7 may. 2015

Fragmentos mamíferos XCIII



Ella

Ella, que va más allá de cualquier regazo. Como el rayo que atraviesa y arrulla. Ella, amapola salvaje que busca el espejo veraniego. Y viene, regresa, va. Tatuando su perfume en los rostros llenos del destino. No es más que realidad sin sombra. Como luz del mediodía. Ardiente, cálida o combatiente. Y este mi corazón no es oponente. Se impregna, se halaga de pompas de jabón de baño. Como un bombeo abierto a la experiencia. Como el quehacer de un niño inocente de dolor. Como el sueño de la primavera de una vida.

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