15 oct. 2006

De razón y corazón


Es curioso cómo el corazón adquiere sus propias leyes oscuras e indefinibles que van más allá de la razón. El otro día me reencontré con un viejo y a un tiempo reciente amor. Después de Yemen todo había quedado para mí claro, incluso gran parte de las cosas olvidadas. Después de Yemen he vuelto a sentir, y siento, y amo, e incluso tengo claros los sentimientos. Y sin embargo, cuando ese viejo y a un tiempo reciente amor se cruzó ante mí casi por sorpresa, casi sin esperarlo, sentí cómo el corazón me daba un vuelco, cómo me temblaban las piernas, e incluso la voz.
Después de largas y dialécticas horas pensando por qué había sentido eso, cuando sé qué quiero y a quién quiero, me dije que realmente los románticos llevaban razón, y Werther más que nunca fue un hito claro en mi conciencia. Razón y corazón siguen leyes diferentes, siendo las de este último mucho más incontrolables. También es normal que el corazón siga sintiendo en sus leyes, es necesario dejarlo, e incluso hablarle o escucharlo. También es cierto que cuando uno piensa y repiensa todas las consecuencias que tendría seguir ese sentimiento fugaz, y teniendo en cuenta el gran peso e importancia que tienen los demás sentimientos vividos y sentidos ahora, en y después de Yemen, tampoco es de tal importancia un pequeño latido cuando se vuelve a ver un fantasma.

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