30 ago. 2007

Mary Shelley


Un día como hoy, en 1797, nació Mary Shelley. Mary Shelley, además de ser la hija de una de las primeras reivindicadoras de la igualdad de géneros, Mary Wollstonecraft, y, por tanto, de haber recibido una educación en esos términos, fue una escritora del Romanticismo. Su gran obra, y a su vez la más conocida, fue Frankestein. A la hora de adentrarnos en la interpretación de la importancia de esta obra hoy día y en su época, siempre se nos olvida recordar que la novela se llamó Frankestein, o El Moderno Prometeo. Prometeo fue aquel que en la mitología griega robó el fuego a los dioses para concedérselo a los humanos. A fin de cuentas, el fuego fue uno de los grandes descubrimientos considerados al origen de la civilización, y representa el conocimiento, que pasó de ser algo exclusivo de esos dioses a ser algo compartido con los mortales.
Prometeo fundó la civilización humana. En la época de Mary Shelley, en la que la historia humana, por los acontecimientos europeos en torno a los años posteriores al fracaso de la Revolución Francesa, estaba en crisis, lo que quedaba como posibilidad era la construcción de un nuevo Prometeo, producto mismo de la ciencia y del conocimiento que dio el Prometeo antiguo a los seres humanos. Así nació Frankestein, el nuevo mito soñado para pensar el fundamento de una historia diferente para el futuro. Este devenir debía utilizar otros paradigmas de modelo, ya que se identifica el mismo siglo XIX con un producto fracasado de esa historia humana -europea-, que comenzó en su origen con la civilización griega. Así, se necesitaban nuevos mitos fundadores para inventar la nueva sociedad. Ese personaje, Frankestein, intentaría sin lograrlo -como tampoco logró el Romanticismo alemán o inglés de la época- una forma de salida a esa crisis.
Con esta obra, que deberíamos dejar de leer como una novela de terror, Mary Shelley se convirtió en una de las grandes pensadoras románticas de la Inglaterra de la época. Desgraciadamente, debido a los diferentes paradigmas de estudio que han venido dominando en la historia hasta hoy día -y por ello reivindicamos mediante este homenaje- ha dejado de pensarse en esta autora como una de las grandes representantes del Romanticismo.

25 ago. 2007

La Tucancita Cosmopolita


Por las tierras del mundo, acompañando algunas veces a Tucán, está volando la Tucancita Cosmopolita. Ella, una gran tucana, va recorriendo países con su mochila al hombro fotografiando las situaciones políticas en su retina para buscar las formas de la revolución. Entonces encuentra amigos, animales del hábitat, que quieren ayudarla con el estudio de campo para conocer las actitudes vitales y políticas con respecto a cada situación: Mozambique, Tailanda, Siria, Jordania, Egipto, y tantos otros lugares.
La Tucancita Cosmopolita veranea en Mojácar, junto al Tucán de Mojácar, ayudando también a reforestar las zonas desérticas de la sierra de Cabrera. Se sube al pico más alto, cerca de donde están los inmensos cables de la luz plantados magnetizando el ambiente, y los picotea hasta no dejar ni uno vivo, porque dice que esas ondas mutan a sus amigos los jabalíes, que acuden ya al caucho más que a su comida natural.
A veces viaja a las más altas montañas de los lugares con más lluvia, y se lanza por los barrancos con los diferentes estilos de tucancita cosmopolita: toboganes, saltos, o descenso planeando, remojándose para quitarse el polvo de las alas, y gritando de la emoción de estar rodeada de las rocas, que surgieron, dice, de lo más profundo de la belleza de la Tierra.
La lagartija Teresita, que paseaba despistadilla con su sombrero de paja y su rama de trigo en la boca por Mojácar, se la encontró cerca de la Cueva del Lobo. Y fue una gran suerte, porque después de escuchar las actitudes de la Tucancita Cosmopolita la vida se ve de otra forma. Siempre que se habla con ella queda alguna frase que adorne las actitudes de cada día.

23 ago. 2007

Cómo hubiera sido

¿Cómo hubiera sido la vida de otra forma?,
¿cómo hubiera sido vivir en Reus, proper de la Neus?,
¿cómo hubiera sido ser vecina de Gaudí,
estar a 13 km. de Tarragona,
y coger el Euromed del Mediterráneo?,
¿cómo hubiera sido trabajar en el IES d'Horticultura i Jardineria,
dar clases por la mañana en el bachillerato,
y estudiar por la tarde las nuevas especies de plantas del hortus?,
¿cómo hubiera sido poder conocer cuáles son las flores que regaló al corazón una amiga?,
¿cómo hubiera sido vivir esto como algo más que una fantasía?,
¿cómo hubiera sido no poder preguntarse cómo hubiera sido?

22 ago. 2007

La Declaración de los Derechos Humanos


Un día como hoy, en 1950, la Asamblea Europea aprobó la Declaración de los Derechos Humanos, que había sido redactada por la Asamblea General de las Naciones Unidas dos años antes para ser difundida . Tras pasar por dos guerras mundiales, y tras los episodios del fascismo, la Europa de la época se percató de que lo deseable era la buena convivencia, y de que para conseguirlo se necesitan unos pactos de cuáles son los mínimos a respetar.
La Declaración de los Derechos Humanos nos habla de esos mínimos a respetar, tanto a nivel legislativo, como a nivel ético y moral, que acompañan al ser humano por el mero hecho de ser humano, es decir, que hablan de qué es lo inviolable dentro de la esencia humana. El derecho a la vida, el derecho a que no practiquen con nosotros la esclavitud, el derecho a no recibir malos tratos, el derecho a una personalidad jurídica, el derecho a no ser arrestados de manera arbitraria, el derecho a la presunción de inocencia, el derecho a la libre circulación, el derecho al asilo, el derecho al matrimonio, el derecho a la nacionalidad, el derecho a la propiedad, el derecho a la libertad de pensamiento, el derecho de reunión, el derecho a la democracia, el derecho al trabajo, el derecho al descanso, el derecho a una educación gratuita o el deber respecto a la comunidad.
Algunos de ellos, por su formulación teórica, o por las prácticas que se llevan a cabo en su aplicación han sido enormemente discutidos. Hablar de Derechos Humanos que acompañan la esencia del ser humano por el mismo hecho de ser humano implica una forma de universalización, o universalismo. Es evidente que no todos los seres humanos somos iguales, porque existe la diversidad de pensamiento, de opiniones, etc, lo cual brinda una enorme riqueza. Sin embargo, para poder hablar de la justicia, para dar y recibir un trato equitativo, es necesario considerar legislativamente que somos iguales ante la ley, que unos pactos de mínimos nos lo garantizan, y que esos pactos de mínimos, como pactos, pueden completarse con nuevos debates. Los Derechos Humanos se convierten, así, en una formulación pionera en una lucha a nivel mundial por la justicia, la fraternidad y la libertad.

12 ago. 2007

El muro de Berlín


Un día como hoy en 1961 se comenzó, en plena madrugada, la construcción del muro de Berlín. Uno de los acontecimientos más violentos de la historia que marcó la división de una ciudad cerrando el tránsito y la libre circulación de los ciudadados de un lado a otro. Todo separado por una barrera física, cuando la vida de los seres humanos no alberga en sí fronteras definidas. Resulta imposible hablar de las biografías, de las geografías de los ciudadados en base a las fronteras. De esto saben hoy día los ciudadanos que viven cercados por muros en Palestina fundamentalmente, o en México frontera con EEUU.
Afortunadamente el muro de Berlín cayó en 1989. Sin embargo, quedan hoy en el mundo tantas barreras por derribar, luchemos por decir cómo son esos lugares personales y sociales en los que no puede hablarse de frontera alguna.

11 ago. 2007

Jameau, el cuervo de Villejuif


En Villejuif, maravilloso lugar de las banlieus sur de París, a una lúgubre casa fue a vivir hace unos años Jameau, sembrando en el barrio la oscuridad y la enemistad. Jameau, tucán europeo de origen, que luchaba por su revolución (que a día de hoy, de tanto tiempo que pasó de aquello, nos es desconocida, por más fuentes del Instituto de Estadística Tucaní que consultemos), decidió un día ir a París a formarse en sus conocimientos. Aprendió cosas en esos largos años, y, al mismo tiempo que las aprendía, desaprendió las cosas que tienen que ver con la convivencia, la convivialidad y la fraternidad, hasta que pasó a convertirse en Jameau, el cuervo de Villejuif. No es que París sea una ciudad propia para transformarse en lo que Jameau es hoy día, sino que en ella, como en toda gran ciudad, se alojan también personajes de la galantérie que viven a base de comportamientos caracterizados por una ausencia de ética. Conocidos son los cuervos negros de París, que aterran y siembran la oscuridad y la enemistad entre las aves, espantando a las palomas torcaces que con sus bellos ojos adornan el Jardin de Luxembourg.
Así Jameau, conforme con los años le iban creciendo los rasgos físicos de ser huraño (aumento de curvatura de la chepa, acompañada del uso de gafas oscuras, para esconder la mirada y no ser intimidado en un débil interior), fue ahorrando, cual vieja contable del Quattrocento flamenco, para comprarse una casa en Villejuif, y poner allí la sede de esa negra oscuridad que iba creciendo en su corazón. Solitario, poco comunicativo, se limaba el pico cada mañana para poder hacer la mayor cantidad de sangre posible en sus víctimas.
La lagartija Teresita tuvo la mala fortuna de encontrárselo en el camino de la vida de la revolución, ya que le pegó un picotazo en una pata que todavía le duele. Y sin embargo fue una fortuna encontrárselo, porque de nuevo Teresita busca Tucán urgentemente para luchar contra la terrorífica oscuridad sembrada por Jameau en el corazón de Villejuif, y sabe que al final la fraternidad y la ética triunfará, y que en Villejuif crecerán algún día de nuevo las flores.

8 ago. 2007

El Tucán Carioca



En Brasil, en el jardín botánico de Curitiba, habita el Tucán Carioca. Aunque de origen de Río de Janeiro, y gran apasionado de los baños en la playa de Ipanema, y de los altos vuelos a la montaña de Dois Irmaos y al Cristo Redentor en el Cerro del Corcovado, tiene la sede de la revolución en la capital del estado de Paraná. Allí, el Tucán Carioca de ojos inmensamente azules junto a sus compañeros mantienen una ciudad maravillosamente verde, en la que, según informan fuentes del Departamento de Estadísitica Tucaní, a cada habitante corresponden 51 metros cuadrados de superficie vegetal. Sí, así que imagínense cuánta superficie verde debe haber para una ciudad de 2 millones de habitantes en pleno Brasil. El bosque Alemao, el bosque Boa Vista, el bosque Capão da Imbuia y tantos otros lugares son los que componen el maravilloso paisaje de la zona, que dio lugar, en lengua indígena, al nombre de la ciudad como "lugar donde existen abetos".
El Tucán Carioca cada mañana se encarga de hacer la ronda pertinente que le asegura que cada uno de los transportes ecológicos funciona a su hora, que los carriles bici no son interrumpidos por camiones que descargan mercancías en los comercios, y que no se hacen atentados contra la flora y la fauna que habita en cada rincón de la ciudad. Pero no todo resulta tan fácil, porque en los últimos años -contó el Tucán Carioca a la lagartija Teresita- con el desarrollo y el crecimiento de la ciudad se ha producido un gran aumento del nivel de contaminación de las aguas. Así, el Tucán Carioca y sus compañeros de la revolución, guiados por sigilosos lagartones de Brasil, dedican su tiempo también a picotear en los pelos o en las calvas a aquellos que vierten residuos tóxicos en las aguas de la ciudad.

7 ago. 2007

Las islas Canarias


No sé si vieron la foto de la portada de El País del día 1 de agosto, realizada por la agencia EFE. Aquí se la dejo, con las dos islas arrasadas en una gran parte por el fuego, Gran Canaria y Tenerife, a las que parece haberles salido una estela. Ésta, imagen del fuego mezclado con las nubes desde el satélite, parece señalar la fragilidad de las mismas, como si fuesen estrellas fugaces, nómadas que en el horizonte de la destrucción fuesen a cambiar de forma y de lugar.
Es un gran asalto a la naturaleza y a los seres humanos que el fuego arrase hectáreas de bosques que costará tiempo reforestar.
Seamos prudentes, que los incendios que nos asolen no sean provocados por la mano humana.

6 ago. 2007

Patinir


Durante estos meses, hasta el 7 de octubre, se puede visitar en el Museo del Prado la exposición dedicada al pintor flamenco Joachim Patinir, que vivió y produjo su obra durante el siglo XV.
El paseo por esas salas sugiere, atendiendo a los antecesores de Patinir y a los sucesores, una forma casi intuitiva de interpretar el porqué del surgimiento de ese tipo de pintura en Flandes. El Bosco, Bruegel -aunque casi ausentes por la intensidad de la obra de estos desde el punto de vista de la tradición, frente a la de Patinir- junto a este autor dan lugar, a través de una forma de pintar muy especial, cultivando el detalle, a tres grandes constelaciones que tratarían cada uno de ellos, y que surgen en el contexto histórico de la época.
En primer lugar, se pinta el paisaje, y casi, como en la pintura italiana se comenzaba a hacer, un retrato o una escena de personajes se convierte en una excusa para poder pintar ese paisaje. El paisaje flamenco de la época se distingue del italiano por ser un paisaje no sólo de naturaleza, sino de arquitectura y de costumbrismo. Así, Patinir, al fondo de cada una de sus escenas, normalmente justificadas por una lectura de la Biblia, hace aparecer una arquitectura creada por él mismo, y que, de ideal, podría pasar a ser real. Es una época, la moderna, en la que el poder del hombre sobre la naturaleza, como decía Francis Bacon, se hace a través del conocimiento, y, éste, se realiza a través de los instrumentos matemáticos de medida. Así, la arquitectura adquiere una vital importancia, y surgen grandes arquitectos en la época como Leon Battista Alberti.
En segundo lugar, comienzan a aparecer las miniaturas que hacen referencia a lo maravilloso, a la maravilla, a lo monstruoso. Los viajes de la ruta de la seda de Marco Polo habían sido realizados un siglo atrás, y habían proporcionado un imaginario inagotable sobre la alteridad. Y, en ellas, como en lo desconocido, se proyectan cada una de esas miniaturas maravillosas que hacen aparecer camellos, elefantes, pájaros tropicales, entre las maravillas, y personajes con cabezas y cuerpos que no se corresponden a una realidad común, y que, de nuevo, se proyectan en los desconocido, en esas tentaciones de San Antonio, motivo tan reiterado en la época.
En tercer lugar, aparecen, de escenas costumbristas, los nuevos personajes producidos por la época medieval, que son los mendicantes, a los que se les ha dedicado tanta literatura, y que son retratados, como parte del paisaje, por Patinir.
Una exposición que merece la pena ver con detenimiento, cual detectives con lupa, y que no tiene un momento de desperdicio.