29 jul. 2014

Fragmentos mamíferos XXX


Moral de pega

Nos creemos libres, pero nos han enseñado desde bien pequeños lo que hemos de soñar. Nos han marcado de quién tenemos que enamorarnos y cómo debe ser ese amor. Nos han impuesto modelos de familia, modos de vida: trabajo fijo, casa propia, coche familiar, deportivo o postmoderno para solteros en auge de búsqueda hormonal... Nos dicen cada día qué es lo normal y qué lo patológico. Y cada día debemos impregnarnos o defendernos de discursos moralistas.
Pero resulta que no hay vida al uso ni vida clasificable. Todo ello no es más que una forma de control social.
Ante esto, caben dos opciones: O ser un habitante en las órbitas del sistema y meterse por el culo los modelos del amor, de la familia, del consumo... O bien ser un enfermo del sistema y sufrir por no conseguir los sueños que, siendo ajenos, creemos son propios.
No es preocupante nada de ello para la macroestructural moral social. Para los orbitales todavía nos dejan las migajitas que nos justifican como lunáticos, y así podemos ir haciendo no sin grandes esfuerzos. Y para los enfermos han inventado las droguitas: ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, todo para que no se transformen en antisistema.
¿Saben lo que les digo? ¡Váyanse al carajo con sus discursos vacíos! Sustituyen la religión por modelos morales universalistas.

18 jul. 2014

Fragmentos mamíferos XXIX


Eros

Llegan, a veces, las ocasiones en las que Eros vence. Son momentos de compresión del espacio y del tiempo. Es como una melancolía esencial que desea tener tan presente a alguien que se torna fuego. Y ese fuego abrasa. Son como restos fantasmas de amor adolescente. Su origen no es considerar al otro en sí mismo, sino satisfacer el propio deseo. Por eso cabe cegarse a ellos, porque Eros es capaz de amar a cualquier persona, ya que no ama a nadie más que su propio deseo.