4 jul. 2006

Nausicaa


¿Alguna vez han cogido intimidad con un cyborg? Entre aquellos replicantes algunos tienen sensaciones y sentimientos. Pueden, incluso, expresar sus orgasmos. Tan sólo es cuestión de descubrirlos. Llevo días recorriendo ciudades de España buscándolos. Soy jefa de una misión utópica que el gobierno mexicano me encargó. Estoy en un lugar en el que el calor es insoportable, quedan restos de la antigua civilización humana, sobre los que gigantes chicharras entonan sus melodías. Al principio me resultaban difíciles de escuchar cuando caminaba casi sola inspeccionando las calles desérticas, finalmente se aprende a vivir con ellas, y se las llega a amar. Sigo la filosofía de mi maestro Mizayaki en Nausicaa. Japón, todo un mundo por descubrir.
Siento un amor inmenso estos días que camino de allá para acá. Un amor que no tiene centro, que se dispersa por todos los cyborgs que voy conociendo, amo la máquina de la humanidad.

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