22 feb. 2008

Charles Chaplin


En el Caixa Forum de Barcelona, hasta el día 27 de abril, podemos disfrutar de la primera exposición realizada a la figura de Charles Chaplin y su Charlot en España.
Pocas exposiciones se dedican al séptimo arte, sin embargo resultaba ya necesario abrirnos al universo de una persona que, a través de un personaje, marcó la historia social de comienzos del siglo XX. Charlot, vagabundo por naturaleza, heredero de la condición de la mayor parte de la población en la época, se convirtió en un modelo irónico-humorístico a la moda para la mayor parte de los ciudadanos de una Europa en entre guerras en la que la pobreza y el hambre hablaban de aquel día a día. Así es como podemos observar en la exposición, entre las cuestiones dedicadas a la evolución del personaje, un espacio que nos muestra cuál fue la recepción por parte del público. Una llamada a la sonrisa sea cual sea la condición de la que se parta y a la que se pueda llegar.
Sala por sala, con trozos de películas, o mostrando algunos de los cortos de las primeras épocas, podemos observar cómo Charlot fue pasando de ser un vagabundo malhumorado que se divertía haciendo rabiar a la gente, a ser un vagabundo bondadoso y enamoradizo que paseaba por el mundo tratando de mejorarlo con cada uno de los pequeños actos.
Y esta evolución puede verse asociada a la evolución misma del séptimo arte, en el paso del cine mudo al cine sonoro, así como al cambio de una época que llevó, en su tono de crítica y revolución, a Charlot incluso a convertirse en la figura esperpéntica de un Hitler ridículo en sus conceptos y actitudes, o a un alienado proletario trabajador de una fábrica moderna.
Un paseo por las salas que nos abre de una manera brillante la perspectiva del arte encuadrado en su contexto.

16 feb. 2008

Giordano Bruno


Un día como hoy, en 1600, murió ejecutado en manos de los tribunales católicos de la Inquisición, Giordano Bruno, uno de los filósofos y científicos más revolucionarios para el siglo XVII.
La vida de Giordano Bruno le fue arrebatada por dos razones fundamentales:
1. El filósofo hacía una defensa radical del heliocentrismo y de las teorías copernicanas, hasta el punto de atreverse a impartirlas en la docencia en la Universidad de Oxford en una época en la que, no lo olvidemos, defender que la Tierra no era el centro del universo, contradiciendo las Sagradas Escrituras -Salmo 93:1, Salmo 96:10 y Crónicas 16:30-, era una infracción grave. Y tampoco olvidemos que en 1633 Galileo Galilei tendría que retractarse de sus ideas heliocéntricas ante el tribunal de la Inquisición, por haber sido acusado, a su vez, de herejía.
2. El filósofo hacía una defensa de una infinitud peculiar para la divinidad. Defendía la infinitud de la divinidad así como del universo. Ésta se manifestaba en que un Dios había creado diversos mundos posibles -no olvidemos que también Leibniz en esa época defendía la infinitud de los mundos posibles, ya que era un tema muy debatido por aquel entonces-. Y dentro de los mundos posibles creados por un Dios, existe el ser humano en uno, pero también existirán otros seres humanos en otros. A su vez, siendo éste el punto más problemático para la santa herejía digna de condena, defendió que al igual que había habido un profeta para este mundo, Jesucristo, había otros, tantos como mundos hayan sido creados por Dios. Y esto supone, pues, dar puerta abierta a la igualdad, olvidando el privilegio, a la legitimidad de otros profetas, aceptando que todos tienen los mismos derechos. como el de la legitimidad de religiones.
Por ello, por su carácter revolucionario, queríamos dedicarle hoy el homenaje.

3 feb. 2008

Johannes Gutenberg


Un día como hoy, en 1468, murió una de las personas que marcó un punto de inflexión en la historia, Johannes Gutenberg.
Gutenberg, alma inquieta, vivió una vida dedicada a las cuestiones manuales relacionadas con la orfebrería, la talla de gemas y el pulimento de espejos. Hasta que un día ingenió una idea que supuso un reto para la cultura de la época. Por aquellos años, entre la Alta Edad Media y el Renacimiento, la copia y difusión de los libros se hacía a través de los copistas, escribas que dedicaban su tiempo a realizar copias auráticas, únicas, de libros que procedían del pasado, o que eran de nueva creación. Fue entonces cuando a Gutenberg se le ocurrió la idea de la copia y difusión de obras no tan manual, algo más mecanizada. En el tiempo en que un copista realizaba un ejemplar de la Biblia, él sería capaz de realizar 120 copias de la misma en papel y 20 en pergamino. Y así lo hizo, con la primera imprenta tipográfica montada junto al calígrafo Peter Schöffer, realizó en el año 1455 los ejemplares citados de la llamada Biblia de "42 líneas", que tuvo un gran éxito.
A partir de entonces, no sin momentos dialécticos, como en la vida de una persona, y en la Historia en términos generales, el invento de la primera imprenta tipográfica se fue extendiendo, hasta que se hizo algo de común uso a la hora de tratar la historia humana.

1 feb. 2008

Pinchitos


"¡Cuán evidente es en esta vida que el arte produce y manifiesta realidades!" -se decía Teresita a sí misma mientras escalaba por una deslizante pared de azulejo en la que le costaba llegar arriba.
Hacía unos días, en un lugar muy extraño, casi diríamos lleno de piedras melancólicas del pasado, al que le hacían llamar Segóbriga, Teresita, que es una apasionada melancólica por las demás civilizaciones, sobre todo las que fueron del pasado, se encontró con un ser muy extraño. Mira que estaba prohibido caminar por encima de las piedras de lo que había sido el foro, mira que había unas vallas que impedían el acceso, sin embargo Teresita, pensando del lado de la teoría de que las ruinas son para tocarlas, porque ahí tocaron nuestros antepasados, saltó y trepó y reptó hasta meterse allí donde todo era insólito y recóndito. Entonces, sin esperarlo, Teresita vio detrás de una roca que asomaban unos pinchos parecidos al material del que están hechos los sombreros de Vietnam. Se acercó sigilosamente y allí estaba, de pronto surgido detrás de la roca, Pinchitos, un híbrido del arte que caminaba entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre el arte manual y el arte tecnológico. Pinchitos, a pesar de su aspecto extrañamente monstruoso, era peculiarmente delicado, y se acercó a Teresita para darle un beso en su mejilla (y mira que fue difícil encontrar la mejilla de una lagartija), y le dijo que había oído en algún lugar lejano, allá donde en la cartografía se llegan a los confines del universo, que en Tabarca había una comunidad de Tucanes y demás seres revolucionarios, y que quería pertenecer a ella. ¿Cuál será su función?, se preguntaba Teresita, sin embargo se dio cuenta de que revolucionario ya era aquél que mezclaba, desde el arte, una reivindicación entre el pasado y el futuro que a fin de cuenta crea y produce realidades. Así fue como Pinchitos regresó con Teresita, montados en Pitifú, y cómo regaló Pinchitos a Teresita una capa roja en la que ponía las siglas STB (Súper Tere la del Barrio).