27 feb. 2012

Feliz no-cumpleaños

Hoy todavía no es mi cumpleaños, ni siquiera voy a cumplir una cifra significativa, 31, ¡vaya número!, sin embargo creo que estoy en el momento más hermoso y verdaderamente humano de mi vida hasta ahora. Y por eso, porque considero que uno recibe del mundo lo que fomenta, creo que he tenido tres de los mejores regalos de no-cumpleaños que me han hecho nunca. Han sido lenguajes. 
Unas palabras de amor de mi abuela Nieves en una postal de la catedral de Albacete en las que me decía qué siente al pensar en mí. Unas palabras de amor de mi maestro Paco por teléfono en las que me expresaba todo lo que he significado para él como alumna y persona. Y, por supuesto, esa inmensa sonrisa de felicidad pura e inocente, y esos brincos de placer por verme de mi sobrina Minerva cuando me saludó.
Disculpen las confesiones, pero cabalgo más allá de la emoción.

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