestra historia.