4 dic. 2013

Fragmentos geosféricos XCIII

 
Wu Wei

Andamos equivocados. En nuestro quehacer diario estamos acostumbrados a provocar cambios no naturales en base a lo que deseamos, para que el deseo se realice. Pero cambiar el devenir natural de las cosas para obtener un beneficio inmediato no lleva más que a la constante frustración en la que vivimos las sociedades occidentales, dado que las cosas no van a cambiar si no se sigue un proceso fluido y dado que la felicidad no está en lo que poseemos, sino en nuestra relación interna con las personas y cosas que ahí están.
De ahí los beneficios del Wu Wei de la filosofía taoísta. El estar quieto. El dejar que las cosas vayan realizándose según su curso. Como una flexible rama de bambú quedarse en su sitio. Lo que azota se irá, porque esa es su naturaleza. Lo que acaricia se quedará, porque esa es su naturaleza. Igual para la ética con las personas. No presuponer. Actuar con la no acción. No esperar. Cada persona acaba antes o después por significarse ante la no acción.
Uno decide en el Wu Wei, porque uno no abasalla el mundo para que acontezca una elección a priori, sino que los acontecimientos llegan a uno ya acontecidos y lo que se elige es cómo afrontarlos.

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