1 mar. 2015

Fragmentos mamíferos LXXXVI

 
34 años

Caminar el atardecer del trigésimo cuarto cumpleaños con una gran sorpresa que iluminaba el aparentemente gris día de correcciones. Allí estaba, Esther. Pensaba sería la sorpresa un paseo en el Mini por el castillo de Santa Bárbara de Alicante. Me atrae ese Mini en el que cuando cambias de segunda a tercera hace un ruido que me recuerda a un instante de vacío. Como el silencio a contratiempo tan necesario en una canción de jazz. Lo único malo que tiene es que no cabe mi bici plegada. Quién sabe, quizás cuando llegue el verano y se destape la capota sí quepa. Eso sí, mi patinete tiene que caber. Pero no. Había algo más. Caminábamos mientras Esther me contaba miles de historias que interpreté como para entretenerme. Y entonces llegamos: el restaurante Daikichi de Alicante. El único restaurante verdaderamente japonés, regentado por japoneses y en el que sirven comida japonesa. ¡Qué ilusión! Yo que hasta me había maquillado, ¡maquillado yo!,  y peinado con la larga melena algo alisada al estilo mujer del cine de los años 50 para la ocasión -o al menos lo había intentado-. Y no faltaron ni los maki, ni los tallarines, ni el sashimi, ni una cosa que jamás había visto llamada Rainbow, que parecía más bien una innovación en base a los maki y que, por cierto, estaba deliciosa. Sí, fue lo último que pedimos: Rainbow. Y quizás podría definir así la sorpresa de ayer, y quizás como empieza este nuevo año, e incluso como me siento. En ella estaba la luz descompuesta en todos sus colores. Así es, desde hace muy poco tiempo a esta parte me siento colorida, coloreada, rodeada de personas de colores muy hermosos. Y quizás Esther, que tiene una intuición portentosa, además de conocerme ya un poco, pudo comprender que precisamente ese Rainbow que surgió cuando empezamos a pedir, tenía que ser con el que se cerrase la cena. Gracias, cielo, nunca lo olvidaré. Te quiero.

2 comentarios:

Esther Marín dijo...

Eres un plus de agradecidaaaa, contigo da gusto hija! Te has ganao la vuelta esa con el mini una tarde primaveral! :) Muás!

NSN dijo...

Yuuupiii!! Hija, aparte de que tienes un gran valor como persona, sería de idiotas no ser agradecida con quien te cuida tanto. Besets