17/11/2009

Fragmentos romanos IV

Pajarito enjaulado


Te estoy viendo llegar, pajarito enjaulado. Ayer recordabas aquellos días en los que volabas libre. Emigrabas con los vientos y entonabas melodías improvisadas al son de tu corazón. Mordías las nubes con forma de pirámides porque habías estado en Egipto. A veces eran pagodas fugaces las que identificabas en su devenir.

Te estoy viendo llegar, pajarito enjaulado. Hoy una cadena de oro rodea tu hermosa patita. Buscaste un pequeño mundo tranquilo sin nubes, porque éstas son orgánicas. Luchas contra la incertidumbre como si no existiera paradoja kantiana alguna. Fijaste una imagen de tu cabeza para controlar cada uno de tus pasos.

Ya sé cuáles serán tus siguientes palabras, pajarito enjaulado, porque hoy te buscaste un dueño.

Variaciones Bichito



A
lgunas veces el Bichito se siente engullido por un agujero muy hondo, tanto que duda de la forma de sus venas. Cuando no las siente latir con ninguno de sus dedos (ni siquiera con el corazón) el Bichito coge un rotulador grueso, azul, y dibuja el recorrido por encima de la piel para ver lo que no toca. Es así como las venas del Bichito han aprendido a trenzarse por su cuerpo, unas por encima, otras por debajo. Como las ramas de un rosal que busca desesperadamente el sol.

Cuando llega a la punta de sus dedos, el rotulador sigue su camino, veloz hacia el infinito, persistente en su trayectoria hacia el cielo que late con fuerza y devuelve el ritmo perdido con sacudidas de luz. A veces, el Bichito sale así, a borbotones, del agujero. Inspira, expira, sacude la cabeza, se concentra un poco en pensar en una estrella y se aleja con el viento enredado en el pelo.


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Algunas veces el Bichito se siente engullido por un agujero muy hondo, tanto que duda de la forma de sus venas. Y en la tarde con su dedito corazón del pie causalmente pulsa una tecla del ordenador. Ésta casualmente conduce al Media Player. El Bichito desea con fuerza escuchar música de instrumentos de cuerda rasgada porque proceden de su latido. Abre los ojos para poder ver sus pelillos erizados de tanto pensar, y siente y siente ese ritmo perdido que dibujó en sus venas. Allí suena la viola o un celo. El Bichito es todo latido. La música de instrumentos de cuerda rasgada procede de su corazón. Es en música que él siente. Sin embargo, a veces, entre pelillos erizados de tanto pensar no se da cuenta de ello. Pero aquella tarde en la que su dedito corazón del pie causalmente pulsó la tecla del ordenador, el Bichito se puso a cantar con la fuerza de la libertad, y logró alcanzar la estrella de su pensamiento con la que se enredaba su pelo.

16/11/2009

Eugenio Montale


Eugenio Montale, escritor genovés, premio Nobel de literatura en 1975, escribió en el poemario Xenia, a la memoria de su mujer, uno de los poemas de amor más bellos que nunca he leído. Para nosotros habla de la verdad del amor, aquél que sobrevive a necesidades, aquél en el que el tiempo no existe, en el que los días pasan y no importan los instantes de incomunicación, ni los actos de cada instante, ya que se sabe sin palabras y en el corazón que se ama a esa persona. Aquél en el que las palabras "te quiero" sobran, ya que el silencio escucha el latido con el que se sabe, sí, que en el corazón se ama a esa persona.

Ho sceso, dandoti il braccio,
almeno un milione di scale
e ora che non ci sei è il vuoto a ogni gradino.
Anche così è stato breve il nostro lungo viaggio.

Il mio dura tuttora,
né più mi occorrono le coincidenze,
le prenotazioni, le trappole, gli scorni di chi crede
che la realtà sia quella che si vede.

Ho sceso milioni di scale dandoti il braccio
non già perché con quattr’occhi forse si vede di più.
Con te le ho scese perché sapevo che di noi due
le sole vere pupille,
sebbene tanto offuscate, erano le tue.

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Del brazo tuyo he bajado por lo menos
un millón de escaleras
y ahora que no estás, cada escalón es un vacío.
También así de breve fue nuestro largo viaje.

El mío aún continúa, mas ya no necesito
los trasbordos, los asientos reservados,
las trampas, los oprobios de quien cree
que lo que vemos es la realidad.

He bajado millones de escaleras dándote el brazo
y no porque cuatro ojos puedan ver más que dos.
Contigo las bajé porque sabía que de ambos
las únicas pupilas verdaderas,
aunque muy empañadas eran las tuyas.

Fragmentos romanos III

Cristina y los cien viajeros romanos


Vienen a nuestro seno lejanos viajeros que brindan relatos únicos, maravillas. La fonética se derrama por su implacable anatomía. Una perfección emotiva abraza el corazón en el componer de sus palabras. Son verbo, acción, recuerdo. Así colonizan el jardín del latido. Tantos y tan grandes nombres caminan la biografía. Y sin embargo al cerrar los ojos habitas tú. Más única –prodigio, pequeño monstruito- que aquéllos que narran vivencias. Tú las guardas en tu silencio observador. Tus actos vierten más revolución que los de aquéllos que vanamente quisieron dejar una huella.

La bola de cristal





A veces, cuando estudiamos los años de la Movida, olvidamos el gran centro de acogida que fue La bola de cristal. Y también pasamos por alto que fue un programa dedicado a niños. Si vemos hoy estas imágenes, sentimos la pérdida de libertad de expresión actual, y sobre todo pensamos en el proceso de infantilización que los niños han tenido, así como la cantidad de tabúes e imágenes a priori que proyectamos sobre ellos. Ya no los concebimos como personas dignas de conversaciones políticas, de ironía, ya no pensamos que también ellos deben desarrollar desde pequeños un sentido crítico ante la cultura y sociedad que les rodea, porque su palabra será el futuro de los cambios.
PERDEMOS LIBERTADES CUANDO SESGAMOS NUESTRAS POSIBILIDADES Y LAS DE LOS OTROS. VIOLENTO ES A VECES ABRIR LOS OJOS Y OBSERVAR CÓMO BUSCAMOS CAMINOS CON UNA DIRECCIÓN ÚNICA, AGUJEROS NEGROS A LOS QUE VANAMENTE ENCADENARNOS. VANAMENTE PORQUE LA NATURALEZA DEL SER HUMANO SIGUE SIENDO SER LIBRE.

15/11/2009

Fragmentos romanos II

Soy sólo sangre


Soy sólo sangre. Vienen tantas emociones y soy sólo sangre. Líquida, fluida, inunda, recorre en torrentes arrítmicos. Espera un momento. Deseo comprender cómo funciona este corazón. Al menos conocer cuál es su melodía. Pero viajan los días y soy sólo sangre desconocida. Mi motor improvisa continuamente su música, quizás sea eso. Me aferro y lamo el ritmo de un reloj. Tan sólo quiero soñar que sé cómo vive un ser mecánico.

11/11/2009

Teresa Wilms Montt


No hace más que unos segundos descubrimos a Teresa Wilms Montt, poetisa chilena nacida en 1893 y fallecida en 1921. De vida trágica, frecuentando los círculos intelectuales y anarquistas chilenos, es capaz de escribir poemas tales como éste, incluido en su poemario Inquietudes sentimentales. Dejo a sus curiosidades seguir adentrándose en su escritura:

XXXI

Los sombreros me causan la sensación de cabezas cortadas y momificadas, y aquéllos de los cuales cuelgan bridas de colores, se me antojan cabezas arrancadas por mano brutal, donde ha quedado adherida una vena sanguinolenta.

Nunca puedo ver un par de guantes sin imaginar que son piel de manos disecadas y, en aquellos de color amarillo, encuentro algo repugnante de lo que empieza a podrirse.

Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay entre ellas y los muertos mucha analogía. Vi una vez, en un asilo, a una loca muerta; y era lo mismo que ver un trapo violáceo tirado dentro del ataúd.

A ship to Mykonos



El Bichito se levantó un día de entre tantos otros. Deseaba comerse unas bayas Gogi, unas nueces, beber un zumo de naranja y danzar con el sabor de Susine. Bajó a la cocina con los ojos entreabiertos y los pelillos erizados -esta vez desprendían el perfume a champú de la ducha matutina-. Se sentó en su silla habitual, cerca del radiador, se puso frente a Susine y comenzó a soñar. Vio aquel barco hecho de papel, coloreado por la ilusión de aquellos sueños que son bellos, y pensó en Mykonos. Cada mañana el Bichito viajaba a Mykonos porque amaba pensar en esa isla utópica. En ella proyectaba el deseo más bonito del día, y éste iba adornando las horas en las que el Bichito luchaba por hacerse su lugar en este mundo. Ese deseo era el que hacía que su caminar siguiese siendo como sus sueños. Teresita la observaba discretamente colgada por la cola de la lámpara de la cocina, y pensaba que tal vez al Bichito le gustaría saber de Tabarca. Entonces el Bichito, sin saber por qué, comenzaba a cantar con una intensidad única aquellas canciones que le recordaban a su infancia, Adio querida o algún aria de La flauta mágica. Teresita discretamente recogía las lágrimas de su emoción y ponía en un plato la galletita de corazón partida, porque con la música del Bichito sentía que crecían unas plantitas muy bonitas que cubrían las fisuras de los corazones fragmentados.

10/11/2009

Europa Galante. Fabio Biondi. La Santissima Annunziata


Escuchen a Europa Galante, con Fabio Biondi como violinista, interpretando la Santissima Annunziata de Alessandro Scarlati, estrenada por primera vez en 1700 con libreto de Pietro Ottoboni. Escuchen a Roberta Invernizzi interpretando a la Virgen María debatida en el dilema del amor, impregnada por los sentimientos, a pesar de ser reina, madre y pura.

B. Vergine
Ho nel petto
Il mio diletto,
Hò il mio amore
Dentro il core;
Tutta tutta ardo d’amor
Son Reina, e sono Ancella
Sono Madre, e pur di bella
Purità conservo il fior
Ho nel petto, &c.

Sidi Larbi Cherkaoui. "Foi" y el Bichito



A veces uno camina, y en el errar se encuentra un Bichito que sorprendentemente habla. Érase en una tarde lluviosa, con los pelos electrificados de punta de tanto pensar -¿a que no sabían que un Bichito tiene pelo?-, cuando el Bichito habla a Teresita de Sidi Larbi Cherkaoui. Y le habla de Foi, una pieza creada por este coreográfo-bailarín belga de origen marroquí -¿a que no sabían que un Bichito tiene lenguaje?- Y Foi, creada en el 2003 por Sidi Larbi, habla desde el cuerpo de tantas músicas del este al oeste del planeta -¿a que no sabían que el mapa cartográfico del mundo representado en Japón tiene en el oeste a Europa y en el este a EEUU?-. A fin de cuentas, como decía sorprendentemente el Bichito con la voz muy clara y medio canturreando, hace un recorrido físico por la historia de la Fe.
Entonces Teresita comenzó a soñar con ir a ese espectáculo de Cherkaoui. Mientras fantaseaba con ello se acercó al Bichito electrocuficado y se puso a acariciarle el pelo. Sorprendentemente al Bichito que le tocasen el pelo le encantaba. Se estuvo tranquilo 9 minutos y 55 segundos mientras sonaba la Capilla Flamenca, soñando también con sus cosas. Quizás por un casual en algún momento pensó en ir a ver de nuevo Foi de Cherkaoui, y quizás en ese instante los sueños del Bichito coincidieron en una coordenada espacio-temporal del universo con los de Teresita.

Diana Damrau y La Reina de la Noche


Diana Damrau como La Reina de la Noche
La Flauta mágica. Acto II
Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen


D
os meses antes de la muerte de Mozart se estrenó La flauta mágica. En ella, la Reina de la Noche, dueña de la oscuridad, amante de Psiqué, abanderada de lo irracional tenía por fin matar a Sarastro -Zoroastro-, iluminado, atravesado por argumentos, enemigo de las perífrasis. Razón y Sinrazón tantas veces declaradas enemigas. En ocasiones, no cabe más que recordar a Nietzsche hablando de la tragedia, subyugadas en el desarrollo de la historia del pensamiento.
La Reina de la Noche vista como tentación primera, la que se adentra en los deseos instantaneos de Pamino y Tamina para acabar con la luminosidad -"aquel primer contacto siempre fue sexual"-.
Tan sólo ella es capaz de ofrecer esa daga a una hija, conduciendo la ética a sus límites: o bien se acaba con lo racional de forma violenta, o bien queda uno desterrado del origen materno a través de la venganza. A fin de cuentas, nos propone la Reina de la Noche, para poder seguir viviendo en la Naturaleza que nos causó, es necesario negar de forma radical la Cultura que nos hizo crecer. NUESTRO ORIGEN ES EL DESEO. NUESTRA MUERTE EL CONOCIMIENTO. LA ILUSTRACIÓN NO LUCHÓ MÁS QUE POR TRATAR DE INVERTIR ESOS TÉRMINOS.

Vestard Shimkus



A
yer tuvimos la suerte de poder disfrutar en directo al intérprete y compositor Vestard Shimkus en la Real Academia de España en Roma. La vida nos abre a veces a descubrimientos insólitos que marcan un aquél o un éste o un ése. Vestard, de apenas 25 años, nos hizo vibrar con las cuatro primero baladas de Chopin. No se puede comprender el Romanticismo sin saltar de una silla preso de la emoción, ni tampoco sin apasionarse por el exotismo que da Oriente -Rapsodia española de Liszt- o sin quebrar la clásica forma de la Sonata con tonalidades y tensiones que al final se resuelven con la irresolución de una fuga que nos lleva a la atracción del abismo, a la oscuridad que hay más allá de las nubes del viajero de Caspar David Friedrich -Piano Sonata nº 29 "Hammerkavier" de Beethoven.
Ganador del 55 Concurso Internacional de Múscia Maria Canalls de Barcelona, entre otros, formado con Daniel Pollack, Dimitri Bashkirov, Claudio Martínez y Vadim Suchanov, este compositor e intérprete nos nos volverá a hacer vibrar a más de uno en la panorámica de la música clásica. Y A CADA MOMENTO SE HARÁ EL SILENCIO.