31 may. 2011

Fragmentos luminosos ILV


No ver en el arrullo de la noche. Como caracola de océano de sueño. Ahora que caminé los 101 kilómetros lisos, gocé del verbo fraterno, y brindé la vida al instante. 
Dejarse llevar sin mirar ni escuchar.

30 may. 2011

Fragmentos luminosos ILIV


Maripositas

Hay veces en la vida en las que sin cambiar ni el espacio geográfico, ni los escenarios, sin viajar e irse a un exótico país alejado, sucede como si todo comenzase de nuevo.
Y entonces volvemos a sentir ese cosquilleo en el estómago y en el pecho por cosas o situaciones por las que ya habíamos perdido esa inquietud y curiosidad primera. 
Podemos sentir de nuevo la parte feliz del binomio de las antinomias éticas kantianas. El mundo vuelve a adquirir el tono mágico de ser eso que está ahí, fuera de nosotros, y que podremos  un día desvelar y descubrir.
Somos otra vez esos adolescentes perdidos y apasionados a la búsqueda de conocer lo que ahora es el universo visto desde un nuevo cuerpo y una nueva mente.

28 may. 2011

Historias para Minerva V

 Amor

Ahí estás, como la imagen llana del amor más puro. Como la danza que llena las horas de luz cuando apenas te mueves y ya transpiré un carrito. Eres cual fresa trepadora. Cuando se alcanzan a abrir los ojos en la mañana, ya has invadido de plenitud todos los rincones del alma.

27 may. 2011

Grant Stewart


¡Maravilloso concierto el de Grant Stewart!

A palos se entiende la gente

 
Sinceramente, no vean este video si tienen cierta sensibilidad a la violencia. Sí, ahí están los Mossos d'Esquadra dando palos a diestro y siniestro para desalojar la Spanish Revolution de la Plaça de Catalunya. Conocidos son por su abuso en el uso del poder a través de la violencia.
¿Quién ejerce la mayor violencia? Los sistemas de represión del Estado.
No voy a entrar ahora en el debate de si debería o no desalojarse la Plaza, sino en la cuestión de la violencia.
Díganme ustedes, ¿no podría desalojarse una Plaza utilizando otras técnicas? En Londres, en la última ocasión que se tuvo que desalojar a los estudiantes se cerró el paso de entrada por todas las calles a la plaza, de tal manera que sólo se dejaba salir, y no entrar. Así, las personas que se iban a asearse, adquirir víveres o visitar a sus familias no volvían a entrar. Conclusión: con el tiempo se desalojó el lugar sin necesidad de violencia.
Pero, claro, parece que tarde y mal han pensado que mañana, con la final de la Champions League, podrían juntárseles la pacífica Spanish Revolution con la violenta celebración de la victoria del Barça por parte de los animales vociferantes seguidores del fútbol, que no buscan más que un opio para sus mentes. 
Y ahora, díganme, ¿quién tiene narices como filósofa enseñante a explicar en las clases de Educación para la Ciudadanía lo que pretenden que se diga, que los sistemas judiciales de represión del Estado son maravillosos y que la violencia hay que evitarla? Si el ejemplo que dan no es más que "obedece los dictados de tus superiores, o aprenderás a obedecerlos a base de porra". Es como si yo me pusiera a base de vara, sin diálogo y sin respeto a hacer que mis alumnos aprendiesen la Historia de la Filosofía.

26 may. 2011

Fragmentos luminosos ILIII


¿Scientia potentia est?

Agotada, succionada, inyectada, computerizada axialmente, hormonada y deshormonada, donando mi cuerpo a la ciencia médica corroboré mi teoría de lo que es la ciencia. Tras fórmulas mágicas de aparente exactitud no se llega más que de nuevo a topar con el muro de lo velado, del misterio y la incertidumbre.  Por no decir de la falta de inteligencia emocional que tienen en el trato algunos de los seres humanos que practican la ciencia médica, que con tales exactitudes formulísticas no les cuadra cómo tratar al prójimo.
Siempre sentí cierto escepticismo con respecto a la ciencia, porque a fin de cuentas me pareció que no es más que una limitada forma racional de acercarse a una complejidad caótica de infinitas variables que no entran en los cálculos de un ser humano. Como si quisiéramos tranquilizarnos con explicaciones limitadas. Ahora bien, ¿no sería más digno dejar que lo velado sea oscuro, que el misterio siga su curso, y aceptar que cierta incertidumbre y caos guíe nuestra vida? No podemos controlarlo todo.
No me pinchen más, denme un libro de Aristóteles, un poco de amor, otro poco de amistad, una clase llena de alumnos hiperactivos, un té, y déjenme morir tranquila cuando me llegue la hora.

23 may. 2011

Lo que no se dice de las elecciones 22 M

El gráfico real que no se cuenta sobre las elecciones. ¿Qué hay del 33% de abstenciones y el 1% de voto nulo? Ni se tienen en cuenta para reflexionar sobre la credibilidad de esta democracia.

Fragmentos luminosos ILII


Véndanle la moto a Ruto

Celebren sus victorias, señores políticos, den saltos de alegría en balcones presidenciales, hagan sonar su melodía en todo su feudo. Es justificable tal felicidad ahora que van a ser ustedes a quienes se van a traspasar esos sueldos descabellados, las pensiones vitalicias, las líneas gratuitas de teléfonos móviles, los coches oficiales, las grandes comilonas entre mariscos.
Mientras tanto, sigan bajando nuestros sueldos, fomenten políticas de pobreza para los pobres y riqueza para ustedes. Pero no nos engañen llamado a este sistema democrático, cuando la voz del pueblo tan sólo se utiliza para elegir a quiénes se concederán durante los próximos cuatro años los privilegios.

20 may. 2011

Historias para Minerva IV



Sé dura como el diamante y frágil como el cristal. Sé guerrera y soñadora, insurrecta y entregada. Ama como nadie a alguien, y déjate amar de igual forma. Abre los ojos a la vida. No te dejes vencer más que por la muerte. Lucha, vive, siente, aprende poco a poco a vivir en paz. 
Y siempre el brazo de tu tía por si necesitas alguna vez apoyarte para caminar.

Alain Badiou. Entrevista

Eduardo Febbro entrevista para el diario Página 12 de Argentina al filósofo francés Alain Badiou. Badiou siempre me pareció un gran pensador, autor de libros tan maravillosos como Manifiesto por la filosofía o El ser y el acontecimiento
Sus últimas ideas expresadas en esta entrevista me han conmovido, así como sorprendido en lo que respecta a su idea del amor. Poca gente es capaz de pensar hoy día tan humanamente el amor, reclamando el concepto de fidelidad al otro, que parece que actualmente sea algo execrable.
Les dejo este trozo de la entrevista, y el enlace para la entrevista completa: 
Salud, amor y revolución.
 
–¿Qué le queda a una pareja enamorada en un mundo como éste? ¿La revuelta, la música, la poesía, el sexo, la indiferencia, la violencia, la sabiduría? ¿Cuáles son los ejes de una emancipación positiva frente a esta máquina infernal que es el mundo?
–En la situación de crisis y de desorientación actual lo más importante es guardar las manos sobre el timón de la experiencia que estamos llevando a cabo, sea en el amor, en el arte, en la organización colectiva, en el combate político. Hoy, lo más importante es la fidelidad: en un punto, aunque sea en uno solo, hay que tratar de no ceder. Y para no ceder debemos ser fieles a lo que pasó, al acontecimiento. En el amor hay que ser fiel al encuentro con el otro porque vamos a crear un mundo a partir de ese encuentro. Claro, el mundo ejerce una presión contraria y nos dice “cuidado, defiéndase, no se deje abusar por el otro”. Con eso se nos está diciendo “vuelvan al comercio ordinario”. Entonces, como esa presión es muy fuerte, el hecho de mantener el timón hacia el rumbo, de mantener vivo un elemento de excepción, es ya extraordinario. Hay que pelear por conservar lo excepcional que nos ocurre. Después veremos. De esa forma salvaremos la idea y sabremos qué es exactamente la felicidad. No soy un asceta. No estoy por el sacrificio. Estoy convencido de que si logramos organizar una reunión con obreros y ponemos en marcha una dinámica, si podemos superar una dificultad en el amor y nos reencontramos con la persona que amamos, si hacemos un descubrimiento científico, ahí empezamos a comprender qué es la felicidad. La felicidad es una idea fundamental.

19 may. 2011

La cocina como forma de amar(se)

 
Aquí les dejo el prólogo que he escrito para el libro que se va a publicar del PCPI de Cocina del IES Nit de l'Albà de Elche, dirigido por Marián Campderrós:
La comida como forma de amar(se)

Alimentarse. Es una palabra del lenguaje que pensamos va asociada a algo muy natural, y, por tanto, parece tarea fácil. En realidad, podemos pensar, alimentarnos no es más que comer cuando lo dice el instinto, a través de nuestro estómago. Que nos hablen de la sensación de hambre, de la que entendemos todos. Sin embargo, no es suficiente que el cuerpo humano coma cualquier cosa para alimentarse bien. Necesitamos un poco de todo como seres omnívoros, y cada pequeña sustancia en nuestro cuerpo tiene una función muy importante (hierro, azúcar, sodio, potasio, cromo…). Saber cómo alimentarse en una tarea que requiere largo tiempo de trabajo y estudio.
En realidad, cada persona es un mundo, y cada cuerpo de cada persona también lo es. Así que lo que sirve para un cuerpo no sirve para otro. Debemos aprender a alimentarnos cada uno de nosotros. Los que tienen cuerpos “normales” aprenden a alimentarse según la dieta habitual. Pero existen cuerpos celíacos, diabéticos, con intolerancias a alimentos… que requieren también su forma de alimentación personal. Para saber cómo alimentarnos no sólo tenemos la educación que nos dan nuestras familias, sino también el estudio que nos brindan los especialistas médicos en Dietética, Nutrición y Endocrinología.
Pero, entonces, alimentarse ¿es sólo saber elegir lo que hay que comer y engullirlo siguiendo los procesos de la digestión? Más bien no. Normalmente no pescamos un pez y nos lo comemos directamente, ni cazamos un animal y nos lo comemos directamente. Tampoco lo que compramos en el supermercado solemos comerlo directamente, sino que lo hacemos pasar por un proceso de cocina.
La invención de la cocina es tan antigua como el ser humano inteligente. Cocinar alimentos nació porque de esa forma se evitaba ingerir las bacterias o enfermedades que tiene lo que me como.
La invención de la cocina se hizo por esas razones, pero con el paso del tiempo se ha ido convirtiendo en algo muy sofisticado que va asociado a la cultura de saber alimentarse y comer bien. Se crearon técnicas de cocina diferenciadas: saltear, asar, cocer, freír, cocinar al vapor, etc. Y cada una de esas técnicas se aplica a un alimento u otro variando e improvisando ingredientes y proporciones de los mismos según el gusto que queramos conseguir.
El gusto. Precisamente ésa es una de las cosas más atractivas de cocinar los alimentos. Cuando nos alimentamos, cocinamos, y lo cocinado lo disfrutamos con el paladar. E incluso podemos llegar a seducir a personas por nuestras artes culinarias y por nuestro buen gusto a la hora de cocinar o comer.
Porque regalar un alimento cocinado es una forma de regalar cuidado hacia la persona, cariño y amor. Alimentar bien y con gusto al otro es una de las tareas más bellas de la naturaleza. Fijaos en la madre que ya desde que nace su cría la está amamantando, es decir, alimentando, con deliciosa leche. Y también alimentarse bien y con gusto a uno mismo es una forma de mostrar que uno se quiere y tiene el autoestima alta.

Pero estudiar cocina no sólo es conocer cómo alimentarse bien, cómo tratar el alimento y cómo cuidar al otro, sino que a su vez es una forma de aprender tantas otras cosas. Las proporciones de ingredientes de cada receta hablan de la matemática, el cálculo del precio de lo cocinado habla de la economía, el estudio de cada cuerpo humano para saber qué receta cocinar habla de ciencias naturales, los instrumentos de cocina utilizados hablan de tecnología, e incluso los instrumentos de cocina según la fuente de alimentación que utilicen hablan de energías habituales o alternativas, el deseo de cuidar al otro a través de la cocina habla de la inteligencia emocional o interpersonal y la interacción entre cocineros para intercambiar sus opiniones habla de habilidades sociales y de igualdad de género.
Y de todo ello, tras dos largos años de estudio, han aprendido nuestros alumnos del IES Nit de l’Albà gracias a la infatigable y constante tarea de su profesora Marián. Si tienen alguna duda, pregúnteles cómo alimentarse.

Nieves Soriano Nieto

18 may. 2011

"La piel que habito"


La última película de mi bienamado y admirado Pedro Almodóvar: La piel que habito. Es una historia de superación de una mujer que hace lo posible por sobrevivir.

17 may. 2011

Historias para Minerva III


Lola la Calamara un día, tratando de salir a flote, vio una ciudad inmensa llena de monumentos ordenados construir por un tal Carlos III. ¡Qué curioso que algunas personas pusieran números tan ordinales junto a sus nombres! -pensó Lola-. Vio tal ciudad y sintió que la experiencia de vivirla sería larga, así que decidió cogerse un apartahotel en el que alojarse, con una inmensa cocina para poder asarse sus carnecitas y hacerse sus sandwichs tostados con jamón de York y queso de huntar. ¡Uhm! Salió a flote y leyó: Aparto Suites Muralto.
Arte, cuadros, museos, algún pinchazo, un parque del Oeste, ¡anda!, ¡hasta una clínica! Todo parecía inmensamente bello en la ciudad gris y roja. Sí, Madrid era la ciudad gris y roja porque quizás casi todos los edificios eran de esos colores, o al menos ahora los veía así Lola la Calamara. 
Lola la Calamara cada día en esa ciudad tenía un nuevo amigo. Hoy conoció a la Hipófisis marina. La Hipófisis marina tenía un solo ojo y estaba atravesada por un nervio nervioso. Cualquiera que la veía desde fuera salía corriendo. Su naturaleza la había hecho así de fea y monstruosa, pero su corazón era de flor, de rosa y de azucena, y sus hormonas perfumaban como el azahar. La Hipófisis marina podía nadar muy bien en líquidos grises cerebrales, y le encantaba comerse todo el azúcar del mundo. Así, Lola la Calamara le compró 35 por 10 elevado a 38 pasteles para que fuese feliz y no le mordiese. Sólo cuando la Hipófisis marina estaba bien alimentada se la podía coger de la mano, acariciarla, y se podían tener unas conversaciones ilustradas con ella, tan ilustradas como el Madrid de ese ordinal III Carlos.

16 may. 2011

Fragmentos luminosos ILI


Maldito Cuerpo Patán. Alienígena Invasor del Espacio

La espera del beso de buenas noches. La espera del cincel que rompe el miedo, como la visión del ángel que ataja con la carne inválida. Ahí estés, definido, como tumor que nace y expira de corrientes de aire. Como la línea que dibuja los límites de un cuerpo. Aquí ya no hay más nunca. Allí todavía hay más siempre. Te irás y cantaré victoria culminando el Himalaya de gritos exasperados. Ante el tremendo rostro desdibujado de la maldad de tu esencia, lo único que aprenderé cuando te marches será el inmenso valor que arrulla esta breve vida.

15 may. 2011

Fragmentos luminosos IL


Medios y fines

Un lema básico de supervivencia: no caminar la vida sin actuar ante lo que se piensa que merece la pena. No importa la consecución de un fin. Lo esencial no es actuar para conseguir el fin de forma independiente de los medios. Considerando el fin como valioso en sí mismo, se actúa por lo que merece la pena no por alcanzarlo, sino para tratarlo según el Bien autónomo, porque por ello se piensa que merece la pena. 
Son apuestas en las que nunca se pierde, incluso aunque se desvanezca el fin, porque se actuó siguiendo a cada paso el Bien. Tal es la dignidad humana.

14 may. 2011

Historias para Minerva II


Lola la Calamara nadaba un día chiquitina buscando tesoritos antiguos en un barco fenicio hundido hace muchísimos años. Mientras buscaba tesoritos le gustaba tararear la canción "Let it be" de The Beatles. Sabía que cuando llegaba la palabra "sabiduría" encontraba un tesorito luminoso, así que no tenía por qué preocuparse. Y ahí estaba, un sábado cualquiera nadando sin hacer burbujas. No hacía burbujas para no espantar a sus amigos los corales, tan preciosos, pero que se asustaban con el ruido del aire en el agua. De repente, mientras tarareaba en el púnto álgido de su emoción, percibió un brillo metálico inaudito. Nunca había visto nada igual. Un brillo metálico al que sucedió un movimiento de aguas casi sísmico. Se agarró con la patita suelta que se dejaba del quiqui al viejo mástil del barco fenicio. Cuando acabó la marea y el mareo, allí estaba, Katanita. Katanita era una pececita de colores  dulce y con un corazón inmenso, con el pelo muy largo, liso y con una katana por boquita. Al verla, todos creían que le gustaba cazar utilizando su katanita, y que luego se comía los bichejos que cazaba. Pero ella era herbívora, y jamás había matado a nadie con la katanita. Sólo la utilizaba para montar a sus amiguitos -que ella elegía muy selectivamente-, en el filo y llevarlos de paseo por los antiguos barcos hundidos llenos de tesoritos.

Fragmentos luminosos XXXIX


Ánimo y responsabilidad a los navegantes de la enfermedad

La lucha contra la enfermedad es un camino solitario, personal y de inmensa fortaleza psicológica. Es un constante evitar ver y pensar en esos fantasmas y monstruos que asolan, porque en épocas de desavenencia, y ante el vacío cognitivo, todos los miedos que cada ser humano tiene nacen y se alimentan con fuerza de las inseguridades. Es la mayor lucha por salir de la sombra para ver la luz. 
Sin embargo, aunque es un camino solitario, personal y de inmensa fortaleza psicológica, se necesita el apoyo externo. Esa sonrisa de persona amada, una mano sobre tu mano, o unas palabras luminosas hacen tanto bien.
Pero la presencia del otro cabe tomársela con responsabilidad. Porque el enfermo, ante el inmenso peso psicológico de la enfermedad, puede caer en la dinámica de hacer al otro cómplice de su problema, descargando sus miedos sobre él, y haciéndolo pasar de ser una persona sana a convertirse en un enfermo empático más. Entonces, como diría Kant, éticamente se trata al otro como un medio para conseguir otro fin, y no como un fin en sí mismo.

Por una democracia real YA



Algunos analistas de estadísticas políticas explican el hecho de que exista cada vez un mayor número de gente en este país que no acude a votar el día de las elecciones, haciendo referencia a que la población joven no tiene conciencia política. Algunos quedan discretamente ahí, otros ahondan todavía más explicando tal hecho porque los jóvenes no han vivido en un ambiente de dificultades políticas, por lo que no les interesa tal cuestión.
Y considero que todos ellos están equivocados. ¿Cómo no va a interesar a una persona cómo se gestionan sus impuestos, las construcciones públicas que se hacen en su ciudad o las prestaciones sociales?
El problema de fondo es que el referente político que tienen las generaciones que han vivido la represión en este país es diferente del que tienen las jóvenes generaciones, pero tal hecho no se acepta. No es necesario vivir la represión para amar una democracia cualquiera, porque no todas las democracias son válidas, en el sentido de que algunas dicen ser democráticas, pero no lo son. Cuando yo estuve viviendo en el Yemen en septiembre 2006, pude observar lo que son unas elecciones llamadas democráticas, en las que con un pequeño paseo uno podía ver que estaban votando hasta los niños, y en las que, evidentemente, ganó el antiguo líder con el 80% de los votos. Ya, no vamos a comparar nuestro país con uno como Yemen, pero tampoco vamos a compararlo con uno mucho más inmensamente democrático, como puede ser Suiza.
La democracia de nuestro país es una democracia en la que, para empezar, como se rige por la ley D’Hont el recuento, y como el voto es regional, siempre acaban ganando dos únicos partidos con una fuerza política grande (PSOE o PP), a los que se suman una serie de partidos anclados en una región concreta (PNV, CiU…), que adquieren más poder en el gobierno central que partidos que tienen el triple de votos repartidos por el resto de regiones (IU). Es decir, hagamos lo que hagamos, a fin de cuentas sólo cabe saber que nos gobernará el PSOE o el PP y una serie de partidos nacionalistas con los que pactarán si no obtienen mayoría absoluta. Bien, para eso ¿es necesario ir a votar? Que se turnen simplemente como lo están haciendo, porque el voto ciudadano no tiene representación en el gobierno central, dado que partidos con más votos que los regionales no tienen tanta representación en el poder. ¿Es esto una democracia real?
Por otro lado, una vez que gana un partido político u otro, hasta los siguientes cuatro años el ciudadano es tratado como un ignorante. Nosotros votamos, damos nuestra fe a los papás políticos, y no tenemos más voz hasta las próximas elecciones. ¿No sería más razonable que se nos preguntase sobre cada decisión importante a través del Referéndum, que para eso está catalogado como forma de actuación democrática, y que podría gestionarse a través de una plataforma de internet con la firma digital? Fíjense en Suiza, los ciudadanos cada semana votan en varias ocasiones sobre decisiones de su país, de su región y de su ciudad. ¿No creen que si se pregunta la opinión se reduciría el escepticismo ciudadano, es decir, el pensamiento “para qué voy a ir a votar, si gane quien gane va a hacer lo que le dé la gana”?
Díganme, ¿es esto una democracia real? ¿Somos los jóvenes irracionalmente apolíticos?
Créanme, una mujer soltera de 30 años, albaceteña de origen y mediterránea de adopción, incluso aunque estuviese convaleciente está inmensamente preocupada por la política, es más, tiene claras una serie de ideas democráticas que no va a negociar de ninguna forma por democracias menores. Como ella, tantos otros ciudadanos que no irán a votar ni en las próximas elecciones, ni en las sucesivas, y que lo único que harán es pasar por allí si son nombrados miembros de alguna mesa electoral por obligación ciudadana.
Democracia real en este país YA.

10 may. 2011

Historias para Minerva I


Esta es la historia del mar que soñaba Minerva. En el mar vivía una calamar amarilla pequeñita y grande a un tiempo. Se llamaba Lola. Se hacía pequeñita pequeñita cuando tenía que cruzar las rendijas de los barcos que se habían hundido, porque le gustaba buscar los tesoritos de hierro antiguo. Y grande grande cuando estaba sola nadando y nadie la veía. Era inmensamente presumida. Se hacía quiquis en las patitas, pero siempre se dejaba algún pelo suelto revoltoso y juguetón. A veces se ponía un vestido largo, de fiesta, pero se le olvidaba abrocharse del todo la cremallera e iba enseñando un trozo de su culito sin darse cuenta. En el fondo lo sabía. Pero le daba igual. Le encantaba no ser perfecta.

Fragmentos luminosos XXXVIII


Color Azur

Un día uno se levanta y ya no es el mismo. No es la suerte de un suceder espontáneo. Acontece cada día, durante el tiempo orgánico de la vida. Pero un día ocurre que uno es consciente de ello, quizás frente a un espejo. Algunos pensaron en la historia de la literatura tal hecho como dramático. Recuerden la cucaracha en la que acabó convertido el Gregorio Samsa de la Metamorfosis de Kafka. La metamorfosis para el pensamiento de Viena fin-de-siècle fue como ese espejo fragmentado del propio yo que  incluso dejó a Hoffmansthal en silencio. Sin embargo, el día en que uno se hace consciente de ello se pregunta si es necesario pensar, como lo ha hecho la historia de la literatura reciente, el cambio como algo tan dramático. Si los griegos vivían el mundo del Olimpo con algunas gloriosas metamorfosis. Recuerdo que de los dientes de un dragón nacieron los Spartai, fieros guerreros. 
Un día uno se levanta consciente de haber comenzado a vivir de otra forma. De la dispersión pasa sorprendentemente a la concentración. De la velocidad a la pausa. Del amor a las emociones pasa a emocionarse con el amor. Cambia el cambio por ese constante paisaje frente al que meditar. El bollo por la fruta, la cerveza por el agua, el exceso de palabras por el silencio. Y recurre siempre a las mismas y buenas personas. 
¡Cielos! ¿Quiénes somos? ¡Qué gran golpe a la identidad! Sin embargo, obviando citar culturalmente desde la tragedia, uno se percata de que pensar el tiempo orgánico de la vida como trágico no es más que una forma de no abrirse a la feliz experiencia de comenzarse y tolerar verse haciendo lo que nunca imaginó como posible en su ser. Porque el ser es un concepto excesivamente rígido para el humano.

8 may. 2011

Fragmentos luminosos XXXVII


Color Pardo
Del tiempo antiguo de la vida

El tiempo antiguo es el tiempo lento, el que podían llevar, por ejemplo, los viajeros románticos en sus periplos por el mundo. Sin embargo, el tiempo del turista de masas, como el de la vida actual, es el frenético: verlo todo, fotografiarlo todo, sin vivirlo o digerirlo.
Actuamos con la vida como si fuese un cigarrillo que quisiéramos consumir y hacer cenizas en poco tiempo.
Sin embargo, el tiempo humano es el tiempo antiguo. Por un momento mírense dentro. Las digestiones son lentas en su cuerpo, la asimilación de la experiencia es lenta en su mente, la biografía es el paseo hacia la mayor lentitud, hasta al fin llegar a caminar tranquilamente apoyados en un bastoncito. El frenetismo, pues, actúa en contra de nuestra naturaleza.
Despiértense un día y prueben a decidir dejar de fumar-se la vida, váyanse, por ejemplo, a las termas de Caracalla en Roma. Llévense un buen bocata y un zumo de naranja. Siéntense en el césped. Piensen, vivan, llénense de intimidad, vean cómo los romanos se aseaban ahí donde están ustedes sentados. Únanse con su tiempo antiguo al tiempo antiguo. Cómanse el bocata, bébanse tranquilamente el zumo, y échense una bella siesta entre sol y sombra. Quizás no les haya dado tiempo a ver doscientos monumentos más, pero ¡qué importa!, ¡qué hay más allá que pueda merecer cambiar esa experiencia desde dentro y profunda que han vivido en su relación con las termas!

7 may. 2011

Fragmentos luminosos XXXVI


Santa Cecilia in Trastevere

Entre los pedales de tu ábside bizantino. Ángeles rosados de visión musical. Volvieron los recuerdos en griego. Ahí llegaste. La resistente que sobrevivió tres días sin vena angular. La idealista que eligió morir por ser fiel. Y fieles fueron tus ideas. El modelo de eternidad en esa voz, esa voz, esa voz que con un tono incendió la piel de intimidad.

3 may. 2011

Fragmentos luminosos XXXV

 
Color Sésamo


Ahí estás, escondida como alma juguetona entre las palmas. Porque apareces entre los tostados o rosados de una tarde Mediterránea. Apareces y, a veces, tienes nombre de ciudad. Otras eres cual bahía de luz de ausencia. O salas el sabor de la tarde de lluvia con tu nombre. Puedes vivirte, para-vivirte o hipo-vivirte. Sin embargo, nada alcanza a borrar tu esencia de mujer.

1 may. 2011

Ernesto Sábado. In Memoriam


Ayer, día 30 de abril, murió a los 99 años el escritor Ernesto Sábato. Un gran hombre, un gran literato, y, sobre todo, un gran pensador. Aquí les dejo, en homenaje, unos fragmentos de su libro La Resistencia, que a mí personalmente me ha ayudado enormemente en las épocas más complejas de la vida. 

En el vértigo no se dan frutos ni se florece. Lo propio del vértigo es el miedo, el hombre adquiere un comportamiento de autómata, ya no es responsable, ya no es libre, ni reconoce a los demás [...]

El hombre no se puede mantener humano a esta velocidad, si vive como autómata será aniquilado. La serenidad, una cierta lentitud, es tan inseparable de la vida del hombre como el suceder de las estaciones lo es de las plantas, o del nacimiento de los niños [...]

Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema [...]

Pero esto exige creación, novedad respecto de lo que estamos viviendo y la creación sólo surge en la libertad y está estrechamente ligada al sentido de la responsabilidad, es el poder que vence al miedo. El hombre de la posmodernidad está encadenado a las comodidades que le procura la técnica, y con frecuencia no se atreve a hundirse en experiencias hondas como el amor o la solidaridad. Pero el ser humano, paradójicamente sólo se salvará si pone su vida en riesgo por el otro hombre, por su prójimo, o su vecino, o por los chicos abandonados en el frío de las calles, sin el cuidado que esos años requieren, que viven en esa intemperie que arrastrarán como una herida abierta por el resto de sus días [...]

Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación. Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los efectos.