19 mar. 2008

Palermo


Palermo cruza los océanos de tantas civilizaciones. En su interior resurgen diàlogos, suegnos o versos. Los lenguajes se cruzan y recuerdan, las ropas tendidas en las calles, en los postigos de antiguas vigas de madera. Aquellos gatos callejeros que, como antagno, buscan los restos de la pesca cercanos al puerto. Una terraza observando los màstiles de los recuerdos de tantos viajes. El encanto de una ciudad fronteriza que, màs allà de ser isla, màs allà de los discursos identitarios que encorsetan, abre sus puertas a un Oriente o un Occidente.

3 comentarios:

Pilar Turiso dijo...

Me alegro que puedas disfrutar de la llegada de la primavera en Palermo, y que el encanto de Sicilia te envuelva en sueños, sin eñes.

Tucuman 846 dijo...

¡llegó la primavera!
También a tu blog, que se ha vestido de blanco para la ocasión!

Rosa dijo...

Que maravilla amiga, visitar tantos y tan variados lugares, compartiéndolo desde una visión cotidiana y cercana, por que así es como se conoce a las gentes pues los ciudadanos dan forma y aire a la cuidad. Los restos del pasado que dan raíz al corazón pero el pensar, la actividad la sangre de esas venas. Que bello que nos traigas esos pedacitos como regalo de mil viajes. Y cuando desees escucharemos las historias que esconden cada calle, terraza o jardín.