17 oct. 2007

Courbet


Desde el pasado 13 de octubre hasta el 28 de enero del 2008 podemos visitar, en las galerías del Grand Palais en París, una maravillosa exposición dedicada a una de las grandes figuras decimonónicas, Courbet.
En esas galerías, en las que hemos podido ver exposiciones bellísimas y repletas de información (Mélancolie, Vienna fin-de-siècle o Henri Rousseau), se configura ahora el discurso en torno a Courbet. Comenzando por la serie de autorretratos, en los que el pintor se crea a sí mismo, podemos adentrarnos en el mundo de Courbet a través de las diferentes temáticas. Por un lado, los retratos realistas y sociales de la provence de Ornans de la época. Profesionales, artesanos, mujeres, perros y un sinfín de personajes son pintados de la mano de Courbet para dejar un legado sobre la sociedad de la época, una vez que ha dejado de lado lo íntimo. Esta serie de retratos van construyendo el que sería uno de los cuadros de gran formato del pintor: Un enterrement à Ornans, expuesto en una gran sala junto a los retratos particulares que fueron constituyéndolo. Por otro lado, los retratos realistas y sociales de la burguesía de la época, que poco a poco van dando lugar al segundo cuadro de gran formato expuesto en otra gran sala, el Atelier du peintre, y que podemos contemplar permanentemente en las galerías del Musée d'Orsay.
De ahí el recorrido pasa directamente a los paisajes, y el espectador trae al recuerdo aquel libro de Simon Schama, Landscape and Memory, en el que se habla, entre tantas otras cosas, de la creación del paisaje como forma de reflejo de las inquietudes, los deseos y los sueños. Una vez recorrido el espacio utópico de la naturaleza en Courbet, podemos observar una gran sala dedicada a los desnudos prohibidos del pintor. Así danzan los óleos en torno al Origin du monde expuesto también permanentemente en el Musée d'Orsay.
Del desnudo a las escenas de caza y a los bodegones en torno a la trucha, para pasar finalmente a recorrer la última sala, en la que se concentran los óleos dedicados por Courbet a sus compañeros de causa del utopismo social (o socialismo utópico), entre los que se encuentra Proudhon. Un gran sueño que dio vida y quitó la vida a este desconocido y riquísimo pintor.

2 comentarios:

fumi dijo...

El otro día fui a esta exposición maravillosa con una amiga española, que me explicó la evolución de este pintor a través de algunos momentos marcados de su vida, también con la de perros. La agradezco mucho.
Descubrí también que delante del origen del mundo, nosotros somos todos iguales a pesar de las posiciones póliticas en las que cada uno se situa.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Muchas gracias, Fumi, el honor ha sido para mí tener al maestro japonés acompañándome a las salas para sacar los orígenes de los cuadros de Courbet o bromear sobre la historia de sus perros.
Y,por supuesto, creo que el origen del mundo en todos nosotros es el mismo, por eso somos iguales, nos lo creamos o no.