5 abr. 2007

Lógicamente


Al dedicar largas horas a estudiar todo tipo de lógicas habidas y por haber, al final uno acaba haciéndose la pregunta de por qué existe la lógica como ejercicio de formalización de un lenguaje. Si es una forma de conocer las causas y principios últimos, lo que subyace a la realidad del lenguaje humano, como trataron de hacer los griegos de la rama aristotélica, se podrían haber conseguido resultados más favorables. No digo en la Grecia Antigua, donde el ímpetu y las inquietudes eran bastante distintas, sino en los dos últimos siglos. Cierto que han surgido mucho tipo de lógicas, la lógica deóntica, que introduce las normas, la temporal, la modal de los mundos posibles, se ha introducido incluso el concepto de trivalencia (las cosas no son o verdaderas o falsas, sino que pueden ser algo intermedio o ambas cosas a la vez), pero ninguna de ellas ha conseguido más que hablar de forma aplicada de y a las máquinas, nunca del verdadero lenguaje humano. Es decir, ¿acaso la lógica es capaz de hablar de lo que hablamos en el día a día? Siempre existen en ella vacíos que no son posibles de recuperar. A fin de cuentas el lenguaje humano es humano, y, como lo humano, no puede ser matematizado. Tal fue una de las causas de la caída del proyecto ilustrado. Quizás la lógica difusa sea la que más se adapta a lo que tiene que ver con el lenguaje humano. Proposiciones cuyo carácter de verdad está difuso, y depende del momento, del contexto, de la peculiar forma que se le dé. Es decir, la lógica difusa es una forma de acabar con la lógica clásica, basada en valores de verdad establecidos e inmutables, en reglas fijas que daban al armento una validez por una cuestión de necesidad. A fin de cuentas, la lógica difusa acaba con la lógica, como la probabilística acaba con la matemática, y como la teoría de la relatividad acabó con la mecánica newtoniana (a pesar de que en la práctica en algunos contextos se sigan utilizando). Comprendo que haya que estudiarla, pero no es fácil hacer con ella pensar que, por utilizarla dentro de la filosofía, va a configurarse como una forma de sabiduría excelsa, la de la ciencia, que es capaz de decir más que lo que puede decir el más corto de los relatos de Julio Cortázar.

2 comentarios:

Eduardo dijo...

física cuántica...

Nieves Soriano Nieto dijo...

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