28 feb. 2015

Susurros valencianos

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Las palmeras susurran estremecidas ante el viento. ¡Qué grandeza las palabras de la naturaleza!

24 feb. 2015

IES Carrús ciclisteado






Me encanta trabajar en el IES Carrús, porque suceden a las 11 de la mañana cosas tan hermosas como ésta. Con libertad, con creatividad.

La moda y la absurdidad de los exámenes tipo test

 

¡Qué de moda está examinar tipo test a los alumnos! ¡Claro! El profesor se ahorra todo el trabajo de corregir, porque lo hace una máquina, o si lo hace él mismo, le resulta mucho más sencillo. Sin embargo, en tales exámenes hay más cuestiones dejadas al azar que a los conocimientos. ¿Cómo puedes evaluar los conocimientos de alguien si no le dejas utilizar la palabra, si no le dejas expresarse? Primera pregunta que me hago. ¿Realmente se mide el conocimiento de una persona si la diferencia entre un 7 y un 5, por ejemplo, es que el alumno aletoriamente haya tenido la suerte de acertar más? Segunda pregunta que me hago. ¿Favorece la capacidad de expresión este tipo de exámenes? ¿Podemos fabricar graduados, bachilleres, con personas que no sepan ni tan siquiera escribir? ¿Nos quejamos luego de las faltas de ortografía de esta sociedad? ¿Nos quejamos de que no sepan hacer un escrito? ¿De que cada vez tengan menos vocabulario? Es ridículo e hipócrita a un tiempo.

21 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXXV



Altea

Sueños. Sueñas. Sueño. Si de algo sirve el sueño es para movilizar el presente. Para brindar la fuerza del cambio. Para reinventarnos. Para reinventarse.

Fragmentos mamíferos LXXXIV



El todo

Soy parte de un todo. Ese lugar donde se encuentra el ímpetu humano. Soy parte de los que se aferran a la vida, de los que dan, de los que se dan. Soy parte de cada pequeño espacio de amor. Soy parte clara también de lo que no deseo ser parte. Ésa es la belleza de la vida. En ella cabemos todos. 

16 feb. 2015

Hipatía de Alejandría. In memoriam



Quizás hoy fue el día en que Hipatía de Alejandría nació. Una gran científica en pleno siglo IV, que murió asesinada por pagana en manos de los cristianos. Como filósofa era neoplatónica -cosa que no me resulta especialmente interesante-, pero su mayor especialidad era la astronomía. Manejaba la geometría y me la imagino largas horas observando las esferas celestes. Y una mujer que mira los astros y escribe sobre ellos, merece mi admiración y grandes respetos.

"Mujeres enamoradas" de Ken Russell



Ayer pudimos ver en el Cineclub en casa de Esther la película Mujeres Enamoradas, de Ken Russell (1969) y basada en la novela de D. H. Lawrence. Una reflexión sobre el amor, la ilusión, el reencantamiento. Una reflexión sobre cómo el amor en el momento en que se pretende aprehender con los conceptos culturalmente asimilados, comienza a transformarse, a morir. Porque sus leyes intrínsecas son irracionales. Me recordaba al mito de Eros y Psyqué. En el momento en que la mente miró al amor, rompió el pacto establecido y se rompió.
Además, es una película muy lírica, con escenas de luces, sombras, colores muy conseguidos. En ocasiones un tanto surrealista, lo que también le da su punto. Recomendable.

15 feb. 2015

"Estampa japonesa y katagami". Museo Nacional de Artes Decorativas



En el Museo de Artes Decorativas de Madrid pueden disfrutar de una exposición sobre estampa japonesa y katagami, que viene a ser como el linóleo en nuestra cultura.
Me resulta siempre muy curioso cuando me acerco a este tipo de artes la precisión milimétrica de los trazos que acaban por componer el todo. Para la cultura japonesa no hay todo sin la elaboración de sus partes. No sólo me resulta exótico culturalmente, sino existencialmente, ya que suelo moverme por impresiones globales y emocionales, sin remarcar demasiado en los pequeños detalles o en la racionalidad. 

"Tres años". A partir de la obra de Chejov



En el teatro de la Guindalera de Madrid se representa la pieza basada en esta novela de Chejov. Bajo la dirección de Juan Pastor y con las fantásticas interpretaciones de Raúl Fernández, María Pastor, José Maya, José Bustos y Alicia González.
La obra está ambientada en la época de la república española. Tres años en la vida de unos personajes que, siguiendo a Chejov, reflexionan sobre el amor, la ilusión, la conformidad. Tres años en la vida de unos personajes que se debaten y luchan por averiguar qué significa amar y si el matrimonio por conveniencia puede albergar o no amor. Tres años en los que viven enamorados de la ilusión de la  idealización de las personas, que se enfrenta a una realidad que no corresponde a esas ideas. Tres años de lucha de burgueses por salirse de su burguesía, de adinerados que dicen ser revolucionarios defensores del proletariado, de mujeres que se casan a cambio de dinero, de hombres que compran amor, de mujeres que creen en el amor que conecta las almas, sin importarles lo material, de mujeres que trabajan para ganarse su vida.
Una delicia de obra en la que se mezcla la interpretación de unos actores verdaderamente espléndidos con una obra filosófica que nos hace pensar. 
No se la pierdan.

http://www.teatroguindalera.com/tres-anos-a-partir-de-la-obra-de-chejov/

14 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXXIII



Madrid

Qué ciudad tan curiosa. ¿Dónde irá todo el mundo tan rápido? Hasta los ancianos me adelantan en su caminar. Es como una dinámica que atrapa sentimientos. Correr, correr, correr. ¿Me estaré perdiendo algo importante sin apenas darme cuenta? Mi cuerpo no está ya hecho para vivir en estos macrolugares en los que la ansiedad es la forma de vida. Me gustan más los sosegados lugares en los que los sentimientos entre las personas puedan surgir según su dinámica natural. 

13 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXXII



Fortuna

Sentirse acompañada, acogida, comprendida. Sentirse respetada, querida, enlazada, reencantada. ¡Qué maravilla en esta vida tan hermosa y tan hostil a un tiempo!

12 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXXI

 
Sin esta bruma

Llegan, sin espera. Sin ser esperadas, regresan. Horas del dolor. Tiempo de despedida. Tres años. Un mes. Algunos días. ¿Cuánto tiempo será necesario para poder caminar sin esta bruma?

Fragmentos mamíferos LXXX

 
¿Tener pena?

No llego a entender que tener pena a alguien sea un acto empático. Cuando nos acercamos al otro desde la pena, le reiteramos que, efectivamente, lo que le sucede es una tragedia, es decir, lo hundimos más en su estado de tristeza. ¿Quieren consolar a alguien dolido? Abrácenlo, lloren con él y bríndenle motivos nuevos para seguir adelante. Hálitos. Caminos. Surcos. Simas. Amor.

11 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXIX

 
Carpe Diem

Nada ni nadie es imprescindible. El tiempo de la vida sigue recorriendo su latido, independientemente de qué o quién esté y de qué o quién se haya perdido. 
Nada ni nadie nos es imprescindible, ni siquiera nosotros mismos nos somos imprescindibles. Cuando acontecen las pérdidas, seguimos viviendo, caminando, haciendo hasta darnos cuenta de estar en otro lugar. En realidad, nos aferramos en la juventud o en la inmadurez a pensar que las cosas son absolutos sin los que es inimaginable la vida. Por eso desarrollamos miedos. Miedos a la pérdida de lo que se desea eterno. Sin embargo, cuando se acepta la condición de ser perenne de cada cosa, cuando aceptamos el tránsito, el viaje, el trayecto, vemos que lo que nos parecía imprescindible llega un punto que no lo es. Ni nosotros somos imprescindibles para nada ni para nadie. 
Es en ese momento en el que se puede vivir con libertad el presente bajo la máxima Carpe Diem.

10 feb. 2015

Krishnamurti. "El miedo destruye el amor"



El miedo procede del apego. Es una forma de pensamiento creada por el ser humano. El miedo divide y no puede generar amor. Tan sólo existe el amor cuando existe el desapego del pensamiento, cuando el ego se placa, cuando se concibe ser con todo, cuando se genera ese espacio de libertad en el que no necesitamos más. El amor, entonces, va unido a la conciencia de saber que en cada momento no sólo vivimos, sino que estamos muriendo. La conciencia de la muerte nos genera la libertad. La libertad nos genera el amor, que es la energía más vital del ser humano.

9 feb. 2015

Elena Martín Vivaldi



Quizás sea un tanto tarde, pero no demasiado. Ayer fue el aniversario de nacimiento de la poeta granadina Elena Martín Vivaldi. Un día de 1907. Siempre me ha fascinado la poesía de esa mujer. Y ahora que la releo, aquí les dejo con uno de los poemas que más me sugieren y emocionan a día de hoy:

ABRE LA GRAN VENTANA

Si de un llanto final tienes deseo,

abre la gran ventana de la noche,

contempla las estrellas,

húmedas en su lecho,

navegantes

por un mar infinito de preguntas.

Deja que el gran silencio, la presencia

de mundos donde late la agonía

se haga sol en la sima de lo oscuro.

Clava tu mano, apoya tu cuidado

en un rayo de sombra,

enciende tu mirada

con el clamor despierto por tu grito.

Si el dolor se hace carne en tu garganta,

si no sabes dónde está el fin,

ni escuchas

una voz jubilosa como llama

que alumbre las tinieblas;

si no sabes cuál será el día,

ni el tiempo

en que descubras la verdad,

si no entiendes,

no esperas,

si un húmedo temblor hiere tus ojos,

y te cubre -gris tierra- la mirada;

si todo es ya pasado

sin horas ni futuro,

abre la gran ventana de la noche,

confúndete en su límite.

No dejes que el llanto te alucine las pupilas.

8 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXVIII

 
Diálogos antiepicúreos y antiegotistas

Neus Ex-Plotino: Venerada maestra, ¿qué podemos pensar del epicureísmo?
Esther Sensei: El epicureísmo no es lo que aparenta ser. Aquellos defensores del placer epicúreo se convierten a fin de cuentas en defensores de los placeres racionales.
Neus: ¿Qué es un placer racional, Sensei?
Sensei: Placeres racionales son todos aquellos que se encuentran pervertidos de lo que significa la naturaleza del placer.
Neus: Es decir, ¿aquellos que disocian el disfrute de la emocionalidad?
Sensei: Exactamente, compañera Ex-Plotino. Son placeres cálidos. Placeres moderados. Placeres vacíos de contenido. Placeres que evitan darse. Placeres que contienen en lugar de dar, que separan en vez de integrar, que compiten en vez de compartir. Los placeres del epicúreo no son verdaderamente placeres, porque el epicúreo no acepta que al lado del placer camina también el dolor. Como no desea vivir el dolor que también proporciona la vida, evita el placer emocional, el que invade las entrañas, el que hace vivir las cosas desde su profundidad.
Neus: Y cuando hablamos de epicúreo, ¿hablamos de hedonista?
Sensei: Nunca pretendamos utilizar ambas palabras juntas. El hedonista es todo lo contrario al epicúreo. El hedonista no disocia el placer de la emocionalidad. El hedonista corre los riesgos, apuesta por sí mismo y por el otro. Cree en los sentimientos. Acepta el dolor. Defiende la máxima de dar la mayor felicidad para el mayor número de personas.
Neus: ¡Qué luz proporcionas a las cosas, Sensei! Siempre me he considerado hedonista. Epicuro siempre me ha producido alergia. Y ahora entiendo por qué. Sin embargo, hay algo de lo que todavía cabe hablar. En ocasiones se asocia el placer al egoísmo, porque se entiende que el placer es personal, es del yo. ¿Podría decirse que un hedonista es egoísta?
Sensei: Mi querida explotino, recuerda a Michel Onfray. No hay que confundir hedonismo con egotismo. Egotista es aquel que, efectivamente, busca el placer sólo para sí mismo. Sería el epicúreo un tanto egotista, porque el otro acaba por molestarle cuando deja de navegar la superficie y pasa a profundizar. Muy diferente es la máxima ética del hedonista, que, como dijimos, busca la mayor felicidad para el mayor número de personas. El placer del hedonista no es sólo el placer personal, sino que éste estriba y comienza por hacer feliz a uno mismo y al otro. Hacer disfrutar, eso sí, desde las entrañas.

http://indirectalibre.blogspot.com.es/2011/11/almojabana-un-cuento-gastronomico.html


Almojábana. Un cuento gastronómico

Una semilla de diente de león suspendida en la mesa se mueve empujada por el viento. De golpe, sale embestida hacia el mar de espacio que se abre sobre la Foia de Xixona. Planea por el inconmensurable valle hacia el mar de agua dibujado al fondo nebulosamente. Ni en mis sueños, es posible imaginar un lugar tan espléndido, que sin embargo está. A pesar de lo limitado de mis ojos y de mis sueños. Oigo a Silvia Plath: "Dios mío, qué soy yo/ para que esas bocas tardías se abran a gritos/ en un bosque de escarcha, en un amanecer de flores de trigal"!... Abajo, la ciudad expira la calina espesa de sus pensamientos.

El pequeño grupo de hombres se sienta alrededor de la mesa, presidiendo el paisaje y unos deliciosos gin-tonics, para decidir y juzgar. Para Jugar, sin asumir que juegan. Me parece que de sus cabellos oscuros se desprende una maraña de trazos embrollados a lo tira de cómic. Pero yerguen sus barbillas y barrigas orgullosos del privilegio de gozar ese hermoso lugar abierto ante ellos como una geisha, recompensa de sus trasegadas vidas. Se toman en serio, y las copas preparadas con ginebra de enebro de Mahón. Se cuidan.  A su edad, estos exponentes de una ideología acomodada,  han caído ya incontables veces, pero el hecho de encontrarse aquí subraya su triunfo pese a todo.  Los reafirma con sus errores, los protege de cuestionarse. Hay que reconocer que estos hombres son maestros en el arte de la permanencia. Tienen el mérito de haber sabido competir en un mundo ahora al borde del precipicio. Desde la televisión se oye lo último de los grupos 15 M, que promulgan el cambio del sistema y alguien los compara con las almojábanas. “Hechas de aire”, dice.

Un buen arroz con conejo y caracoles;  alguna de John Ford a media tarde saboreando un Pedro Ximénez; contemplar un cuadro como Mujer friendo huevos de Velázquez, en esa sala neoclásica del National Gallery de Edimburgo donde, a la luz macilenta y racional del lugar, es más huevo frito, más mujer y más Velázquez que en cualquier otro lugar… Estos hombres saben bien de placeres epicúreos bajo control, bien racionados como los ingredientes de una receta. Les cuesta hablar de amor y en la buena cocina exudan sus humores e intentan demostrarse que no hay nada que los haga vulnerables y faltos. Son hombres sensibles a quienes de cuando en cuando, les asalta con furia la imposibilidad de ser madres, el grial, la falta que impide llegar a la completitud o evitar a ese Otro que los pone en la tesitura de sufrir. Aquí, en la cima de la Carrasqueta, donde el furor de la ciudad se observa distante y la nieve se acumula cada invierno, están a recaudo. Ningún peligro a la vista. Nada que profiera ni un leve temblor a sus acomodados asientos.

Me cuesta darles voz a esos cuatro ahí sentados. Lo reconozco. Me he acostumbrado más a mantener largos monólogos omniscientes que a fluir en la reyerta. Ahora me escudo en este relato-barrera desde el que ver los toros tras azuzarlos. Y no es porque sean ellos. Me da miedo también ceder este puesto privilegiado desde el que decido y juzgo. Desde el que juego, sabiendo que juego. Por eso, aunque me tienta la comodidad y la costumbre, no me convence este discurso encerrado en lo imaginario. Letra muerta ya transitada que no me transforma. Y como quiera que si algo tiene la condición de narrador es la consciencia (también de una misma), más que la omnisciencia, trataré de ser justa. Vuelvo entonces al narrador de Walter Benjamin, al viajero oral que crece con cada versión de su historia. Me despego de la neurosis novelística, de la mujer tras la ventana, agotada de esperar.
¡Atrevámonos a jugar! escuchemos a los contertulios... y comámonos la vida: 

¿De qué hablarán estos hombres?

Los imagino en una larga conversación sobre los últimos vaivenes de la economía, de la política, bastiones del poder-patriarca. Insistirán una y otra vez en pormenores y cotilleos sobre los titulares de última hora…  Siempre a vueltas con su indignación. Carecen de la impronta espontánea de la propuesta, del análisis constructivo, como si en ello les fuera el intelecto. Es la indignación en ellos un valor que no decrece con el tiempo, sino al contrario, aumenta en proporción al desvanecimiento de su lucha directa. Los he llegado a apodar hombres de las tres “e”, enfadados, egocéntricos, escapistas. En ellos destaca la capacidad espontánea de ladrar para defender su territorio que yo jamás tendré sin acabar tachada de histérica o hundida bajo mi propia culpa; la capacidad de disfrute de su segunda “e”  olvidándose de todo; y  el aprecio que dan a lo suyo por encima de lo demás.  Valores a la baja, lo presiento, de un reinado que empieza a desplomarse, pero que todavía domina nuestras macro y micro sociologías mucho más de lo que nos gustaría. 

Podría escuchar su discurso, recogerlo en notas, hacer una transcripción lo más rigurosa posible, incluso de  las frases que dirían en valenciano y las que no. Pero mi atención se interrumpe en otras cosas. Un fondo dulce de grillos cubre veladamente la tarde en la terraza del Pou de la Neu, mientras los hombres al fondo hablan. Me imagino haciendo una almojábana. Con aceite caliente y huevos sin batir. Acude a mi este dulce austero, ajeno a la competición de los grandes platos. La almojábana no sólo es postre y por tanto ni siquiera un plato secundario, sino que es un tercero marginal, fuera de todo canon culinario, sin ápice de sofisticación, ni si quiera de estética, improntas de cualquier postre que se precie. Un tercero sin pretensiones. Parco, simple, sin apariencias. Hueco por dentro, casi como un cuerpo sin vida.  Compuesto de todos los ingredientes para su olvido.

Les contemplo. Ríen, hablan mucho y ocultan infinitamente más. Son, no tanto por lo que dicen, sino especialmente, por todo lo que callan en medio del no silencio. Así que, como en los relatos de Felisberto Hernández, habrá que “contemplar lo que no se dice para acometer lo que verdaderamente interesa”, que decía el sincerísimo Wittgenstein.

¿De qué no hablan estos hombres?

Una mariquita se ha posado sobre mi rodilla y, al poco, echa a volar. Confirmo que eso que callan les construye. Son eso. En su discurso destella, más que en ningún otro, la claridad de lo que no se dice. Porque aunque siempre es así, en este caso, todavía lo es más, porque estos hombres aqui sentados representan el poder que se oculta característico de nuestras sociedades en crisis. El poder que se oculta y retiene, frente al que da y se muestra.  De manera que en eso que silencian encuentro la clave de todo, la explicación a todas las preguntas que yo y ellos se hacen, al hundimiento de este mundo que han creado, incluso a su propia indignación. En lo que evitan, reside su poder y su debilidad, su victoria y su fracaso. Algo que nunca responderían, si se les preguntara, que solo puedo conocer en la contemplación de lo que callan.

Saboreo la bocanada de montaña de mi infusión de timó. El día baja. Los insectos revolotean en torno a la luz de la farola. De la casa llegan acordes de la irónicas Gymnopédies que alguien ha puesto en el CD. Las ciegas y domésticas palometas en torno al "líder iluminado” parecen los atolondrados niños desnudos de las danzas espartanas que evocaron a Satié sus etéreas composiciones. Y sigo escuchando. Oigo que estos hombres eluden hablar de aquello que rebosa los vasos y son incapaces de ordenar. Y llenan de palabras los vacíos que dejan. Palabras que ensucian mi escucha. Pero acabo concluyendo que, en esencia, de lo que no hablan es de lo que podrían dar. No hay una sola propuesta en sus discursos. Dar en lugar de contener, integrar en vez de separar, compartir frente a competir. Hablan del ocaso, y no de la luz. Eluden la lógica de la luz, que funciona fuera de toda lógica, de toda linealidad racional. Esa lógica de la luz en la que uno más otro ya no son dos, de hecho, ni siquiera un número, sino un puente, como dos cipreses que unen el cielo y la tierra. Esa lógica en la que el lenguaje se torna imposible de acometer racionalmente, como la música. Y se torna fácil y dócil como una ola. Ligero y sencillo como una almojábana.

Cae la noche silenciosa y quieta. Un rayo a lo lejos enciende el cielo. La tormenta está a punto de llegar. Ellos también sienten su cosquilleo y algo refulge en sus ojos cuando escuchan las últimas noticias. Pero callan. Se acostumbraron a no hablar de ello y terminaron por considerarlo accesorio, como esa pared que se quiso olvidar colocando un cuadro. Los árboles gritan. El viento.

Fragmentos mamíferos LXXVII


Rojo pasión

Todo cambia. Alzo la mirada y ya no veo sobre mí esa pequeña katana de juguete que protegía mis sueños. Ni tampoco adornan las paredes óleos que recuerdan épocas de dolor. Sin embargo, son más coloridos esos sueños. Todo se ha hilado, entretejido, con núcleos de seda enrojecidos por la pasión. Una inmensa sensación de libertad y felicidad me invade. Es esa libertad y felicidad hilada con esa seda roja: fraternidad, sororidad, revolución, sueños. Sentirse uno mismo. Haberse buceado. Si no existe el mañana, vivamos un presente lleno de cada sentimiento y emoción con tal intensidad que nos perfile las entrañas de latidos.

Inma Rodríguez Bellido

El viernes en la Seu de la Universidad de Alicante actuaron Inma Rodríguez y Santiago Iglesias en el ciclo "Divendres en la Seu". Inma Rodríguez, profesora de artes en el IES Carrús, es, además de una gran persona, una gran cantante. Fueron momentos muy emocionantes que lograron arrancarme algunas lagrimillas de emoción.

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6 feb. 2015

Julia Milde



La ilustración regalito de E. M. Autora: Julia Milde

"Reencantamiento"


Imagen: Erik Sakal

Tengo la suerte de poder estar leyendo la tesis doctoral de Esther Sensei en primera mano antes de ser publicada. Me fascina el concepto de reencantamiento que utiliza, sobre todo con respecto a la mística del amor. Todos buscamos en la vida la conexión, esa conexión con el otro que nos permita bucear otra existencia de forma más profunda sin dejar de ser individuos, porque no tiene sentido en el ser humano y su anatomía la existencia aislada. Su propia bioquímica lo dice. El otro nos hace liberar la dopamina necesaria para seguir caminando de una forma feliz o saludable en la vida. Y esa conexión que buscamos poco tiene que ver con las relaciones "líquidas", de las que habla Baumann como contemporáneas. Es decir, está alejada del concepto de relación que se queda en lo superficial, que no bucea las entrañas.
A veces leerla es como dar palabra a lo que siento o pienso.

Y de repente, también un nuevo descubrimiento bloggero: 
Entrada agotada (https://entradagotada.wordpress.com/) y palabras como:

Búscala

Búscate una loca, de las de remate.
De las que cuando piensas que ya no puede hacer algo más estúpido, va y te sorprende con algo inesperado.
Busca una chica que se ría a carcajadas, sin importarle donde se encuentra o quien tenga alrededor.
Esa que te cuente chistes malos y haga bromas tontas sin que puedas evitar reírte y no sepas el porqué.
Que cante por la calle con la música de algún coche e intente que tu también lo hagas. Que baile bajo la lluvia sin preocuparse por su peinado.
Búscate una pesada, una tocahuevos, de las que juegan con tus puntos débiles o manías sabiendo que consiguen desquiciarte, provocando en ti una ganas locas de ahogarla, pero con abrazos.
Busca una irracional, humilde, sencilla y directa. Que llore, que grite, que tenga carácter. Que te monte numeritos pero los compense con muy buenas escenas.
Que no sepas como va a reaccionar, que tenga múltiples personalidades y consiga enamorarte con cada una de ellas. Y que solamente puedas hacerla callar con besos.
Esa chica que hará todo lo posible por sacarte una sonrisa en los momentos más duros, que te dará la mano y no te soltará hasta que esté completamente segura de que no pierdes el equilibrio.
La que no haga falta que te diga nada, porque con la mirada te lo dirá todo. Que te entregará todo desde el minuto uno sin pedir nada a cambio.
Búscate una chica con la que pierdas la noción del tiempo y del espacio, porque con ella sabes que estás en casa.
Búscate una loca, porque te querrá con locura.

5 feb. 2015

María Xosé Queizán



Un día como hoy, en 1939, nació Maria Xosé Queizán, una de las autoras feministas más relevantes en lengua gallega. Pasando por los diversos géneros literarios (teatro, poesía, novela, ensayo), Maria Xosé ha reivindicado la lucha de esa mujer silenciada que vive su sexualidad a expensas de la proyección masculina, que está atada a un concepto de maternidad biológica impuesto por la cultura patriarcal que le dicta ser madre por instinto, que es responsable educativamente de los traumas que posean sus hijos. Para ello, Maria Xosé Queizán reivindica el concepto de maternidad social, realizado a través de la maternidad artificial, que reconozca la tarea de la mujer madre como una tarea libre y reconocida como tal por la sociedad -al igual que al hombre se le reconoce una paternidad social-. Esto haría que las relaciones entre hijas y madres no fueran de confrontación, sino de unión para formar una sociedad basada en una matrilinealidad. 
Léanse su ensayo Escrita da certeza. Por un feminismo optimista.

Y aquí les dejo con una de sus poesías:


Sempre me asombra

Gris contorno, bretemoso e sume.
Lisco perseguida polo tempo
lusco fusco, fusca
vida, acelerada busco
futuro que nunca chega a selo.
Quen pensar no sol?
Velaí asoma eternal
velorio que me asombra.
Bola inmensa, vermello vello ardor
matiz heterodoxo, innovación
fogo no cabalo furado das Cíes
peso ardente no lombo
que nin Sísifo
o furado das Cíes nin cabalo
pedra asento incandescente
bola ardor
nebuloso lume
imitando tons de Turner,
cando vello
declive sintético, abastracción.
Tarde neboenta, sol
insólita felicidade.
 

4 feb. 2015

Betty Friedan. In memoriam

 
Un día como hoy en 1921 nació Betty Friedan, feminista judía estadounidense que escribió un libro de gran importancia y vigencia hoy día: Mística de la feminidad. En él se pregunta Friedan cómo es posible que en EEUU, habiendo conquistado ya para la mujer derechos importantes como el derecho al voto, siga existiendo desigualdad sobre todo en el ámbito del acceso laboral a puestos de trabajo que impliquen un necesidad de progreso dentro del trabajo o puestos de liderazgo. Para Friedan, la base de la desigualdad vigente está en que existe todo un discurso sobre la mística de la feminidad, de lo que es ser mujer, de cuáles son sus funciones sociales (cuidadora...), que vierten un concepto de mujer que condiciona el ser mujer a ese nivel laboral. 
Pregúntense cuánto hemos cambiado desde la época de los '60 en la que Friedan escribía esto hasta hoy día. El mismo concepto de lo que significa ser mujer -y por ende de lo que significa ser hombre- nos ciñe cual señuelo a un corsé que nos retira desde el inconsciente social de ciertos ámbitos de la vida social y laboral.

Fragmentos mamíferos LXXVI



¡Qué bonito poder soñar!

¡Qué bonito poder soñar! Soñar con un cambio en la política, con ser un ciudadano. ¡Qué bonito poder hacer la revolución sentada a tu lado, compartir ideas, deseos, sueños y deseos de sueño! Qué bonito poder soñar contigo paseando en bici por Valencia para ir a ver una peli en la filmoteca. Qué bonito hundir mis labios en tus mejillas enrojecidas por el calor de esta revolución, de este cambio, de este deseo de cambio. Te quiero.

2 feb. 2015

Sí se puede: Podemos



Me encanta Carolina Bescansa y esta frase de su discurso del sábado, apoteósica: "La tristeza nos corrompe como seres humanos, nos enturbia y nos daña".
Sí se puede, porque estos políticos no nos representan.
Mañana más de Podemos en Murcia con la charla de Francisco Jarauta.


1 feb. 2015

Mary Shelley Wollstonecraft. In memoriam



Un día como hoy, en 1851, murió Mary Shelley Wollstonecraft, escritora de una de las obras fundamentales del Romanticismo: Frankenstein. En la obra -que se malinterpreta como novela de terror- se plantea cómo en la monstruosidad, en ese lado oscuro, en lo irracional tiene cabida el sentimiento de amor. Y cómo la propia sociedad racionalista acaba por pervertir el sentimiento puro de un ser que no se considera canónico, haciendo que Frankenstein se comporte como la sociedad espera de un monstruo: alguien capaz de las mayores atrocidades. 
Siempre me fascinó esa obra, porque siempre acabo acogiendo en mi seno con mucho amor a las personas débiles, víctimas del sistema, monstruosas o no canónicas. ¡Qué viva la diferencia y la disidencia!

Fragmentos mamíferos LXXV



Duelo

Duelos en la vida hay tantos como cosas, personas o proyectos que creíamos seguros se desvanecen. Nunca he sabido la clave para superar un duelo, pero de los que he pasado en la vida sobre proyectos desvanecidos o personas que se quedan en el camino -no hablo de los duelos de muerte, porque de esos sé más bien poco-, los duelos mejor llevados son aquellos en los que se ha seguido un proceso natural y progresivo hacia el fin, es decir, aquellos en los que todo lo que hemos podido poner de nuestra parte lo hemos puesto. Porque una de las partes más difíciles de un duelo es cuando llega la pregunta de la duda sobre uno mismo: ¿y si hubiera hecho o dicho aquello? Cuando uno ha dado todo lo que puede dar, la respuesta a esa pregunta es mucho más generosa con uno mismo. 
La segunda parte más compleja de un duelo son las costumbres, lo consuetudinario. A fin de cuentas, uno introduce a la persona o proyecto en su vida cotidiana, y los pensamientos o actos acaban por dirigirse mayoritariamente hacia ellos. Cuando cae el mausoleo es necesario tener paciencia para esperar el tiempo preciso en el que uno acaba por abrir los ojos un día y darse cuenta de que ya sus costumbres son otras. Y en ese proceso mejor es no precipitar el cambio de costumbres. Simplemente actuar, porque el propio devenir de la vida nos lleva a otro lugar.

Fragmentos mamíferos LXXIV



Ser raíz III. Diálogos antiplatónicos y taoístas

Caminan Esther Sensei y Neus Ex-Plotino por el Pireo alicantino.
Neus: Y dime, Sensei, ¿qué hay de ese sol tan fiel a su horizonte y de belleza y bondad supremas? ¿Habríamos de dejarnos guiar por él?
Sensei: ¿Te refieres a aquel que brilla allá a lo lejos?
Neus: Sí, maestra.
Sensei: Parece ser un sol más brillante y poderoso que otros soles, destaca. Sin embargo, las veces que he podido verlo de cerca he sentido abrasarme. 
Neus: ¿Entonces?
Sensei: Entonces, honorada Ex-plotina, puedo suponer que es un sol hecho para ver desde lo lejos, una estrella intocable, un astro que es sólo imagen. 
Neus: ¿Entonces va disfrazado?
Sensei: Disfrazado quizás no. Simplemente es solo esto que intuimos ver: un astro que de tanta luz que emite, produce con ella numerosas sombras. Todo aquello que no queda claro sin cegar a la conciencia, acaba por esconder sombras.
Neus: Platón, mi exmaestro, decía que debíamos vivir tendiendo a acercarnos a la luminosidad del sol, porque en ella están las ideas. Y en las ideas la verdad.
Sensei: Vivir tendiendo a algo es vivir desarraigado del presente. Vivir proyectando otro presente que quizás no llegue. El único momento que alcanzamos a tener es éste. ¿Quién dice que en un segundo no estemos muertos? Es por el deseo de proyección humano que existen astros que emiten luces cegadoras con la promesa de futuros de felicidad eterna junto a ellos que nunca llegan. 
Neus: ¿Entonces acaso hay que vivir el presente con lo que haya y quien nos rodee?
Sensei: Efectivamente, Ex-Plotina mía. En el presente aparece lo que es y quien es. No lo que no es ni los que dicen ser esto o lo otro. 
Neus: ¿Y cómo sé yo lo que es y quien es?
Sensei: Vive cada instante con la intensidad de una danza salvaje y la templanza de un arte marcial. Intensifica el presente y únete a las sensaciones de tu cuerpo. Entonces aparece con claridad extrema lo que es. Los hechos naturales clarifican sin cegar sobre quién es. Los falsos aduladores dejan de brillar cuando nos unimos a esa intensidad y a nuestro cuerpo. Porque ante un acto radical no podemos más que significarnos.
Neus: Volvamos a nuestro sol. ¿Podrías aclararme qué significa que cuanta más luz cegadora produce un astro, más sombra proyecta? 
Sensei: Hay astros, como el sol, que tienen la condición pretenciosa de querer iluminar el mundo. Y con tanta luz no se les llega a ver. Fíjate en el globo terráqueo. Cuando el sol ilumina una parte mínima del mismo, el resto del espacio está sombreado por su ausencia. Ahora pon a una luciérnaga en el jardín, un ser de igual hermosura pero menos pretencioso. No iluminará gran cosa a su alrededor. Te hará comprender de la necesaria existencia de la oscuridad -que no de la sombra-, y la luz le servirá para que puedas observarla, para ofrecer esa belleza sin cegar, para ser transparente y clara.