11 ago. 2007

Jameau, el cuervo de Villejuif


En Villejuif, maravilloso lugar de las banlieus sur de París, a una lúgubre casa fue a vivir hace unos años Jameau, sembrando en el barrio la oscuridad y la enemistad. Jameau, tucán europeo de origen, que luchaba por su revolución (que a día de hoy, de tanto tiempo que pasó de aquello, nos es desconocida, por más fuentes del Instituto de Estadística Tucaní que consultemos), decidió un día ir a París a formarse en sus conocimientos. Aprendió cosas en esos largos años, y, al mismo tiempo que las aprendía, desaprendió las cosas que tienen que ver con la convivencia, la convivialidad y la fraternidad, hasta que pasó a convertirse en Jameau, el cuervo de Villejuif. No es que París sea una ciudad propia para transformarse en lo que Jameau es hoy día, sino que en ella, como en toda gran ciudad, se alojan también personajes de la galantérie que viven a base de comportamientos caracterizados por una ausencia de ética. Conocidos son los cuervos negros de París, que aterran y siembran la oscuridad y la enemistad entre las aves, espantando a las palomas torcaces que con sus bellos ojos adornan el Jardin de Luxembourg.
Así Jameau, conforme con los años le iban creciendo los rasgos físicos de ser huraño (aumento de curvatura de la chepa, acompañada del uso de gafas oscuras, para esconder la mirada y no ser intimidado en un débil interior), fue ahorrando, cual vieja contable del Quattrocento flamenco, para comprarse una casa en Villejuif, y poner allí la sede de esa negra oscuridad que iba creciendo en su corazón. Solitario, poco comunicativo, se limaba el pico cada mañana para poder hacer la mayor cantidad de sangre posible en sus víctimas.
La lagartija Teresita tuvo la mala fortuna de encontrárselo en el camino de la vida de la revolución, ya que le pegó un picotazo en una pata que todavía le duele. Y sin embargo fue una fortuna encontrárselo, porque de nuevo Teresita busca Tucán urgentemente para luchar contra la terrorífica oscuridad sembrada por Jameau en el corazón de Villejuif, y sabe que al final la fraternidad y la ética triunfará, y que en Villejuif crecerán algún día de nuevo las flores.

4 comentarios:

Rosa dijo...

¿Cómo un tucán, puede desviarse a cuervo? Cómo el conocimiento, el deseo de aprender y conseguirlo puede hacernos olvidar la ética, la convivencia y a los demás, si todo aquello que somos, todo lo social, todo el conjunto de culturas, pensamientos e ideas forman parte de nuestra vida, de nuestro ser como animal social. Es triste que nos encerremos tanto en nosotros, aunque a veces por un tiempo puede ser necesario, pero siempre vamos a necesitar a los que nos rodean, esta en nuestra conducta la motivación filial, la motivación a crear familias, sociedades, ciudades. Que varios tucanes se alojen con ese perdido cuervo, que abran su casa internar, limpien su polvo de soledad, y descorran las persianas a la ética, a la convivencia social y al respeto de lo que somos todos, una gran familiar multicultural que poco a poco vamos creciendo en utópica equidad, tolerancia y compresión del conjunto de cada pensamiento y sentimiento.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Son cosas que ocurren en la vida, a veces los tucanes atraviesan oscuros caminos, oscuras etapas que pueden durar toda una vida. Triste, pero cierto. Ahí se intenta luchar, ahí.

laeienda dijo...

Mucho mal tuvo que hacer Jameau, el Cuervo de Villejuif, a la pobre Lagartijita Teresita, cuando tan dolida está después de tanto tiempo. Es triste que esto sea así; me refiero no sólo al picotazo que le dio en la pata, sino también a lo de que Teresita aún esté dolida.
Por el cumpleaños de Laeienda, la Gata de Sant Gervasi (sí, sí, la del barrio pijo de Barcelona), el pasado 18 de agosto se reunió a la orilla del mar todo un compendio animalario: algún Perrillo, una Mona, varios Tucanes... y, en fin, Jameau el Cuervo de Villejuif en persona/pájaro... sí, sí, como lo oís, el mismo. Y, bueno, si bien es cierto que sigue con sus gafas oscuras, y si bien es cierto que sigue pagando la hipoteca de su casa en Villejuif, cierto es también que nada puedo criticarle a su ética.
Supongo que detrás de todo esto hay una larga historia privada que justifica una entrada tan, para mí, extraña como ésta...
Besos.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Vaya, vaya con el zoológico revolucionario de tu cumpleaños. Todos allí reunidos incluso el malvado Jameau que le picó en la cola, donde a Teresita mucho duele. Quizás sea revolucionario y ético, ya sabemos que las personas somos muchas cosas, depende de quién y en qué contexto, pero para Teresita Jameau no es éticamente aceptable, sí, largas historias de la vida no tan privadas, así que en este blog que escribe Teresita con sus patitas aquí está este malvado cuervo Jameau, el más malvado de toda la historia.