7 nov 2014

Fragmentos mamíferos L


Marta

Hace quizás 15 años escribí mi primera y única poesía para ti. Recuerdo que la tenías guardada con cariño en uno de los cajones de aquella residencia universitaria. Te sentía cerca, amiga, aunque, como quien dice, acabábamos de conocernos. Han pasado ya quizás 15 años y nuestra amistad ha ido creciendo, pasando los torbellinos, los inciensarios y toda la parafernalia de borborigmos. Y aquí estás, aquí estoy, a 20 kilómetros a veces, en otras ocasiones a más. Lo curioso es que has estado siempre ahí en los momentos clave de la biografía, y yo en los tuyos. Aquella mudanza a Madrid, tu regreso a Alicante, mi enfermedad, mi proceso maternal. Tus ojos, mis ojos, esas pequeñas arrugas que nos nacen con los años y nos hacen cada vez más nuestras, que hablan, entre otras cosas, de nuestra Historia. Y ahí estás. Qué sensación tan hermosa que da el tiempo. Saber que estás ahí. Aunque no hablemos en 40 días o aunque no nos digamos nunca lo que nos queremos. Eso es quererse, sí, pero también esto, amiga.

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