30 may. 2014

La tonta del bote

 
Siempre me dijeron que tengo los rasgos cuando me pongo seria de la Dama de Elche. Y eso me perturba. ¿Quiero yo parecerme a esa señora de clase alta, altiva, que parece que tiene un palo tieso entre sus nalgas, por la que todos se pelean para exhibirla aquí? ¡¡¡Naaaaa!!! Siempre me ha parecido mucho más interesante otra mujer que ha vivido a la sombra, mucho más moderna -casi cubista-, libre, que podía poner la cara que le viniese en gana porque no debía intereses ni clases sociales a nadie. Ella también fue descubierta en el yacimiento de la Alcudia en una cerámica del siglo II a. C. La apodan "La tonta del bote". Precisamente en mi instituto -IES Carrús- los de artes gráficas han hecho una chapa reivindicativa. ¡Al fin encuentro la reivindicación de mi identidad!


Fragmentos mamíferos XXII



No está fuera, no está ahí. El verano todavía no ha llegado. Sin embargo, por tu hermosa mirada, todo se ha teñido de rojo pasión.

21 may. 2014

Fragmentos mamíferos XXI



Tiempo

Tic tac, llega. Tic tac, va. Tic tac, viene. Tic tac, vuelve. Tic tac, me llega. Tic tac, me va. Tic tac, me viene y me vuelve. Así es el tiempo. De ser ajeno pasa a formar parte hasta de nuestra estructura ósea.

19 may. 2014

Fragmentos mamíferos XX



Monstruos

¡Qué horror! Hoy soñé que llevaba a Minerva en brazos en un mundo gris, lleno de personas terribles que intentaban atacarle. Mi tarea era protegerla. Recuerdo especialmente a un señor anciano al que le salían gusanos por los ojos. Pero lo más terrible fue cuando apareció la bestia. Un perro gigante muy violento que medía tres metros de altura. Babeaba con los dientes fuera y sus babas me caían sobre la cabeza mientras cubría la de Minerva para que no le cayesen. Ella seguía intacta. Era la única a la que veía con color. Todo lo demás era blanco y negro. Finalmente agarré mi espada de Tai Chi y asesiné a tal bestia inmunda. Salía muchísima sangre que olía mucho a sangre. Mientras caía la bestia le contaba un cuento muy divertido para que la niña riera. Y reía, lo cual me hizo llorar de emoción. 
¡Qué horror! ¿De donde salen todos esos monstruos que azotan los sueños? ¿Realmente viven en mí? 

18 may. 2014

Caballos


Si hay un animal que me guste especialmente es el caballo y sus derivados. Me gustan porque son muy sensitivos, muy emocionales. De hecho, se utilizan en terapia para estimular y sensibilizar las emociones para quien las tiene bloqueadas. Lo que más me gusta de ellos es eso, que enseguida establecen una conexión emocional contigo. Desde el primer momento, en el primer minuto, puedes sentir si os vais a entender o no. A partir de ahí, comienza a dejarse montar por ti. Y entonces comienza el juego de pulsos. Establecen la danza de la rebeldía, intentan ponerse a comer, dirigirse hacia donde no les dices. Es ahí donde cabe ser asertivo con ellos, siempre tratándolos con cariño, y no ser excesivamente mandones -porque se rebelan más-. En este punto es importante nunca hacerles daño con tus directrices, porque si pierden la confianza, no la vuelves a recuperar. Una vez que les convences con tu asertividad, son capaces de llevarte, si te dejas, a lugares de lo más recóndito, y dejarse llevar por ti a lugares deseados. Entonces, sólo entonces, logras hacerlos galopar. Curioso que sólo galopan cuando se ha establecido esa confianza. Ojalá Minerva llegue a amarlos tanto como yo.

17 may. 2014

Abrazos



Soy de las que una de las mejores terapias son los abrazos. #Mamiferosenred

16 may. 2014

Fragmentos mamíferos XIX


Tatuaje

Norma básica que cumplo a rajatabla en el viaje de la vida: no recordar momentos más allá de su entidad sensorial. Ni diario de viajes, ni lugares visitados, sólo impresiones sensitivas en su complejidad experimental. Porque uno puede detallar su viaje a Marruecos, por ejemplo, sin que tal hecho le haya dejado huella alguna en el corazón. Pero lo que tatúa el corazón es lo que nos hace crecer como personas.

15 may. 2014

Fragmentos mamíferos XVIII



Confucionismo et altri

Explicando a Confucio en clase de filosofía, me surgen varias preguntas. Él dice que el ser humano debe guiarse por Ren, traducido como bondad, humanidad y otros tantos términos. El ideograma chino lo que representa son el número dos y el concepto ser humano. Entiendo que la forma de actuar a la base del ser humano para Confucio debe ser actuar considerando al otro, es decir, no sólo considerándose a sí mismo.
El primer acercamiento a este concepto me produce realmente fascinación. Soy de las que piensa que si por Ren se guiase el ser humano, el mundo sería más verdadero, cuando menos más humano y, por supuesto, más pacífico. Así, los malentendidos podrían resolverse de forma benevolente.
Ahora bien, y esta es la pregunta en el segundo acercamiento. ¿Dónde está el límite de actuar considerando al otro para pasar a desconsiderarse a sí mismo? Es decir, imaginémonos en un caso de una situación en el que el otro no es capaz de actuar más que considerándose a sí mismo, que actúa según lo que Confucio llama Li (beneficio). Entonces, antepone sus sentimientos a los sentimientos de su congénere. ¿Debe entonces su congénere actuar siempre considerándolo a él? Es una situación complicada. A mí me resuena esa situación más que a una relación de igualdad entre dos seres humanos, a una relación de idolatría, en la que siguiendo Ren el que la sigue acaba por venerar a quien no la sigue. En este punto, así se lo digo a los alumnos, se puede comparar la virtud Ren en tal situación de desigualdad para Confucio con la idea que tiene Platón del amor. Ese ascenso de un caballo alado hacia las ideas, que siempre acaba por caer antes de alcanzarlas, a volver a alzar vuelo para desear alcanzarlas, a caer y así sucesivamente.
Quizás, desde mi modesto punto de vista, para el discurso de las interacciones humanas sea deseable guiarse siempre por Ren, con la posibilidad de negociar y anular ese punto de guía en situaciones excepcionales que éticamente componen núcleos, dinámicas o puntos de partida de desigualdad humana. Un esclavo no debería ser benevolente con quien lo esclaviza, ni el pueblo con un gobernador tirano, por ejemplo.

13 may. 2014

Fragmentos mamíferos XVII



Budismo et altri

Hablando el lunes en clase de filosofía sobre el budismo, me preguntaba un alumno si en caso de que esta vida fuese perenne, no seguiría el ser humano con el malestar. El malestar entonces no sería la caducidad de la vida, sino la condición de eternidad.
Me dio que pensar, la verdad. Creo, como afirma el budismo, que el malestar del ser humano es la caducidad de la vida. Y como se pretende hacer todo en un tiempo limitado, pues brota lo que en valenciano llaman desfici, cuya traducción no sé al castellano. 
Llegando a casa en la bici comencé a preguntarme si realmente merecería la pena una vida eterna. Y pienso que sí. Si yo tuviese una vida eterna, podría plantearme el deseo de una forma más calmada. Visitaría tranquilamente todas las ciudades del mundo, los planetas, leería todos los libros, aprendería todos los idiomas, dedicaría infinito tiempo a todas las personas que me hacen brotar latido... Y entonces me vino la pregunta de si ese todo se acabaría y algún día realmente no tendría nada más que hacer y desearía morirme. Y, es curioso, las cosas son finitas en número, pero infinitas en número en el tiempo, me respondí. Quiero decir, si pudiéramos contar todas las cosas del mundo, podríamos hacerlo con un número finito, pero como con el tiempo brotan nuevas cosas, se crean, entonces se tornan infinitas. A no ser que yo acelerara el tiempo de mi vida más rápido que el de creación de cosas, podría ir conociendo poco a poco cada cosa nueva que surja. 
¡Qué maravilla! ¡Sí! Yo desearía tener una vida eterna.
Pero como no la tenemos. ¿Qué hacemos? ¿Vivir en el constante desfici? ¿Darnos a la vida retirada y a la meditación para desligarnos del dolor del desfici? ¡Qué complicado! Realmente, es terrible vivir en el constante desfici. Es más, viviendo así el cuerpo no aguantaría, cuando menos el corazón. Pero ¿vivir en la meditación constante para alcanzar el vacío, la nada? Es decir, ¿vivir sin vivir? Tampoco me convence del todo, la verdad, porque si estoy en esta vida y esta vida es así, yo quiero vivirla como es, no anulándome para vivirla como no es. Y es que el dolor también forma parte de la experiencia humana. ¿Cómo desligarme de él? ¿Cómo negar una parte de lo que soy? ¿Cómo verlo desde fuera como si fuese un espectador disociado de mí mismo? En realidad, lo ideal desde mi punto de vista es vivir lo cotidiano de latidos y pararse algún momento del día a disociarse para verse desde fuera o no ser uno mismo, sino ser nada. Y, sobre todo, dejarse sentir, dejarse vivir a uno mismo con lo que sea y sienta: dolor, alegría, placer o lo que sea.

Fragmentos mamíferos XVI



Sueños

Sí, los sueños me producen a veces terror. Es como un terror nocturno infantil. En ellos aparecen cosas a veces tan terribles: monstruos, paisajes de lava volcánica... Pero lo que más terror me da son las personas que en ocasiones aparecen. Seres deformados moralmente, gente que descabeza gatos, toreros que matan por placer, seres miserables. Desde hace apenas una semana he decidido dormir con mi espada de Tai Chi de madera cerca. No sé qué tiene, pero desde que apareció en la mesilla siento que podré luchar contra esos seres en los sueños. De momento no he tenido más que bellos sueños sexuales desde entonces -que yo recuerde-. Pero intuyo que la seguridad de tenerla cerca me hará poder luchar contra la monstruosidad del inconsciente.

12 may. 2014

Fragmentos mamíferos XV

 
Sensibilidad

Hay momentos en la vida en los que un estímulo, por pequeño que sea, desencadena una gran motivación. Así me encuentro ahora. Una simple mirada es capaz de mojarme todas las bragas o dejarme más seca que los bancales de Almería. Vamos a poner un nombre psicofilotántrico a esto: Sensibilidad.

10 may. 2014

Fragmentos mamíferos XIV

 
NO

Yo no voy a ser como aquellos. No voy a ser la mujer encerrada en caparazones de tortuga construidos de tristeza de experiencia negada. No voy a ser la dama de hierro, la que disimula sentimientos. No voy a ser la que moraliza, la que condiciona Pavlovs. Ni la que construye discursos de personalidad racionales para tranquilizar su conciencia. Tampoco voy a ser la gatita, ni la perra, ni el canario enjaulado de nadie. Yo quiero ser como esas pocas. Esa mujer salvaje, transparente, desnuda. La que actúa con las entrañas y el corazón. La que vive los azotes y la tristeza, los duelos, la felicidad, sin raciocinio, repito SIN RACIOCINIO. No quiero geografías. No quiero discursos de así debe hacerse, esto es así, esto es asá y blablabla. No quiero ser como aquellos dominantes, la mayoría de los que ostentan el poder, real, ficticio, para gobernar a otros porque no aceptaron no poder gobernarse a sí mismos. Sobre mi cuerpo, mi conciencia y mis sentimientos decidimos yo y las personas a las que amo.

Brigitte Vasallo. PornoBurka

 
Ayer estuve en la presentación de esta novela en Elche. La novela me impactó, me fascinó. Trata un poco la vida del barrio del Raval. Sin tapujos, mostrando la realidad como es, tan mierda y adorable a un tiempo. Un libro en el que cada tema se trata de forma transparente y natural.
Pero todavía más que el libro me gustó escuchar a Brigitte Vasallo, la autora, en directo. Una persona íntegra, humana, emocional, vivida, recorrida. Una persona que aborda cada tema con una lucidez y múltiples perspectivas. Un pequeño y delicado monstruito maravilloso. Hoy repito en Alicante.

Aquí les dejo un poema que nos sugirió la presentación. Susy Shock: "Reivindico mi derecho a ser un monstruo... Y que otros sean lo normal".


Yo, ¡yo pobre mortal! Equidistante de todo. Yo, DNI 20598061. Yo, primer hijo de la madre que después fui, vieja luna de esta escuela de los suplicios, amazona de mi deseo, perra en celo de mi sueño rojo. Yo reivindico mi derecho a ser un monstruo, ni varón, ni mujer ni XXY ni H2O. Yo, monstruo de mi deseo, carne de cada una de mis pinceladas, lienzo azul de mi cuerpo , pintora de mi andar, no quiero más títulos que encajar, no quiero más cargos ni casilleros, ni el nombre justo que me reserve ninguna ciencia. Yo, mariposa ajena a la modernidad a la posmodernidad a la Normalidad oblicua, silvestre, vizca, artesanal, poeta de la barbarie con el humus de mi cantar con el arcoiris de mi cantar y con mi aleteo reivindico mi derecho a ser un monstruo Y QUE OTROS SEAN LO NORMAL. Que el Vaticano normal, el credo en Dios y en la Virgisima normal, los pastores y los rebaños de lo Normal, el Honorable Congreso de las Leyes de lo Normal. Yo sólo llevo las prendas de mis cerillas, el rostro de mi mirar, el tacto de lo escuchado y el gesto avispa de besar y tendré una teta obscena de la luna más perra en mi cintura, y el pene erecto de las guarritas alondras y siete lunares, setenta y siete lunares, ¡qué digo! setecientos setenta y siete lunares de mi endiablada señal de crear mi bella monstruosidad, mi ejercicio de inventora de ramera de las torcazas, mi ser yo, mi ser yo entre tanto parecido, entre tanto domesticado entre tanto metido de los pelos en algo, otro nuevo título que cargar, baño de damas o caballero, nuevos rincones para inventar. Yo transpirada, mojada, nauseabunda, gérmen de la aurora encantada de la que no pide más permiso y está rabiosa de luces mayas, luces épicas, luces parias, menstruales, marlenes, dianasacayanes, sin biblias sin tablas sin geografías sin nada, solo mi derecho vital a ser un monstruo o como me llame o como me salga como me pueda el deseo y la fucking ganas. Mi derecho a explorarme, a reinventarme, hacer de mi mutar mi noble ejercicio, veranearme, otoñarme, invernarme las hormanas, las ideas, las cachas toda el Alma. Amén.

8 may. 2014

Fragmentos mamíferos XIII

 
 El dolor

No me conozco, no me conocen. "¡Eres humana, Nieves!" "¡Me siento extraña porque siempre eres tú la que escuchas mi dolor y tú nunca hablaste del tuyo!" Por primera vez en mi vida expreso mi dolor, así, verbalmente, cara a cara. Por primera vez venzo esa barrera en la que dejo de tener miedo a hablar de lo profundo del alma por parecer débil. En esa profundidad del alma se encuentra lo que somos. Esas alegrías, tristezas, preocupaciones, miedos. Somos todo eso. ¿Cómo se siente una después de hablar también del dolor? ¿Cómo se siente una cuando lo expresa, en vez de vivirlo en la más pura intimidad? ¿Cuando deja de ser la que no habla y se encierra en el cuarto, porque en el fondo no desea ser vista dolida? Arrullada, comprendida, rodeada de personas de muchísima más calidad humana, sorprendida por la calidad humana de personas tanto tiempo conocidas. Como si se abriera la relación a la comprensión de ser a ser. ¡Qué descubrimiento!

Fragmentos mamíferos XII


Lucha

No hay mayor aliento en esta vida que saber que están luchando, que cada cual está luchando: contra los miedos, contra la muerte, por lo común, por las ideas, por el amor, por la justicia, por el entendimiento, por sacar adelante otras vidas... Con sus heridas, con sus cicatrices, cada uno tiene al menos una lucha.

7 may. 2014

Fragmentos mamíferos XI

Mezquita de Rethymno

(Des)comunicación

Ahí, donde el silencio no alcanza a escuchar. Ahí se aloja el clamor del verbo. Cuando el dar palabra evita brotar lo indecible. Cuando nombrar es sinónimo de cegarse ante lo innombrable. El lenguaje pretende ser medio de comunicación. Cuando en su transfondo no es más que instrumento tranquilizador de la conciencia. En el momento en que brota el concepto que acota y clasifica, lo inefable queda soterrado, disfrazado. Así, las máscaras impiden la comunicación desde el alma. La primera palabra abrió paso al baile de malentendidos. Baile que nos obcecamos en seguir metanombrando como comunicación humana.

5 may. 2014

Fragmentos mamíferos X



Pulmón infantil vs. Corazón de hierro

Una de las cosas que más me aterra de la vida adulta es el miedo a dejarse sentir. Dejarse sentir es ser irracional y, por tanto, no controlar. La vida adulta se construye en base al deseo de control, de previsión de cada situación, de cada comportamiento. Es una sostenida calma que quizás en un mundo cambiante e imprevisible pueda llegar a ser en un momento determinado como un paraíso. Sin embargo, no es más que un constructo que nos aisla de los estímulos del exterior, es decir, nos centra en un yo solipsista cerrado al aprendizaje. Esa es una de las diferencias básicas entre el niño y el adulto. El niño está abierto al mundo. No le importa caerse y herirse con tal de vivir y aprender. El adulto, sin embargo, de la vivencia solo piensa no ya en la herida, sino en la posibilidad remota de existencia de la misma. Y la herida se hace como un fantasma gigante que le invade y no le deja correr libre a intentar cazar mariposas en un campo de piedras recorrido con la fuerte y frágil bicicleta de su cuerpo.

4 may. 2014

Fragmentos mamíferos IX

 
Po

Revivir el mundo mágico, soterrado tras la infancia. Revivir la vida marcada por el instinto, la emoción. Con la sabiduría de un semiadulto y la franqueza de un seminiño. Ese mundo de los sentimientos, desnudo y precario a un tiempo. Azotado y arrullado. Llega el rojo, el rojo del verano. El rojo de un verano de la vida que alcanza con fortaleza. La pasión marca su hito irresistible. La pasión y el deseo pasionado de pasión. Y se abren los ojos en una ciudad ciega a la pasión y ciega de pasión a un tiempo. Los sonrosados rojos de la tarde. Ese bolígrafo rojo con el que se corrige. El deseo de teñir de rojo cada palmera, de traer los rojos romanos o los rojos republicanos, esos rojos de la fraternidad francesa. Los rojos que marcaron la vida. La sangre a borbotones de corazón y meridianos. Como si los años hubieran y no sido en balde. Dejamos de ser cabeza. El corazón brota de fuego.