4 nov 2019


Minerva

Hay algo mágico entre tú y yo. Eso que nos lleva a jugar a volar como mariposas vestidas de colores, mientras suena una música cualquiera de fondo. Quizás porque te vi nacer, tan cerca. Quizás porque me hiciste por primera vez tía. O tal vez porque me enseñaste a caminar de un modo más profundo y comprometido en esta vida.
¿Qué te habré dado yo? Algo mágico nos brindamos, porque tú siempre eres lo mejor que sucede en cada día que paso contigo. Gracias, pequeña, el mundo es mucho más auténtico desde que estás en él. 

27 oct 2019



Arturo

Metafísica, ornamentos racionales, pensamientos existenciales, todo cae ante los ojos de un niño. No importa nada, de repente, más que una sonrisa, un llanto, un intento de comunicación no verbal. Es como una utopía, un remanso de paz en un mundo frenético. Eso es vivir, esa sencillez natural: comer, dormir, soñar. 
Qué gran lago navegado, qué tranquilidad en el espíritu. Por fin mirando fuera de uno mismo. Gracias, Arturo. 

23 oct 2019



Abrazo a la sombra

Llega el invierno. Llevaba tiempo sin recogerme. Sin escuchar el silencio, la ardua tarea de no hacer nada. Hacer sin hacer. En el silencio brota todo, la luz y la sombra. Supongo que no gusta a tantos humanos la soledad, porque ven aquello que en ocasiones no se desea observar. Sólo el silencio cura, porque arrastra como un río la verdad de cada uno. Y mirando a los ojos de la misma puede aceptarse quienes somos. Las victorias no duelen tanto como las derrotas. Aquello que no fuimos, que no hicimos, aquellos que no nos supieron amar, aquellos a quienes hicimos daño. Y así es. No hay vuelta atrás, ni principio ni final. Sólo hay tiempo que pasó, que se fue, que está por llegar. En el fondo solo hay presente. Ese estar de cada uno consigo mismo. Abraza tu sombra, ten compasión de ella. Somos los únicos en poder comprendernos. Somos únicos y estamos siempre solos. La palabra ajena es la evasión para no llegar a conocernos tal cual somos. 

12 oct 2019


La familia

Bienvenidos al gran show de la familia. Esa entidad que en las sociedades latinas sirve para poder alcanzar el culmen máximo de todo tipo de neurosis. Tenga y cree su propia familia. Es la vida ideal, señores. Son sangre de su sangre, son las personas con las que usted puede contar siempre. Eso sí, no a un precio barato. Con el pack van incluidos el chantaje psicológico, la culpa, la frustración y el aprender a comunicarse a gritos. Cumpla su sueño. Regálese una familia. Cree la suya propia y siga transmitiendo los mejores valores de la ética humana. 

6 oct 2019

Jardineros


En esta vida, en las relaciones con los otros, somos como jardineros. El amor, la amistad, el parentesco, acaban por pervivir si existe un cuidado constante. 
Sin embargo, no todos los tipos de jardín ni jardineros llevan a que florezcan esas relaciones.
Recuerdo aquellas clases de estudio del jardín inglés en comparación con el jardín francés. Si caminamos por algún sitio verde de Londres que no haya crecido de forma natural, sino que haya sido puesto por el ser humano, nos damos cuenta de que las plantas que en él viven tienen algo de salvaje. En el jardín inglés no existe la obsesión de podar y en cierta medida poseer la planta para que crezca según el orden predeterminado que está en la cabeza de quien cuida el jardín. Los árboles, así, pueden hacer crecer sus ramas hacia donde su naturaleza les vaya guiando.
Sin embargo, si caminamos por cualquier jardín de París, nos damos cuenta de la geometría de cada árbol. En él no se permite que nada crezca fuera de "su sitio". 
Ambos son hermosos. Cada cual a su manera.
Sin embargo, en las relaciones con las personas, como no existe una dirección única de cuidado, sino que hay una reciprocidad, quienes se empeñan en utilizar las técnicas del jardín francés se acaban equivocando. Y es que a nadie en esta vida le gusta que le ordenen, le dominen y lo sometan a los designios de otro, que tiene una naturaleza diferente. Desde los bioritmos diversos de cada cual, hasta los conceptos tan básicos como expulsar gases frente al otro, todo nos hace en su conjunto únicos.
Todos anhelamos amor, socialización, sin embargo, lo queremos desde el respeto mutuo.
La gran neurosis de ciertas relaciones interpersonales pienso que viene de ahí. De tratar de hacer de jardineros franceses con seres humanos libres. 
Dependiendo del grado de relación con la persona podemos enviarla más o menos fácilmente a paseo al sentirnos podados. Quiero decir, es más difícil distanciar la relación con una madre que con una amiga, por ejemplo. Sin embargo, todos los adultos antes o después nos rebelamos siempre contra quien nos pretende imponer criterios y domesticar. 

1 oct 2019

La memoria del cuerpo



La memoria del cuerpo

Es así. La memoria del cuerpo. No llego a comprender si tiene cura. Se presenta. No es el instante esperado. Trae consigo el río del dolor. ¿Por qué ahora me recuerdas que soy humana? ¿Por qué llegas rasgando la herida todo aquello que no fue? ¿Por qué otra noche sin el arrullo de la presencia? ¿Algún día podré conciliarme? ¿Llegará el momento en que estos labios no echen de menos el tacto incipiente del amor perdido?

18 sept 2019

La nada


La nada. Ese vacío que oprime con la incertidumbre. Tus ojos, tu pelo, tu olor. Ya no queda nada. Nada de aquellos sueños compartidos. Nada. Ni las caricias, ni tu cuerpo desnudo en la madrugada. Tampoco el atravesar de emoción sábanas blancas de luz cubana. Salto, me giro, un sueño. Fue un sueño abrazarte en esta noche temblorosa. Cuántas horas han de pasar sin conciliarme. Cuántas cuando grito a la soledad y no responde más que el eco oscuro de mi voz rasgada.

16 feb 2018

Fragmetos juiciosos I



De la edad, pequeña Frida

El tiempo pasa. La sociedad se empeña en demonizar esas arrugas, canas y manchas del sol que brotan con la edad. También se empeña en idolatrar la juventud, la eterna infancia o adolescencia, esa época de vulnerabilidad en la que las personas todavía no han podido nutrir su identidad.
Sin embargo, a mí me parecen verdaderamente hermosas esas arrugas. Me conmueve compartir la emoción ante el rostro de una mujer madura.
El rostro de la madurez habla de la historia. Habla del quehacer diario, del camino hacia la conquista de la libertad personal.
Cuando te cojo de la mano y nos conducimos ante el espejo. Ahí está todo lo que somos, con restos, rastros, sin maquillaje. Entonces me doy cuenta, pequeña Frida, de lo que eres.
Eres al fin tú misma, con la libertad de poder expresar lo que necesitas, mediando el no herir a nadie. Con la libertad de poder elegir con quién caminas, con quién te expresas, con la capacidad de decir "no" o "sí" desde lo más profundo de tus entrañas.
Te ronda un aura brillante, porque eres tú, así, tan nítida, tan tuya, tan especial entre la masa. Como aquella pepita no triturada que se empeña en salir del pan que hemos cocinado.
Y ahí estás, como si nada. Has perdido el miedo. El miedo que te escondía, te paralizaba por el temor a ser quién eres, por el temor a la mirada de la diferencia. Y ahí está, como un río de lava, el miedo arrastró la rabia. Puedes incluso equivocarte.
Entonces llega todo, como el kharma que te arrulla y te abraza aquí a mi lado, en este lecho de azucena alada. Vuela la noche en tus entrañas. Vuela con el respirar de la paz que abraza lo inefable.
Gracias a la vida que te puso a mi lado, en mí, caminando por cada uno de los latidos que borbotean vida al fin vivida.


28 jul 2017

Gracias


Gracias a todos los que habéis estado presentes. Gracias porque en los últimos cuatro meses me habéis hecho brillar. Me habéis hecho recordar el valor de mi persona. Me habéis hecho desempolvar quien soy. Gracias por todas vuestras palabras, por reforzar mi valía, por cada uno de vuestros gestos. En cuatro meses he salido de un agujero del que he tenido la suerte de liberarme. Gracias, es gracias a vosotros. Os quiero. Nos vemos a la vuelta en el matriarcado ca' la Nieves.

13 jul 2017

Xin Xin Ming (Canto al corazón de la confianza)



Aquí les dejo con unos fragmentos del Xin Xin Ming (Canto al corazón de la confianza) escritos por el maestro Chan en el siglo VII. Una de las joyas de la filosofía Zen. Más adelante, unas reflexiones mías:

* No te apegues a visiones dualistas. Si haces distinción entre lo correcto y lo erróneo la esencia de la mente se perderá en la confusión.

* Deja que las cosas sean a su manera y no habrá ir ni venir. Obedece a la naturaleza de las cosas y andarás libre y tranquilo.

* Alcanzar el Tao no es difícil. Solo que la discriminación entre el odio y el amor oscurece el entendimiento.

Experiencia. Duelo. Eres en mí aparentemente contradictoria. Aquel día se aferró mi alma como trueno y raíz a la tierra. Fue entonces cuando pude perdonar. Perdonar a la vida, perdonar al otro, perdonarme. El perdón no es más que aunarse con la esencia, porque es el instante en el que nos deshacemos de la dualidad. Entonces aceptamos lo que es y lo que no es. La vida ahí dejamos de sobrevivirla. Somos ya parte de ella.

29 jun 2017

Fragmentos utópicos XXIII


Vibrar

Las entrañas vibran como volcanes al ritmo de la percusión. Ser en ser primitivo. Unos ojos volátiles brillan en esa fugaz mirada de emoción. Vibra el útero, la madre tierra, la raíz, el deseo. Como pechos desnudos, ardientes, como precisas erupciones de amor siempre inconcluso. Tic tac, tacto, silencio.

27 jun 2017

Fragmentos utópicos XXII

Vida. Nieves S. N.

¡Estoy viva!

Sentirse viva es sentirse, sentir cuerpo de emociones. Dejar que todas quepan en él. Si algo aprendí de la Noche fue a dejarme emocionar. Si algo aprendí de la Luz fue a abrazar también el dolor, la tristeza, ser humilde con una misma, saberse, lamerse las propias heridas. En la infancia en ocasiones aprendemos a no llorar. Ahora brindo por poder recoger en barreños lágrimas de melancolía. Estoy viva. He amado. Estoy viva. Me ha dolido el desamor. ¡Estoy viva!

18 jun 2017

Fragmentos utópicos XXI



Saber vivir

Saber vivir es no saber cómo hacerlo. Es instalarse en la negación y tratar de entenderla. Cuando tenemos, todos sabemos vivir: dinero, familia, amor, trabajo, tiempo libre... Saber vivir es aceptar la incertidumbre, la derrota, el desamor, la enfermedad, la muerte..., en suma, lo que es y tendemos a desear que no sea. 
Saber vivir es dejar de ser niño para aceptar la negación. Aprender a enfrentarse solo, sin responsables, a las situaciones del no. Es aceptar, por doloroso que sea, la libertad, que somos la cara de nuestra propia existencia. 
Es entonces cuando caminamos en paz con nosotros. Es entonces cuando podemos amar desde la verdad del corazón a otros.

14 jun 2017

Fragmentos utópicos XX


Yuki y Noche 

Escribo este relato por si sirve a mujeres con espíritu de salvadoras, que han acabado encerradas en relaciones de pareja tóxicas. Gracias infinitas a L. C. por animarme a componerlo. Y, ya saben, cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.

Érase una vez una mujer inteligente, bella y con una fuerza de lucha y seguridad únicas. Cuando nació la llamaron Yuki, porque brotó con tal ímpetu en un día de nieve, que se aferró intensamente a la vida. De pequeña, sus padres siempre le decían lo grandiosa y poderosa que era. Y así, Yuki, creció pensando que era fuerte y luchadora, más que princesa. Claro, que al ser fuerte y luchadora, Yuki también tenía una gran responsabilidad encima. Debía intentar hacerlo todo perfecto y ayudar a los que eran incapaces de hacer las cosas por sí mismos. Yuki era fuerte, única, era capaz de robar a los ricos para dárselo a los pobres, defender en el colegio a los que sufrían las burlas de otros, contestar a sus profesores para defender su dignidad. Sin embargo, Yuki nunca pudo aceptar que no existe nada perfecto y que nadie puede salvar a nadie. Así, constantemente se rodeaba de personas que por un lado necesitaban ayuda y que, por otro, le recordaban que no hacía las cosas perfectas, que todavía podía hacerlas mejor para salvarlos. La historia de su camino en este rol culminó al encontrar a la gran, única y esplendorosa princesa Noche. Noche era una princesa entre las princesas. Ella lo merecía todo, pero todo, todo era insuficiente, porque aceptaba fervientemente el cálculo infinitesimal, y pensaba que todo siempre podía ser más todo hasta llegar al infinito. Necesitaba aplausos, reverencias a cada paso. Sin embargo, la princesa Noche no sabía bien cómo vivir consigo misma. Le faltaba el largo camino de la introspección, como a Yuki. Habitaba un castillo lleno de mugre y ratas. Era incapaz de relacionarse con sus conciudadanos de forma pacífica -porque siempre se sentía traicionada, dado que todo todo era insuficiente-, ni de abrir su corazón o confiar más que en los animales de raza esclava, aquellos que no le protestaban, que le eran fieles y que eran capaces de darle todo todo, porque todo todo implicaba ser esclavo.
Yuki y Noche se encontraron, se enamoraron, se complementaron los roles y se desenamoraron, vamos una historia como tantas otras. 
Cuando Yuki y Noche se enamoraron, Noche decidió abandonarse a Yuki. Sí, Yuki era una gran cuidadora, fiel y una gran defensora que la protegería de todos los males del universo. Y Yuki decidió abandonarse a Noche. Sí, Noche era la princesa perfecta a la que proteger. Y así comenzaron a caminar a ciegas. Noche se abandonaba a Yuki, pero, como buena princesa, siempre exigía de Yuki mucho más abandono hacia su excelsa y reverencial persona. Todo abandono le resultaba insuficiente. Necesitaba succionar todo de Yuki. Necesitaba que ella se separara de su familia para atender todas sus peticiones a cada paso. Necesitaba que no hiciese nuevos amigos, porque cada nueva situación era amenazante a la atención de todas sus peticiones a cada paso. Y necesitaba, a ser posible, que Yuki tampoco tuviera una gran relación con los amigos que tenía, por los mismos motivos. 
Un día la madre de Yuki enfermó. Al principio parecía que iba a morir. Y Yuki quiso, si iban a ser los últimos momentos de la vida de su madre, pasarlos más cerca de ella. Cogió un caballo y se fue a visitarla a las Tierras Altas. Iba y venía. Vivía entre su madre y Noche. Y cada vez que llegaba al castillo de Noche, ella se encargaba de recordarle lo malísima que era, porque la dejaba sola, por ir a estar con su madre enferma. Yuki necesitaba ser cuidada. Estaba frágil, débil, enfadada con el mundo, porque le parecía lo más injusto que su madre fuera a morir. Yuki no podía cuidar a nadie. En ese momento necesitaba ser cuidada. Claro, Yuki no sabía que de una princesa de tal categoría y con tales galones como Noche, no se puede esperar que te cuide, porque quien merece los cuidados es ella. Y Yuki comenzó a extender un enfado gigantesco, que le invadía todo el cuerpo, que la envenenaba y que escupía a cada paso en forma de serpientes. Era el vómito de su gran dolor. Estaba peor que sola. Estaba junto a una princesa que, además, le recordaba siempre que Yuki le debía muchísimas cosas.
Entonces Yuki conoció a Luz. De casualidad. Un día. Pensó que necesitaba ayuda, deseó muy fuerte que apareciese Luz y llegó como un hada madrina. Luz cobraba sus servicios de ayuda, lo cual le pareció a Yuki perfecto en un momento en el que de manera humana no podía llegar a la equidad con nadie. Luz era tan hermosa por dentro. Luz, sin decir nada, lo decía todo. Luz, sin hablar, era capaz de estar a tu lado, apoyarte, arrullarte. Luz era socrática, te ayudaba a parir ideas sin apenas sugerirte nada. Y así fue como Yuki, junto a Luz, pudo caminar a su pasado, pudo perfilar el rol de salvadora y pudo crear el caldo de cultivo para que Noche se fuese, porque concluyese que merecía mucho mucho más, junto, ahora sí, a un príncipe. 
Y Yuki quedó liberada de la maldición de la madre salvadora, y, semanas después de la partida de Noche, comenzaron a florecer miles de plantas que tenía muy secas antes en su jardín. Tan hermosas. Estaban ahí. Manos tendidas, besos, abrazos, cariño, amor y vida.

7 jun 2017

Fragmentos utópicos XIX



Retales

Retales hermosos llegan a la memoria. Son recuerdos que imprimen en el corazón la dualidad. Esa tristeza de haberlos vivido, perdido o quizás aderezada con la imposibilidad de volver a repetirlos. Y, a su vez, la alegría de haberlos podido contar, recobrar, compartir. Son esos momentos mágicos que hablan de la intimidad, de la vida gozada en común, de la fortuna de haber estado viva junto a otros.

1 jun 2017

Fragmentos utópicos XVIII


Reflexiones en torno a Confucio

Brilla. Es la luz del verano. Deslumbra de belleza cada rincón. La luz vibra. Es una onda expansiva. Sucede al abrirse al mundo. Los sentidos pueden percibir lo que antes pasaba desapercibido. Esa pequeña araña que anida paciente en el balcón esperando la llegada del mosquito. Protege. El escarabajo volador herido. Las golondrinas que celebran con danzas la caída de la tarde. Todo huele. Huele el estar primitivo en el mundo. Huele para dejarnos guiar por aquello que nos gusta. Como el feto que sabe a qué huele el cuerpo de la madre.
Abiertos al mundo, desnudos, con los roles de 36 años de vida caídos. ¿Quién soy? No alcanza el corazón a responder. Tan solo lo que fuimos sirve de guía para saber lo que no queremos volver a acunar. La gran revolución de la vida. La caída del tótem. El cuestionamiento sensitivo del tabú. El momento en el que nuestra máscara se hace añicos y podemos por fin vivir en armonía con el cosmos, con lo que somos, con los que nos rodean (Ren).