4 ago. 2009

Chantal Maillard


Ardo, y no sé decir
hacia dónde me proyectan las llamas,
que no son llamas sino un puro arder en mí
que me impulsa hacia fuera, o
hacia otro adentro. Ardo,
y me adentro en la fuente ardiente,
ese centro de amor que fuerza a derramarse,
y es dolor no saber dónde termina, dónde
descansar o anonadarse, perderse en el vértigo.
No hay término, no hay quién,
hay tan sólo recodos que devuelven a lo mismo.
No hay en quien terminar de arder:
todos son transparentes.
Paso a través de ellos
sin hallar otro fin, o la compuerta,
o la paz definitiva.
El gozo es dolor porque es puro proyecto.
Las llamas sólo podrán disolverse
en sí mismas. Soy
un animal enloquecido que danza sobre el fuego
de su propio nacimiento, mis pies
arrancan de la tierra y en la tierra late
el eco de mi propio latido.
Voy supurando amor
por todas mis heridas y no creo,
ya no puedo creer
que el ansia de infinito
se cure indagando en la llaga.

(De
Lógica borrosa)

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Conjuro para andar de espaldas a uno mismo

Siempre creí que avanzar se lograba
poniendo un pie delante de otro y luego volviendo a empezar,
pero no sé por qué, siguiendo este procedimiento,
siempre acababa más lejos del punto al que me dirigía.
Avanzar hacia un hombre en línea recta
era la forma más segura de perderle de vista;
correr hacia un objeto delicioso bastaba
para abrir un vacío proporcional a su atractivo.
Si quería tocar la nieve en la montaña
e iniciaba el ascenso con la vista en las cumbres,
me hallaba descendiendo un valle tibio y fértil
con tímidos arroyos de glaciares.
Y si me sumergía pensando atravesar
a nado cualquier río, desembocaba, inevitablemente,
en el lugar exacto de donde había partido.
Fue doloroso comprobar cuánto de cierto había
en las palabras del sabio Zenón;
no eran para mí ninguna paradoja
sino una evidencia que debía asumir:
nunca saldría disparada
la flecha que apuntaba al blanco;
yo nunca lograría llegar de esta manera
donde ponía el ojo o el deseo.
Tampoco lo logré siguiendo
los consejos de un célebre filósofo versado en matemáticas:
ni describiendo una elíptica breve,
ni caminando en zig-zags o en círculo
dejaban de escaparse las cosas que anhelaba,
vaciarse los lugares y los escaparates
o borrarse del mapa de mi mano
los posibles amantes o destinos.
Debí desesperarme. Debí perder las esperanzas.
Y supe que era bueno.
Probé a mirar de soslayo las cosas y a los seres que amaba
a asomarme a su mundo sin ninguna intención.
Me puse a caminar de espaldas a mí misma
y de repente el mundose demoró en mis manos.

(De
Conjuros)
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Llevo acostada largo tiempo

en la orilla. Mis pechos

son colinas cubiertas de hoja seca.

Levanto la cabeza y me contemplo:

en mis muslos el vello a punto de ser vello,

me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,

se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto

de ser negra...

Un resplandor me ciega:

el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

(De Hainuwele)


6 comentarios:

Miss Grietas dijo...

(: me ha gustado mucho tu selección de poemas... ^_^

Nieves Soriano Nieto dijo...

Mmlle. Grietas, gracias. Todos pudimos ver en directo las palabras de Chantal. Hablaban desde la poesía.
Besos.

Ana Cuéllar dijo...

Chantal Maillard (Bruselas, 1951), escritora, poeta y pensadora hispano-belga.Me ha interesado más su vertiente viajera,investigadora y experimentadora por vía interna, que en ella toma un aspecto intronspectivo y a la vez interrogativo, como pones de manifiesto, Nieves, en esta seleccón de sus poemas. Y algunas de sus opiniones y sensaciones, tomadas de una entrevista realizada por Susana Guzner (escritora y psicoterapeuta argentina):
"Cuando era niña acostumbraba a quedarme mirando a las personas, en los tranvías, por ejemplo;no miraba exactamente, sino que participaba de aquello que miraba. Me introducía en quienes tenía delante, vivía en ellos. Sin ser consciente de ello, por supuesto, simplemente me ausentaba de mi. Era una mirada inocente"...
"En los conceptos las cosas están congeladas. No las vemos, las reconocemos...".
"Hay formas de expresión que nos permiten conectar con el interior más profundo de nuestro ser, comunicar aquello que no se comunica fácilmente, la interioridad y las emociones...para eso ayuda la musicalidad de la poesía"...
"La interioridad...nació con el individuo...La interioridad requiere el concepto de diferencia...".
"Somos música. Y nos interpretamos continuamente. Esto es algo que me parece cada vez más evidente...La música exterior (o el ruido) que se hace fuera perturba generalmente la mía".
"La filosofía es una actitud pero también es un trabajo de la razón que trata de encadenar los juicios desde unas premisas para llegar a unas conclusiones.Suele creerse que dichas conclusiones dicen algo acerca del mundo, pero sólo dicen algo acerca del marco de la ventana por la que se mira o, mejor aún, dicen algo acerca de la capacidad de trazar esos marcos".
"Hacer filosofía, en estos días, desde mi punto de vista, es responder a la tarea de observar y entender esa labor de carpintería.La mente es la cuestión. Aquello a lo que llamamos mente. Lo que ha sido siempre, por otra parte, salvo para el realismo ingenuo".

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Ana, con esas precisiones. Chantal es una experta en pensamiento indio. Supongo que tantas cosas ha aprendido y aplica a su cotidianeidad. Creo que tiene una gran fuerza para aferrarse a la vida, y su fuerza, creo, procede de su interiorización de la filosofía oriental. Besos.

Annabel M. Z. dijo...

voy leyendo poco a poco Hilos, de Ch. Maillard. :))

Nieves Soriano Nieto dijo...

Es tan emocionante, Annabel!!!