29 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXXIV


Abuelita - Bisabuelita

Vos sos la voz de amapola que duerme. Así, viejita entre sargazos y conchas. Y te movés de arullos de noche. Y camino alas para no despertarte. Me marcho sin olvidar amar tus cabellos de medusa agotada. Medusa agotada, pero feliz de labios y dichos de experiencia de vida.

+ Nieves Soriano Art


Amor Zen. O del hilito rojo de las ideas, el corazón y el sexo
Óleo sobre lienzo. 27 x 35 cm.

28 abr. 2011

Ana María Matute. Entrega Premio Cervantes


Ana María Matute en la entrega del Premio Cervantes. De viejita, llena de luz e inocencia, con sus Dulcineas y amigos imaginarios, reivindicando la escritura y la invención de la cotidianeidad, iluminando con amor a los cambalaches sombríos, llenos de galardones y togas, que la rodean. ¡Qué ternura!

27 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXXIII

Imagen: Manuel González

Color Argén

El sueño. El sueño aburrido de ciertos discursos leídos sobre seres humanos que sueñan, pero no actúan. El sueño de párpados piedra de seres humanos grises piedra creadores de pesadas dobles morales. Como biografías dedicadas al arte que quisieran aparentar ser sublimes. Sin embargo, todo lo dice el bostezo reivindicativo del público: viven arrastrando los pies piedras a la espera de cargar su peso en la espalda de algún mulo ajeno -que, qué duda cabe, no somos ni tú ni yo-.

+ Delicate Monsters


José Luis Serzo. Maravilla vs. Monstruosidad:
http://delicatemonsters.squarespace.com/blog/2011/4/27/jose-luis-serzo-maravilla-vs-monstruosidad.html

26 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXXII


Color Cobre Pálido
La vida es relativa. Y tal es su ligereza. Piensen esta posibilidad. Después de una decena de años sin ver a la persona que más daño sentimental les haya hecho, el camino les hace cruzarse en una sala de espera médica a solas. No se saludan. Apenas quieren reconocerse. Y lo único que se le ocurre pensar al cerebro es esa cantidad de arrugas que le han salido después de tantos años. En el siguiente instante, se abstrae  mirando por la ventana. ¡Qué ironía! ¿Y para eso tanto peso existencial hasta haber logrado navegar el olvido de un cuerpo? "Póngame otra de Chopitos, please" -decía Eustaquio en el Bar Dos Torres- "que la vida sepa uste' que voy a vivirla".

25 abr. 2011

Palabras para entender a un hipoglucémico reactivo


Existen tres tipos de enfermedades:
1. Las enfermedades-error, de las que el sujeto sabe saldrá y regresará al mismo estado en el que estaba antes de tener la enfermedad. Por ejemplo, un constipado, una herida en el pié por el roce de un zapato...
2. Las enfermedades-batalla, en las que sólo cabe un vencedor: el sujeto, o la enfermedad. Tal es el caso de un cáncer o del SIDA.
3. Las enfermedades-transfiguración, que afectan al sujeto de tal forma que lo dejan seguir viviendo, pero no de la misma forma en que lo hacía anteriormente. Es decir, suponen un cambio en el organismo del enfermo en el que la condición es establecer una buena relación de convivencia con la enfermedad. Tal es el caso de las enfermedades crónicas, como la diabetes o la fibromialgia.

La hipoglucemia reactiva pertenece también al tercer tipo de enfermedades. Pero, ¿qué es exactamente la hipoglucemia reactiva?
Es una enfermedad-transfiguración en la que, independientemente del origen de la misma -que cabe ser analizado-, el sujeto digamos que ante el exceso de azúcar en sangre -como sucede al bebernos una Coca Cola- reacciona produciendo una cantidad extrema de insulina, dejando al cuerpo en poco tiempo sin ni siquiera el azúcar necesaria para seguir funcionando. Es decir, por hacernos una idea, es una errónea interpretación del páncreas, que cree que ese torrente de azúcar en sangre es un "monstruo "al que hay que atacar, sin darse cuenta de que está atacando al propio cuerpo, dejándolo sin condiciones para sobrevivir.
El azúcar es un componente necesario para la supervivencia diaria, porque de ella se alimenta básicamente nuestro cerebro. Sin azúcar, las funciones del cerebro se reducen, llegando incluso a producirse un desmayo momentáneo o un coma-hipoglucémico.
¿Qué sucede a un hipoglucémico reactivo? -por si tienen alguno en casa y desean entenderlo-.
Para hacernos una idea, un hipoglucémico reactivo se pasa el día entero en los límites del azúcar necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. Es decir, eso que ustedes sienten de cuando en cuando, cuando les está bajando el azúcar, es el estado habitual de la persona hipoglucémica reactiva.
Para poder luchar contra el estado de crisis de azúcar -en el que puede producirse un desmayo o un coma hipoglucémico-, el hipoglucémico reactivo debe seguir con regularidad y de forma pautada una estricta dieta basada en alimentos que, una vez digeridos, producen azúcares de absorción lenta. De esta forma, tendrá el azúcar necesario para sobrevivir, sin despertar al pancreas con interpretaciones erróneas. Por eso, el hipoglucémico reactivo que tienen en sus casas se pasa el día comiendo muy a menudo en pequeñas cantidades. Es decir, no es capaz de seguir la costumbre social de las tres comilonas al día. Es ese ser que cuando va a las bodas, no es capaz de hincharse de comida hasta reventar. Es ese ser al que todas las madres acaban riñendo por libertario -ya que no sigue las reglas de comida culturales-, y al que acaban dando por rebelde.
Otra característica muy común de un hipoglucémico reactivo es que, dado que constantemente flirtea su cuerpo con escasos niveles de azúcar, cuando tiene un alto nivel de azúcar disfruta tanto de su estado mental, que desarrolla euforias y excentricidades que suelen resultar divertidas. Normalmente es el payaso de los grupos sociales. Ahora bien, cuando su cuerpo tiene un bajo nivel de azúcar, se aisla en sí mismo, se encierra, resulta parco en palabras, parece un melancólico profundo y es capaz de escribir las poesías más tristes. Así pues, visto desde fuera, no hay quien lo entienda.
También es de reseñar que el hipoglucémico reactivo no es un ser que pueda resistir muchos vaivenes sentimentales ni excesivo estrés. Cualquier estado mental que le ponga nervioso, le hace gastar muchísimo azúcar, que le costará esfuerzo nivelar de nuevo. Así pues, el hipoglucémico reactivo es ese ser humano que huye de las masificaciones sociales con excesivo ruido -como fiestas de barrio y eventos populares-, es ese ser humano que, a cada lugar al que va, siempre tiene localizado un rincón de silencio -por si tuviera que retirarse a nivelarse los azúcares-, y es ese ser humano que se da tanto a escasas personas para establecer relaciones amistosas y sentimentales bien cimentadas sobre el don y el amor, y no sobre el egoísmo y el dolor -acabando por pegar katanazo si lo marean en exceso-.
Una última cuestión. Dados los efectos secundarios de las crisis de azúcar -taquicardias, mareos, dificultad de una clara interpretación de las formas y el espacio que lo rodean, ataques de hambre, temblores, debilidad en las extremidades, ataques de pánico-, el hipoglucémico es un ser instalado en la resistencia revolucionaria como forma de vida. Es un ser humano que jamás se da por vencido. Sabe que cada día de la vida es diferente, y que mañana se puede estar mejor. Entiende, como cualquier enfermo, el valor de la vida, de estar bien, de vivir bien, de sentir en positivo, de amar en positivo. Por tanto, es un ser humano tremendamente optimista que busca llenarse de y dar luz a las personas que aprecia en un camino de la vida que es demasiado breve como para derrocharlo con sufrimientos.

24 abr. 2011

"Pienso, luego... como". Maximino Soriano.


Les presento el blog de mi padre, Maximino Soriano. Aunque de ideas muy diferentes, el impulso viene de la misma mata [me pa'ece a mí]: http://maxisoriano.blogspot.com/

Fragmentos luminosos XXXI


Color Magenta
La felicidad no es un estado mental, sino fisiológico. Es ese hilo invisible, quizás color magenta, que une las ideas y el corazón cuando se ama. Esa urdimbre de nervios que transmite una emoción poderosa e intensa a toda la piel. Poderosa, porque por ella se es capaz de cambiar el rumbo de la vida, e intensa porque lo llena todo, dando sentido a cada paso. Si fuese música, sería viento metal. Esa felicidad es la que brinda, por ejemplo, el feto que responde con golpecitos a golpecitos a través de la barriga.
Si se ama además con deseo, el hilo invisible color magenta une las ideas, el corazón y el sexo. Y entonces los ríos se tornan ese delta desbordado. Allí donde cantan las aves a la danza de las escasas, verdaderas y nutritivas palabras.

22 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXX


La santificación de la escritura en papel

Denme ya mi alternativa

A la hora de reflexionar sobre la moda o los cambios de costumbres en el ser humano, habríamos de considerar sencillamente dos factores: el espacio y el tiempo.
Cualquier biografía de nuestra cultura, que se instala en la lógica de la propiedad privada, va acumulando, con el paso del tiempo, una cantidad de objetos materiales que hacen que el espacio vital del sujeto se expanda cada vez más lejos de los límites de su cuerpo. En ese sentido, la reducción del espacio es un bien preciado, es decir, lograr poseer las mismas cosas, pero más cerca de nuestra piel. Fíjense que incluso el amor se piensa ahí dentro, dentro, dentro, lo más cerca de nuestra piel. Aquellas nuevas pautas de comportamiento que hacen que el ser humano logre reducir su espacio vital sin renunciar a sus pertenencias, son objeto de asunción y de cambio.
También ocurre con el factor tiempo en nuestra cultura. Cuanto más velozmente sucedan las cosas, más cosas podremos hacer, vivir, crear, poseer en forma de experiencia. Así, Todas aquellas nuevas formas de comportamiento que reducen la laxitud del tiempo, acaban por asumirse y ser objeto de cambio biográfico.

Johannes Gutenberg, en pleno siglo XV, creó el primer taller de imprenta. Su gran objetivo sería lograr hacer una copia de la Biblia en menos tiempo que el empleado por un escriba. Y así fue, con su creación logró dar fin a la ardua tarea de los amanuenses. Se instaló en el factor tiempo. Dejando el factor espacio en su misma posición. Es decir, los libros ocuparían lo mismo, pero se fabricarían más rápido. Gran revolución que democratizaría más el acceso al conocimiento y la distribución del mismo, y que no se pudo evitar asumir ni por parte de los más conservadores.

Internet, a finales del siglo XX, ha creado la posibilidad de optar por la lectura y la escritura con el mismo factor de tiempo que el de Gutenberg, pero reduciendo el espacio. Ahora es posible producir libros y leer sin necesidad de ocupar más espacio que el de un ordenador portátil. Es más, la revolución ha ido un paso más en la democratización radical del conocimiento. Ya no es necesario seguir pensando la jerarquía del mismo a través de la divinización del papel. Escritor a día de hoy es toda aquella persona que escribe en la red y que recibe, de manera libre, elegida y accesible para todos, visitas (feedback) por parte del público.
Sin embargo, según el esquema interpretativo de Thomas Kuhn, en tanto que estamos en proceso de tránsito de un paradigma a otro, todavía nos resistimos a reconocer el nuevo modelo tanto de escritor como de lector libre. Todavía seguimos pensando que todo aquello que se publica en papel tiene un valor mayor que lo que se publica en la red. Es decir, todavía seguimos pensando que la calidad de la escritura la da la dificultad para publicar -por ejemplo, que tenga que pasar por un comité de expertos que elijan si publicar o no-, y no la respuesta del público -si el escritor gusta, se lee, y, si no, no se lee-. En suma, seguimos pensando que lo importante es pasar por un camino de iniciación en el que una serie de sabios nos deben "dar la alternativa", antes que brindar importancia al lector mismo. ¿Escribimos entonces para unos jueces, o para el lector? Más aún cabe sospechar de este paradigma si consideramos que a fin de cuentas la sabiduría de los que eligen qué publicar viene marcada por dos factores:
1. Si es un libro cuyo fin es que obtenga ventas para ser rentable -y dar dinero a la empresa que publica-, aceptamos que nuestro juez sea convertir la letra en mercancía.
2. Si es un libro financiado por instituciones públicas o por editoriales que adquieren subvenciones, a fin de cuentas aceptamos el sistema generalizado de corrupción que acaba por publicar a los amigos de amigos, a los cuñados, primos, resobrinos, o a los premiados en concursos en los que a priori se sabe quién va a ser el ganador.

Es decir, ser escritor hoy día todavía cabalga en el límite del paradigma que, obviando al lector, sigue defendiendo la jerarquía y la poca accesibilidad del conocimiento. Sin embargo, querid@s, y me incluyo a mí misma, tendremos que acabar por aceptar que escribimos para poder ser leídos, y no para dificultar la lectura en pos de ser aceptados por una élite de "elegidos".

20 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXIX


Color Jenjibre

No le pidan a la vida convertirse en un mito. Ni que los juzguen por ideas preconcebidas, sino por sus actos. No le pidan a la vida rodearse de seres humanos que los veneren. Pues en toda veneración está la proyección del sujeto venerador. El estado de fondo de la idolatría es hacer de un humano lo que se desea que fuese. No se dejen pensar Venus, ni Atenea, ni Madame Bovary, sino sean su nombre y sus dos apellidos.
Tampoco le pidan a la vida rodearse de seres humanos que los minusvaloren. Pues en toda minusvaloración está la proyección de la frustración del sujeto minusvalorador. El estado de fondo del maltrato es también hacer de un ser humano lo que se desea que fuese.
No se dejen pensar ni Eva -costilla de Adán-, ni una Bruja medieval, ni una Mujer al Borde de un Ataque de Nervios, sino sean su nombre y sus dos apellidos.
Tal cuestión es recíproca. Ni idolatren, ni maltraten. Si han de querer, quieran al otro por lo que es.

17 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXVIII


Color Amatista

El cerebro humano tiene una doble naturaleza. Por un lado, es un órgano esponjoso. Todo lo absorbe llenándose de la experiencia. Lo novedoso es ímpetu de tal naturaleza, y su acto es la sed.
Por otro lado, es un órgano tendente a petrificarse. Busca estructuras -por ejemplo el lenguaje-, busca costumbres y tiende a pensar las cosas siempre de la misma forma. Lo conocido es ímpetu de tal naturaleza, y su acto es la saciedad.
El paso de la niñez a la edad adulta no es más que un paso de predominio de naturalezas. El niño busca beberlo todo. En él se atisba el nombre de lo insaciable, del movimiento, de la lucha. El adulto, por contra, busca no tener que beber más, porque cree haberlo probado todo. Y así se queda con lo que más le ha gustado -de entre lo que ha probado-. En él se atisba la quietud, la asunción, e incluso la derrota.
Sobrevivir a la vida implica poder compaginar ambas naturalezas del cerebro. Quien da sólo cabida a la capacidad esponjosa, olvida los necesarios rituales consuetudinarios, y se pierde en el caos. Quien da sólo cabida a la piedra, acaba por vivir una muerte cerebral antes del día de su muerte física.
No obstante, si se diese a elegir sólo una de las dos naturalezas, cual Rilke, preferiría salirme del camino establecido para llenarme de la experiencia. Preferiría buscar nuevas lenguas que destruyan las limitaciones impuestas por el arraigo cultural de los conceptos. Preferiría hacer hecho formas fronterizas de relaciones humanas. Preferiría habitar la cárcel cotidiana para mostrar que existe ese recodo por el que escapar con un pequeño serrucho pirata. Preferiría lamer la incertidumbre de navegar una barquichuela, antes que habitar la eternidad de un crucero anclado en el lugar asequible cerca de un reconocido puerto. E incluso preferiría la mirada del ojo público -a mi culo al aire-, antes que el autoengaño de obedecer a lo que socialmente se impone como precepto del bienestar.

Pedro Flores García

La diligencia de Santa Catalina
 
Dandy

Pedro Flores García fue un pintor murciano, nacido en 1897, y que vivió la mayor parte de su vida afincado y enamorado de París. No muy conocido en este país, ha representado una corriente de pintura importante en el extranjero, en tanto que mezcla temas tradicionales con la vanguardia europea. Pedro Flores es híbrido, y ésa es nuestra gran fascinación: es ese flâneur de la huerta que es capaz de pintar a los molineros del Malecón imbuído de la estética Fauve, o dar un aspecto costumbrista a un dandy de París.

Fragmentos luminosos XXVII


Murcia en Azul Yale

NO poder tenerte, dama de ojos cóncavos. Clamar a la despedida no sin antes observarte, desde allí arriba, cerquita de donde habitan los ángeles. Recorrerte, acariciarte, dar mi piel, mi vida, mis huesos, el azúcar que me falte al instante de la ofrenda en la danza final. NO podré olvidarte. Nunca podrás recordarme. Piedra de barranco de fuego de entrañas. Adiós. Gracias porque tu camino me hizo tender más hacia el Espíritu. No hay tragedia cuando el dolor se vive como parte de la vida. Ni una lágrima rodeará mi pómulo por tu ausencia. ¿Vitalismo nietzscheano? ¿Hedonismo epicúreo? Sólo recitarte este Rilke:

¿No es ya tiempo que al amar 
nos liberemos del objeto amado y, vibrando airosos, 
nos mantengamos como la flecha que, tensa en el arco,
reúne el impulso que la hará superior a sí misma? Pues no hay
un detenerse en parte alguna.

[Primera elegía de Duino]

15 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXVI


Naranja

Si pidiera el espacio acogerte un día. En el seno del arrullo del sentir. Si pidiera darte el cráter de la luna, o sembrarte de posibles la esperanza. Si quisiera el tiempo tornarte crédula mariposa de mañanas. Si pidieras borrar todo óbice al latido, tatuaría a fuego tu nombre en mi corazón.

12 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXV


De la ausencia y la presencia

No se equivoquen, en la vida las negativas en rotundo también enseñan. Quizás el máximo aprendizaje que aporta la negación es la afirmación. Es más, cuanto más absoluta es la negación, más extremo es el aprendizaje de la afirmación.
¿No se han preguntado nunca cómo es posible que del aire desértico que se instala en el corazón cuando lo programado no acaece, o lo deseado no acontece, surja, con el tiempo, un jardín de especies híbridas, nuevas e incluso más bellas de lo pensado?
El instante mismo del NO hace que la percepción del sujeto sea similar a la sensación fatalista de que el mundo está por acabar. Sin embargo, el impulso básico innato al ser humano es la supervivencia en la materia. Así, el camino se modifica, y, de la nada, surge un nuevo ser o estar en el mundo.
El camino del NO al SÍ es directo, ya que el ser humano es físico y no puede habitar en la nada -excepto en el caso de la muerte propia-. Propiedad que no es conmutativa, ya que el camino del SÍ al NO es posible y probable, pero no seguro. Es más, cuando se recorre un camino del SÍ al NO, inmediatamente comenzamos el paso a un nuevo sendero del NO al SÍ.

10 abr. 2011

"El infinito viajar y la verdadera vida"





6 de mayo 2011, Roma, Academia de España, ocho conferenciantes (Ana Suárez Huerta, Javier Villalba, Joaquín Córdoba, Feliciano Novoa, Manuel Arias, Andrés Úbeda, Idoia Arbillaga y Nieves Soriano Nieto), y un sólo propósito: la defensa del viaje como estilo de vida desde el Ulises de la Odisea hasta ustedes mismos. ¿O acaso piensan que vivir no es un viaje lleno de etapas, hitos, encuentros, desencuentros, facilidades, dificultades y siempre aprendizaje?

Están invitados. La aquí firmante hablará sobre los viajeros del Romanticismo a Oriente.

9 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXIV

Bach, Cantata BWV 140

Bach, Coral "Wachef auf" BWV 545

Color Coral

Un Coral nace de una Cantata. Como entrelazados esqueletos de animales marinos que entonan el grito de Antígona. Como el impenetrable estado esponjoso de un Bach que jamás soñó ser mecánico. Lleno de experiencia. Imbuido de sinrazón. Pero estable en su estructura ósea.

8 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXIII


Exotismo

Con un párpado cerrado se alcanza a ver el mundo. Se tornan presentes a un tiempo los darbukas árabes del Yemen y las pequeñas flores de fuegos artificiales que ardían como mínimas palabras en la noche de Japón. Años recorriendo lenguajes. Para en el camerino danzar algunos comunes conceptos a la diversidad. Todos aquellos que habitan la humanidad entienden de la sensibilidad o del silencio meditativo de experiencia ante lo exótico.

7 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXII

El deseo
Carpe Diem o, como dice el refranero, que nos quiten lo bailao

No suelo pensar en lo que no fue. Tampoco en lo que no es. Ni en lo que probablemente no será. ¿Y qué hay del deseo? El deseo proyecta cosas, algunas de las cuales no fueron, no son, y probablemente no serán.
Sencillamente creo que deberíamos brindar un viento de ligereza al deseo. El peso de la tragedia lo introducimos en su lógica de funcionamiento. Es cultural. De ahí la represión del mismo. "No desear, para no frustrarse". A un impulso positivo, motor infinito de actos, como es el deseo, se le brindan connotaciones negativas: la posibilidad de la no consecución. Y sobre esto la sociedad construye toda una superestructura de normas para regir el deseo. Pero se olvidan dos ámbitos maravillosos del mismo. El primero, lo que se hace hecho. El segundo, el habitar constante en la lógica del deseo nos hace seguir vivos, en tanto que el ser humano, en su naturaleza, es un ser de ensoñación. 
Díganme, ¿no es el deseo de vivir el que mueve a una persona a luchar contra un cáncer? ¿No es el deseo de amar lo que hace a una persona concebir un hijo? ¿O el deseo de eternidad lo que conduce a escribir los ríos de palabras de la historia de la literatura?
Si dejásemos de reprimir el deseo, no existiría la frustración, porque vivir instalados en la lógica constante del mismo implica, primero, poder valorar lo que fue, lo que es y lo que probablemente será, así como tener conciencia de que lo que no fue, no es y no será no tienen valor, porque seguir deseando implica que ciertas cosas acabarán por haber sido y por ser o continuar siendo.

5 abr. 2011

Fragmentos luminosos XXI


Desalmar, desarmar y amar

Fragmento simple de la sabiduría

Cuando se es estando, uno acaba percatándose de que no es necesario ni llenarse de las circunstancias, ni mostrarse indiferente a ellas. Entonces llega el momento en que el coco cae como fruto y no como arma.

3 abr. 2011

"Heroínas". 8 marzo al 5 junio 2011. Museo Thyssen y Fundación Caja Madrid. Madrid

 Rembrandt, Palas Athenea. Museo Gulbenkian. Lisboa.
Hasta el día 5 de junio puede disfrutarse la excelente exposición "Heroínas" entre el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid. Por una serie de salas temáticas, no cronológicas, podemos recorrer las propuestas a lo largo de la historia del arte en torno a la mujer. Diez momentos: "Solas", como la estancia de la "habitación propia" femenina. "Cariátides", como las que fueron condenadas a sostener petrificadas el peso de los templos. "Ménades", como las mujeres salvajes "que desvarían" y que que criaron a Baco. "Atletas", como las mujeres que luchan por la libertad. "Acoradazas y amazonas", como las mujeres guerreras. "Magas", como las brujas. "Mártires", como las santas. "Místicas", como las que ascienden a la divinidad. "Lectoras" y "Pintoras", como las mujeres que cultivan el espíritu.
Para todos los gustos, desde diferentes perspectivas, les sugiero la Palas Atheneas de Rembrandt.
Y un paseo por la visita virtual de la parte del Museo Thyssen: http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2011/heroinas/vv/index.htm

2 abr. 2011

Fragmentos luminosos XX


Lo que hay en una mirada

A la fraternidad madrileña

Lo que hay en una mirada es el mundo entrelazado de sujeto y sociedad, de experiencia personal y cultura. No es posible, por ejemplo, alcanzar a hacer relativo el punto de vista personal, cuando ni se ha vivido educado en la libertad, ni se ha hecho cópula de la experiencia personal con la inmersión en otras sociedades. Tampoco es posible pretender que quien ejerce la argumentación crítica desde la libertad social acabe por hacer absoluta una única mirada política, religiosa o sentimental.
Por mucho que se pretenda, ni se puede hacer del agua encerrada en una botella de cristal un líquido libre, como el del océano. Ni se puede encerrar el agua del océano en una botella de cristal. Cualquiera de las dos dejaría de ser lo que es para ser lo que no es.
Sin embargo, tal perspectiva no contemplaría el cambio. Quedaríamos encerrados en la filosofía de Parménides, para no contemplar la de Heráclito. Según tal condición, deberíamos pensar que cualquier persona podría acabar por ser algo que no es, dejando de ser lo que es. El preso de conceptos y prejuicios, podría hacerse libre. Y el libre podría hacerse un prisionero. E incluso ambos podrían devenir ex-presidiarios o ex-libertarios.
El cambio existe en tanto que somos seres orgánicos. Nos nacen y se nos mueren trocitos de ser a cada segundo. Somos conscientes de ello, tanto a nivel personal como colectivo.
Ahora bien, el cambio es un camino personal recorrido por cada individuo al llenarse, imbuirse y beber experiencia. Es más, no es algo que pueda ser ni pretendido ni dirigido. Es decir, yo no puedo decidir ni poner las reglas para convertirme en un ser más o menos sentimental, más o menos racional, más o menos intuitivo, etc. Ni por ende los demás pueden dirigir el cambio personal de cada sujeto.
Pero, en ocasiones, la dirección del cambio del otro es la lógica de base del 90% de las relaciones humanas, especialmente las sentimentales. Sin ni siquiera contemplarse el hecho fehaciente de que cuando una persona se introduce en el corazón, se va produciendo un enorme cambio en el sujeto, que tiene su ritmo, su tiempo, su experiencia y su ámbito cultural. Quizás por esa razón ese 90% de relaciones precipiten el final, y de forma trágica, ya que no se considera lo que hay en la mirada del otro por ninguna de las dos partes. Es decir, se pretende dirigir un cambio que, por la lógica anárquica intrínseca al cambio, inesperadamente se transforma en lo que no deseábamos. El otro 10% lo componen las personas libres que establecen relaciones sanas.
Si pretendiésemos más el respeto mútuo que el control. Si pretendiésemos más la confianza que la desconfianza. Si pretendiésemos más, desde el juicio estético puro kantiano, el seguir amando al ser que nos enamoró, sin proyectar lo que quisiéramos que fuese para nosotros, no se gastaría tanto en pañuelos, dolor y psicólogos en estas sociedades basadas, en la mayor parte de sus ámbitos, en la constante formación de filas para la batalla.
Fortuna que existís, 10% de seres de PAZ y LUZ.