30 jun. 2014

Fragmentos mamíferos XXVIII

 
Contra-natura in natura

La verdad es que la vida te da lecciones constantemente sin palabras. Nunca pensé que me costaría tanto, pero tanto, quedarme embarazada en esta época de la vida. Confiaba en la medicina y en que su sabiduría lo podía todo. Sin embargo, todo no lo puede, no puede ni suplir ni conocer ni tan siquiera imitar el mecanismo de creación de vida ni el de quitar vida que posee la naturaleza.
Sin embargo, algunas vidas crea y algunas vidas salva desafiando la naturaleza. No sin utilizar mecanismos física y psicológicamente tremendamente agresivos para el individuo. Y es que el proceso de lucha por dar lo que la naturaleza no da y por evitar llevarse lo que la naturaleza dicta llevarse no es un camino fácil.
Así pues, no siento ya pena, ni tristeza, ni alegría, ni regocijo, no siento nada. Sólo palabras racionales y reflexivas. Porque en suma, cuando uno acaba por saber dónde está, y saber que está en un proceso lento, incierto y en el que ni la conciencia ni el deseo ni la actuación personal pueden decidir crear esa vida, uno acaba por dejarse llevar por la corriente, aunque sea torrente, como forma de supervivencia psicológica. Más sencillo todo lo dicho, y como decía Parménides: El ser es y el no ser no es. Así de hermoso y tozudo a un tiempo.

23 jun. 2014

Fragmentos mamíferos XXVII



La tiranía del cuerpo

El mandato del cuerpo en ocasiones es la tiranía del cuerpo. Lo que más cuesta de pasar de un estado que uno largos años ha considerado de normalidad a otro es que uno no acaba por aceptar que ese nuevo estado es el de normalidad ahora. Y quiere regresar al anterior. ¡Quién sabe por qué! Porque en ocasiones no era ni siquiera mejor.
Pero, sí, cuando el cuerpo te limita de otra forma lo mejor es aceptar las nuevas limitaciones que te impone el cuerpo para no entrar en la desesperación de querer ser lo que no se es. Pero, he de confesarlo, me cuesta. Me cuesta no ya conocer ahora mi nuevo intestino, que ya es todo un mundo, sino aceptarlo. Me cuesta aceptar que el estómago lo tengo más arriba que antes, que me emboto aunque coma una triste hoja de lechuga, me cuesta aceptar que soy un ser puramente emocional condicionado por hormonas, me cuesta.
En estos momentos siempre recuerdo las sabias palabras de mi hermana: todo es pasajero. Sí, porque la vida lo es, ¿quizás? Pero dile tú a una filósofa de lo perentorio, a ver si lo entiende. ¡Ja! Cuando sólo piensa en rebelarse contra la tiranía, aunque la tiranía venga de su propio cuerpo.

15 jun. 2014

Fragmentos mamíferos XXVI


Amor adolescente

Recuerdo la primera vez que te vi desnudo. Tu piel era mucho más hermosa de lo que largos años imaginé. Y mis manos en ella inmensamente torpes y nerviosas. Largos años estuve amándote, contando segundos para verte. Largos años de entrega incondicional sin importarme nada. ¡Qué hermosa forma de amar la de la juventud! ¡Y qué sufrida a un tiempo!
En el fondo y sintiendo como soy capaz de amar hoy, quizás nunca pude amarte por quien eras, sino por lo que me hacías sentir. A fin de cuentas, también ése es el amor de juventud, me amaba a mí misma más cuando estaba contigo, por eso decía amarte.

14 jun. 2014

Fragmentos mamíferos XXV


Verano

¡Qué agradable el sabor del verano! Todo se torna más sensitivo. Los sonidos que entran por la ventana. Esos grillos en la noche. Alguna persona de paseo que nos despierta en la madrugada. Los olores intensos de frutas y sudores. La luz de los que muestran su hermosa y blanca piel. Sólo hay algo que no me agrada del verano sensitivo. Y es cocinar entre calores de fuego, cuando ya es fuego el exterior y el interno cóctel de hormonas. De ahí saber bien elegir con quién casarse. El amor entra por la mirada, pero conquista con el paladar.

Gracias IES Carrús


Tres de los grandes regalos que me ha hecho este final de curso. El primero es un retrato que me ha hecho una alumna de 2n ESO B con el que me siento identificadísima: la princesa pescadora.
El segundo es un comentario que por sorpresa me he encontrado en un examen de 1er Bat B, que me ha llenado de ilusión.
El tercero es una parte de las personas tan dulces y deliciosas del 2n ESO D, uno de los cursos que con más cariño y afecto recordaré a lo largo de mi vida.
Para mí este año en el IES Carrús ha sido un año muy intenso de crecimiento personal y profesional. Uno de esos años históricos que marcan un hito tanto en la biografía como en el recorrido como profesora. Por fin me he sentido libre. Libre de los prejuicios de poner distancias excesivas con los alumnos. Libre de saber cuál es la distancia exacta, la humana. Libre de expresar con ellos mis emociones, mis enfados, mis condiciones vitales, mis afectos, mis afecciones. Libre de escuchar sus emociones, enfados, condiciones vitales, afectos y afecciones. Libre para poder establecer un vínculo emocional con las cosas que hago, para hacer las cosas de corazón, con el corazón. Libre para poder comenzar a ser mejor persona y mejor profesora.





12 jun. 2014

Fragmentos mamíferos XXIV


Brasas

Cuando el cuerpo marca el ritmo lento, resulta imposible desobedecerle. Ese ritmo es brutal, intrínseco. Tiene una fuerza que ninguna conciencia puede contrarrestar. Es estar más acorde con la naturaleza, con lo físico, con el estar. Es alejarse del deseo, del proyecto, del sueño ajeno. En ese momento solo se puede desear lo que desee el propio cuerpo. Sin embargo, como somos también conciencia, ese ritmo lento deja su poso melancólico. Porque quisiéramos poder rendir en los exámenes de alemán, hacer la forma de 108 de Tai Chi, hacer medias, ponernos y quitarnos las medias, pero ha llegado el verano de la vida. En él todo es y sólo se es, se es corazón.

2 jun. 2014

Visca la República!

 
Luchamos por los que estamos y con más fuerza por los que les hubiera gustado poder luchar por esto. En honor a mis bisabuelos republicanos y al marido de C.

Fragmentos mamíferos XXIII


La muerte 

Cuesta pensar que cada momento puede ser el último. En la vida propia es más sencillo obviarlo cuando no se tienen personas a cargo -hijos, padres enfermos, etc.-, porque en el momento en que muramos, nos dejará de importar todo. Pero con respecto a los demás, la muerte de una persona puede dejar una huella traumática demasiado complicada de superar. Porque uno comienza a plantearse esa lista infinita de "y si". Y si hubiera hecho aquello. Y si le hubiera dicho esto. Y si no hubiera hecho esto otro. Y la cabeza puede colapsar.
En el momento en que personalmente viví una muerte traumática acabé por alcanzar una sabiduría experiencial que podría ser recomendable. Cuando se esté con alguien amado, es necesario pensar al menos una vez que ese momento puede ser el último. Si se piensa demasiado uno acaba por atormentarse. Pero si se piensa al menos una vez es llevadero. Así, uno acaba por comportarse en base a tal premisa. Y se acaba por amar con más intensidad. El espacio mútuo se convierte en un espacio amoroso de halagos, caricias o abrazos.
Sí, pensar que la muerte ajena puede acontecer en cualquier instante lleva en cierta medida al hedonismo. 
Y también es sabio aprender a saber salvarse, salvar, perdonarse y perdonar.

1 jun. 2014

El eslabón perdido

 
Evidencia mayor que la de Atapuerca de que procedemos del mono y somos mamíferos.