3 feb 2008

Johannes Gutenberg


Un día como hoy, en 1468, murió una de las personas que marcó un punto de inflexión en la historia, Johannes Gutenberg.
Gutenberg, alma inquieta, vivió una vida dedicada a las cuestiones manuales relacionadas con la orfebrería, la talla de gemas y el pulimento de espejos. Hasta que un día ingenió una idea que supuso un reto para la cultura de la época. Por aquellos años, entre la Alta Edad Media y el Renacimiento, la copia y difusión de los libros se hacía a través de los copistas, escribas que dedicaban su tiempo a realizar copias auráticas, únicas, de libros que procedían del pasado, o que eran de nueva creación. Fue entonces cuando a Gutenberg se le ocurrió la idea de la copia y difusión de obras no tan manual, algo más mecanizada. En el tiempo en que un copista realizaba un ejemplar de la Biblia, él sería capaz de realizar 120 copias de la misma en papel y 20 en pergamino. Y así lo hizo, con la primera imprenta tipográfica montada junto al calígrafo Peter Schöffer, realizó en el año 1455 los ejemplares citados de la llamada Biblia de "42 líneas", que tuvo un gran éxito.
A partir de entonces, no sin momentos dialécticos, como en la vida de una persona, y en la Historia en términos generales, el invento de la primera imprenta tipográfica se fue extendiendo, hasta que se hizo algo de común uso a la hora de tratar la historia humana.

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