29 ene. 2016

Fragmentos utópicos XII



Gracias

Gracias, porque eres preciosa, porque el anochecer contigo cada día es algo mágico. Gracias porque no eres princesa, porque alumbras el amanecer con una sonrisa. Gracias porque eres arrullo, abrazo libre conmigo. Pero sobre todo gracias por resistir en la enfermedad, por acurrucarme en cada momento de dolor, compañera de vida, compañera. 

24 ene. 2016

Fragmentos utópicos XI



Santuario de Belén

En el atardecer la Mancha se torna baño de tierra. Raíces, bellotas, el reflejo incandescente del sol en cada mineral. Es como un baile místico de ausencias. En él cada recuerdo cabe. La raíz ancla, ordena, remite al lugar de donde venimos y al que nos dirigimos. El día que muera, entiérrenme bajo ese árbol manchego.

15 ene. 2016

Fragmentos utópicos X



Hipocresía vomitiva

Cuánta hipocresía acarrean las relaciones humanas. Cuán fácil es ver en el otro lo que uno hace y no se reconoce. Cuán fácil es usar palabrería, pero cuán difícil es mostrar lo que se dice con hechos.

14 ene. 2016

Fragmentos utópicos IX

 
El dolor

Ese aullido, como de un monstruo, martillea la cabeza. El dolor arrasa con la moral, con la razón, con lo que somos. Nos convertimos en puro aullido, nervio, naturaleza, instinto, células. Vete de mí, lejos, déjame dormir, no te quiero como banda sonora de mi vida.

8 ene. 2016

Fragmentos utópicos VIII



Mi madre

He tenido la inmensa fortuna de tener una madre. Pero no solo una madre según la biología, sino una de esas que ejerce de madre. De esas que cuida de ti, que te mima, que se complace siempre en dedicarte tiempo y esfuerzo, no solo dinero o supervivencia. Una de esas madres que busca tu felicidad, que te abraza, te arrulla y a la que nunca molesta tu presencia. De esas que aunque tengas 34 años y lleves viviendo casi 20 fuera de casa, te llama cada día, te pregunta cómo estás, qué tal te ha ido, qué has comido. De esas que cuando vas a verla, te echa siempre algún tupper para que en algún pequeño momento de tu existencia puedas seguir saboreando sus deliciosos platos. Pero, además, he tenido la suerte de tener una madre con la que he compartido viajes fascinantes, conversaciones amigables y alguna cerveza, sin dejar de ser madre, sin pretender ser tu amiga. 
He tenido la suerte de tener una madre como la que si yo fuera madre me gustaría ser. Una madre a la que admiro moralmente. Y eso es imbatible. Ni siquiera la muerte podría combatir tal experiencia. Porque allá donde voy, puedo ser yo, fundamentalmente, porque tengo una madre así. Y esto no es un milagro, sino que tras todo ello habitan conscientes decisiones en ocasiones difíciles por parte de mi madre de ser la madre que es. Y eso, entiéndanlo, requiere por mi parte y, sin dudarlo un momento, afán, dedicación y respeto.

1 ene. 2016

Fragmentos utópicos VII



Extrañeza ante la condición de ser mortal

Qué extraña sensación de extrañeza el día en que te das cuenta de que tu madre es mortal. Ese día en que ya no es una hipótesis que parezca que no vaya a suceder, sino una posibilidad vivencial. Es el enfrentarse a un abismo que tiene matices de orfandad, de desprotección, de vulnerabilidad. Es un nido de emociones que llega incluso a encoger la garganta y dejarte sin voz.

Fragmentos utópicos VI



Extraños

A veces esta no soy yo. Este no es mi lugar. Ni todo esto lo que "tengo". ¿Qué hago yo aquí? ¿Y quiénes son todos estos que me rodean? ¿Acaso son ciertas todas estas circunstancias? ¿Realmente deseo todo esto? Imagínate que todo cambia. Si en la respuesta a esa pregunta siempre encuentras algo más hermoso que lo que te rodea, cámbialo.