10 feb. 2013

Felicitats, Katanita!

 
Hoy cumple años una de las personas más especiales en mi vida. Julia Gallego. Conocía a Julia hace un poco más de dos años en un primero de bachillerato de humanidades. Era una alumna brillante. Brillante porque no era de esas alumnas empollonas que saca buena nota repitiendo como un lorito lo que dice el profesor. Ella protestaba. Pero no protestaba como la gran mayoría por llevar la contraria al adulto sin argumento alguno, sino que protestaba con argumentos fundamentados. 
Una de las cosas que más me fascinó de Julia desde un principio fue su personal y estricto sentido de la justicia.
Su sentido de la justicia le lleva a que no le agraden las tonterías ni las medias tintas. Julia es una persona que va en serio y con una profundidad única a la hora de poner su persona en cada cosa que hace. Julia es una persona entregada a lo que cree. 
Su sentido de la justicia le hace que, cuando cree en algo, luche por ello hasta el final sin miramientos. Así como cuando cree que algo es injusto, lucha por hacer justicia sin más consideraciones que el propio sentido de la justicia.
No me extrañó para nada que fuese una enamorada de Tarantino en la película Kill Bill. Siempre tan graciosa vestida con camisetas de la película o llevando las zapatillas de Uma Thurman-Beatrix Kiddo.
Una profesora como yo, de entre los cientos de alumnos que pasan en su vida cada año sin dejar apenas huella la mayoría, tuvo la suerte de conocer una persona tan especial. Siempre pensé que cuando llega ese momento a un profesor, ha llegado a lo más álgido de su carrera. Tuve la suerte de que me sucediese pronto, ya que Julia hace a una profesor creer a ciegas en su profesión.
Poco a poco, además, he podido ir conociendo a Julia en su contexto. Y me he dado cuenta de que tiene una familia matriarcal en la cual cada mujer es más fascinante que la otra. 
Muchas veces me pregunto qué hace a Julia tan especial. La miro con muy buenos ojos, pero no sólo es mi forma de mirarla. Julia es una de esas personas que es única. Su presencia ilumina la vida con su luz personal. Y si no estuviese su presencia, una estrella se habría apagado en el universo.
¡Qué suerte tenerla cerca en el camino de la existencia!

4 comentarios:

Julia Gallego i Pérez dijo...

Diuen que no n'hi ha alumnes brillants sense professores brillants i sens dubte tu eres eixa professora. Gràcies de cor, no podria haver rebut un regal millor que aquest.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gràcies per aquestes paraules!!!

Nieves Martínez Hidalgo dijo...

Me ha encantado esta historia tan real, tan bien escrita. ¡Enhorabuena a las dos!

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Nieves!! Eres un sol!!