2 ago. 2006

La Educación Sentimental


En el sueño de una noche de verano nacen todos los monstruos que llevan a encrucijadas en las que sólo un camino está iluminado. Y al final siempre se alcanza el camino oscuro, lleno de murciélagos y ciénago. En él se descubren, también, los momentos más catárticos de lo grotesco y lo sublime.
Estos días he leído Flaubert y más Flaubert. La primera Educación sentimental es una gran joya en la que los dos héroes, Henry y Jules, van adentrándose en la vida meditante el proceso iniciático de abrirse paso entre las pasiones. Un camino educativo, que, como todos sabemos, lleva a un lugar sin retorno. La constante sed que nos recorre buscando el amor y el sexo no tiene salida más que en la propia búsqueda, y en él se descubren paisajes que en ningún otro lugar podríamos haber visto.

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