29 sept. 2010

Fragmentos digeridos XVI



Consulte con Rita

A veces guardo silencio. La educación nos hace guardar silencio. Sin embargo, la mente tararea esta canción cuando escucho ciertas palabras. Es tal la respuesta a todos los que se quejan, que se declaran víctimas, que tienen las suelas de los zapatos pegadas al suelo, que no saben volar y llenar de amor, que dejan una nube negra allá donde caminan. Aquéllos que, por ejemplo, un día fueron funcionarios, y al día siguiente se tornaron pesimistas animales no pensadores, quejándose, quejándose, quejándose como si fuesen víctimas de algo más que de sí mismos.
¡No nos taladraréis el cerebro con podridas palabras de desamor! ¡Que os escuche Rita, Ruto & Co.!

28 sept. 2010

Fragmentos digeridos XV


A mi maestro

Pasa el tiempo y sigue ahí. Como esa pequeña presencia silenciosa que va más allá del espacio y el tiempo. Pasa el tiempo y sigue ahí. Y regresan las tardes de paseos por París. Y las noches en el Cinéma Racine. Los sueños del Café Flaubert. Los paseos en bicicleta por el Malecón. Las comidas en casa de su familia.
Cuando en aquel tiempo lloraba por la enfermedad de su amada. Si supiera cuánto la ama, guardaría en silencio el hipopótamo de madera africano en el cajón de sus sueños.
Pasa el tiempo y sigue ahí. Me vio crecer y sigue ahí. Las horas se suceden con aquella verdad propuesta de la fraternidad en el jardín del verbo.

Fragmentos digeridos XIV


Castillos de arena

De mi maestro aprendí a hacer castillos de arena. Aprendí que esos castillos se los lleva el mar y nacen nuevos castillos. A veces palacios. A veces chozas. Guías matemáticas de la sombra. Desdibujos de aporías kantianas. En eso proceso habita el ser utópico y fronterizo. Quizás sea ésa la forma más verdadera de existir como ser humano.

27 sept. 2010

Fragmentos digeridos XIII

Gerardo Feldstein
El yo, el Superyo y el ello

Yo

El yo de otros. El yo que no yo. El yo de la expropiación del yo. El yo de niños. El yo de artistas. El yo de lenguas. El yo de espacios habitables. El yo que soñó el no sueño. El yo feliz del sin tiempo del yo. El yo de cinco minutos. Yo breve como la vida de un larva. El yo que buscó un respiro para pensar su soñada condición de frontera disuelta. El yo de otros es yo de democracia social.

26 sept. 2010

En torno al "Idiota en Versalles". Obra de Chema Cardeña


Chema Cardeña, en su obra El idiota en Versalles -en la cual también participa como actor representando al músico de la corte de Luis XIV Jean-Baptiste Lully-, pone de manifiesto, a través de cuatro personajes, y mediante el recurso teatral de la comedia, la situación esperpéntica de la desocupada corte de finales del XVII.
En tal representación teatral puede observarse, a través de una interpretación libre de los personajes históricos, un tema de especial relevancia reflexiva sobre las condiciones de la época.
Jean-Baptista Molière y Jean-Baptista Lully son llamados por el rey Luis XIV para componer una obra de teatro clásica, Medea -nunca escrita en la realidad por Molière- a cambio de una suma de dinero importante. En esa obra participarían la esposa del rey, María Teresa y la amante predilecta del mismo, Louis de la Vallière. Incluso aunque va en contra de los preceptos de ambos artistas, aceptan. Fuese ésta la única forma de sobrevivir como artista. Cabe preguntarse pues, qué ocurre con el arte conocido, aceptado por el público, introducido en la institución. ¿Es una forma condicionada del poder para reflejar sus propios intereses? ¿Dónde queda el papel del artista?
Cabe reflexionar, entonces, sobre si la misma situación ha perdurado hasta hoy día. ¿Quién expone, de los artistas actuales, en el ámbito institucional del museo? ¿Por qué llegan a exponer sus obras en el museo? Porque su arte no perturba los cánones estéticos de la época, así como porque sirva a intereses políticos -léase artistas que exponen en el museo de su región para que ésta haga ostensión de todo aquello que pertenece a la identidad local, y por lo que no ha luchado antes de que el artista se diese a conocer a un público-. El arte institucional no lucha por el valor en sí de la obra de arte, sino por lo que ella supone para los beneficios políticos. La sed del artista, sus inquietudes, se convierten en un mero instrumento para fines diferentes a los que tiene el arte en su origen: la expresión desde la libertad y la imaginación de puntos de vista críticos y revolucionarios. Son esas obras de arte las que marcan la ruptura y el recuerdo para el futuro de una época. Y es por ello por lo que ahora podemos recordar a Manet, Van Gogh o Edgon Schiele.
Por fortuna, así como ocurría en la Francia del siglo XIX con el Salon des réfusés, tenemos pequeños espacios, asociaciones culturales, que sirven de utopía revolucionaria desde la que dar voz a ciertas condiciones del arte que la institución no es capaz de atisbar, porque vive complaciendo el pasado inmediato, en vez de pensando proyectos de futuro. La institución, en la historia, va detrás de los tiempos del cambio y del azar de los sujetos y las sociedades.

25 sept. 2010

Fragmentos digeridos XII

Edgon Schiele. Paisaje de Krumau

Lección VI para una samurai

Hacer de la vida un relato. Hacer del relato una vida. Dos actitudes éticas para brindar valor a lo cotidiano, tan torpemente connotado en nuestra cultura. La revolución de la frontera conceptual se desvela con la constante pregunta: ¿por qué hacer de lo cotidiano una condena, o una forma de guardarse del pensamiento? Somos seres pensantes de costumbres.

23 sept. 2010

Fragmentos digeridos XI


Lección V para una samurai

Por muchos condicionales incautos. Por muchas disyuntivas exclusivas. El peso de la balanza cae sobre los hechos como una verdad del silencio. Ahí es donde se vive el aquí y ahora. Su revolución es privarlo de su cultural impuesta condición de drama.

20 sept. 2010

Fragmentos digeridos X


Biografía en voracidad de mecánica

Cuerpo máquina. Máscara es tu danza con el azar. Gritas el aullido que te da cuerda. Vives enfermo de mecánica caótica.
Ya comprendiste el tiempo, reloj de metamorfosis racional.

19 sept. 2010

Miguel Brieva





El ácido crítico de la palabra y el poder visual de la imagen. Así son las ilustraciones de Miguel Brieva (Sevilla, 1974): instantes éticos que nos ponen frente a la verdad con la desnudez de la vida y el caminar por el filo de una katana. Frente a ellos sólo nos queda pensar. Gran tarea que hace auténtico al ser humano.

Fragmentos digeridos IX


Marta Peñalver Peña

Eres amiga porque te vi crecer. Porque el azar nos tendió aquel lazo rojo. Porque incluso, aunque, sin embargo las disyuntivas, seguimos tejiendo este jardín.
Eres así porque habitas en el tiempo. Porque eres mujer y nos conocimos niñas. Porque el silencio ya no nos perturba. Porque nos decimos más sin palabras.
Te quiero porque caminas la vida apasionada. Incluso, aunque sin embargo las disyuntivas. Así, tan fuerte como frágil es el vidrio, Marta.

15 sept. 2010

Fragmentos digeridos VIII


La experiencia estética de lo local

La experiencia estética de lo local es la experiencia estética de lo consuetudinario.
El ser humano tiende a proyectar en grande. Ése es el gran potencial de su motor generador de vida, vidas, mundos, utopías, luchas.
Sin embargo, en ocasiones el proyectar al macrocosmos nos hace olvidar que somos también microcosmos. Estamos hechos de pequeñas partes, la vida son también chiquitas parcelas. En ellas surge la experiencia estética de lo local. Ésta sólo puede vivirse si estamos atentos con los sentidos a esos sutiles discurrires de la sensualidad cotidiana.
El olor de un nenúfar no escapa a los sentidos si es algo que no acostumbramos percibir. Sin embargo, si a ello estamos habituados, el perfume de azahar puede pasarnos desapercibido.
Los sentidos, como la vida humana, tienden a seleccionar sus percepciones por comodidad a la hora del conocimiento.
La estética de lo local trata de instalarse en la frontera revolucionaria que intenta concebir la belleza de lo consuetudinario con una connotación diversa a la que le es común.
La estética de lo consuetudinario no presupone la condenación generalizada que la sociedad da a lo habitual.
Si por principios alcanzamos a percibir esa bella sensualidad de la estética de lo local, saldremos del círculo de conocimiento que olvida lo que es, para vivir sólo lo que no es.
Macrocosmos y microcosmos son dos espacios de posible conmoción para el ser humano.

13 sept. 2010

Fragmentos digeridos VII


La Noche en Blanco

El sueño del arte es la democratización del mismo. Bella idea la de que una sociedad pueda educarse acompañada del arte. Éste es el reino de la imaginación, la libertad, la utopía, y ha sido el lugar desde el que se han pensado, y en el que se han reflejado los grandes cambios en el ámbito de la polis.
Éste es el principio motor de la Noche en Blanco. Compartir al abierto, en el espacio del agora, la festividad en torno al arte para hacerlo un laboratorio de pensamiento social.
Museos transitables, arte en la plaza, caminos compartidos recorridos de espacio a espacio.
Sin embargo -siempre hay una adversativa en la vida-, lo que es su fin inicial, o al menos su objetivo, acaba ensombrecido por el fin generalizado de festejar por festejar, sin conocer bien lo que sea.
Acto comparable, en tanto que la Noche en Blanco tiene su fin social y político, al hacer huelga sin conocer razones, o a dar el voto sin haber leído los preceptos de un partido político.
Cada día se hace más evidente la decadencia de los valores originarios de la democracia. Quizás ése sea el malestar de la Europa del siglo XXI.

12 sept. 2010

Fragmentos digeridos VI


La pequeña filósofa

La calle audaz está poblada de gatos. Lanzan bambalinas, bambolean el aullido. Un cabello manga esconde la mirada. Comienza el salto de bambúes, el vuelo de sueños infantiles.
La pequeña filósofa sin rostro eras. Viniste a besar a la niña que jugaba al Donkey Kong. Quebraste físicas postmodernas y lógicas alternativas.
La calle audaz estaba poblada de gatos oscuros oscurecidos. Eran ciegos ya cegados por el resplandor de tu luz.

9 sept. 2010

Fragmentos digeridos V

Jardín Zen. Kyoto
Foto: Nieves Soriano Nieto

El zen de las pasiones

Un jardín perfecto en imperfecciones. El camino lento nos hace llegar a él. Nos dijeron de cuándo cambian sus estaciones. Fue relato las bestias que alberga. Es gesto observado de conocimiento silencioso. El camino lento nos hace llegar a él. Quizás porque no sabemos nada salvo que aquí no muerde. Es sólo ética de base el zen de las pasiones compartidas.

7 sept. 2010

Fragmentos digeridos IV

La Niña

En la vida relacional entre seres humanos existen algo más que palabras, razones, o cosas perceptibles por los sentidos que poseemos. ¿Química orgánica? Quizás sea apropiado descanonizar la respuesta con un silencio.

¡Oh!, el primer silencio que evidenció los límites de la forma explicativa humana nació de la interacción no dialogada entre dos personas que se entendían.


Una niña ya con arrugas. Un parque. La niña con arrugas hablaba por teléfono en uno de sus paseos biográficos por la ciudad de Murcia. Vivía ese instante tensada por la felicidad de regresar y la melancolía de haber perdido tantos espacios. Aquella tienda en ruinas. La calle que hicieron peatonal. Un tranvía con perfil de alta velocidad. Y, sobre todo, aquellas fraternidades que ya no estaban. ¡Maldita fortuna que las había hecho cambiar de lugar geográfico!

La niña con arrugas regresaba después de un largo tiempo fuera. Había hecho de todo por disimular esa tensión esencial que la llevaba al miedo a su futura acción en el origen, incluso se había hecho recortar el pelo como un bufón.

En realidad no le quedaba origen, porque el lugar del que partió ya no estaba. La niña con arrugas seguía yendo a su cole. Seguía viviendo en una casita de muñecas. Seguía leyendo en sus noches de invierno, pintando en sus tardes estivales, literaturizando su día a día y llenándose de curiosidades. La única diferencia es que la tortuguita Carlota había desaparecido. Y eso, sólo eso, hacía que su origen no fuese el mismo. Ahora tenía que crear un nuevo origen de 0.

En el parque la niña con arrugas llamó a otro niño mucho más niño y encantador y con muchas más arrugas. Quería narrarle la sensación de su regreso.

En ese instante apareció María. María era también una niña. Estaba jugando con un muñeco en el parque. Brotó como de la nada. Se quedó mirando fijamente a la niña con arrugas que hablaba por teléfono. Sus ojos eran de atención y sorpresa. La niña con arrugas hablaba con el humor característico de su tensión esencial. Cuanto más humor utilizaba, María se acercaba más. Y María estuvo tan cerca que se sentó al lado de la niña con arrugas.

La niña con arrugas precipitó la despedida al teléfono. ¿Quién era la niña sentada a su lado? Se llamaba María, dijo. En breve empezaría el cole, dijo. Y la niña con arrugas dijo su nombre. Entonces comprendió todo. María vino así porque pudo percibir ese silencio de la química orgánica.

Y a la niña con arrugas nació un impulso de amor nunca antes vivido. Quería viajar con María lejos, llevarla de la mano al lugar que la hiciera feliz, jugar con ella a los indios y vaqueros, más tarde hablarle de Sócrates mientras escuchaba los relatos pasionales de la juventud de María, verla crecer, y observarla, así, irse lejos, allá en el horizonte, con su capa de guerrera sabiéndola libre, sana, autónoma, independiente.

6 sept. 2010

Fragmentos digeridos III


¿Universal antropológico?

El gong vespertino se filtra por resquicios. Un ligero olor a azufre. Llega su baile entre hojas de palmeras. De este lado de acá los aviones aterrizan. Espacio, tiempo, raíz. El espejo de la vida digerida. Aquel largo año de viaje iniciático y una conclusión. Puede ser que el humano tenga un universal más allá de toda cultura. Su capacidad de amar. Bien amarse a sí mismo, bien amar a los demás. Pero a fin de cuentas amar.

La Noche en Blanco. Madrid 2010


Este sábado 11 de septiembre se celebra un año más la Noche en blanco en la ciudad de Madrid. Tradición que ha dado al arte europeo un aura especial en los últimos tiempos. ¿Quién no concibe mágico poder ver Las hilanderas, Las meninas, El Guernica o cualquier obra de arte en un contexto que no su habitual: la noche?
Pero no sólo los clásicos tienen su espacio en la noche blanca. La ciudad es tomada por la cultura: música, intervenciones en plazas públicas, teatro, danza, exposiciones... Un día de ensueño para los amantes de la experiencia sensible.
Aquí les dejo el programa: http://lanocheenblanco.esmadrid.com/
Y una recomendación. La intervención del artista Santiago Morilla, El jardín de la buena dicha, comisariada por Noemí de Haro y Elena Medel en la plaza Santa María Soledad Torres Acosta: http://santiagomorilla.blogspot.com/2010/09/el-jardin-de-la-buena-dicha.html

3 sept. 2010

Eduardo Galeano


Un 3 de septiembre de 1940 nació uruguayo Eduardo Galeano. Uruguayo porque, desde la identidad, ha sido uno de los escritores sudamericanos que ha dado voz intelectual social crítica a América Latina en su relación tanto interna como externa. Las venas abiertas de América Latina (1971) fue un libro histórico que constituyó un impulso de conciencia.
A partir de ahí, la línea de su pensamiento ha seguido el ámbito de la ética-crítica. Se trata de hacer ver una voz pública que habla desde la opinión, para que ésta no se considere inexistente. Su crítica se centra en el sistema de economía capitalista, el pensamiento único, la globalización o los modelos de explotación de unos países sobre otros. Libros como Nosotros decimos no (1989), Ser como ellos y otros artículos (1992) o Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998) representan esta línea de pensamiento.
El gran valor de Eduardo Galeano como escritor ético-crítico es que lo hace a través de la literatura. Son historias, narraciones, personajes, metáforas o hipérboles las que nos llevan a un sistema de pensamiento filosófico.
De hecho, Eduardo Galeano es poeta lírico que, en su conocido Libro de los abrazos, escribe estos pedacitos de sueño:

El país de los sueños


Era un inmenso campamento al aire libre.

De la galera de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño parallorar un llanto bien gustoso.

Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de un sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.

El aguatero de los sueños llevaba a agua a quienes sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.

Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: Los sueños salían del pelo y se iban al aire.

1 sept. 2010

Fragmentos digeridos II

Habitar lo deshabitable

Ya está. Ahora aquí. Frente a frente. Añejo ron de la ventana cubana. Comienza la digestión pesada de la arquitectura. A lo lejos un lago. No es Hakone. No es Monte Rotondo.
Feliz impulso que habita lo deshabitable.