8 mar. 2010

Fragmentos romanos LIV


Leer es como amar


Pasar largas horas en bibliotecas. Abrazarse a libros que esconden secretos. Quien ha leído tanto siente que el placer de la lectura no es el acto mismo de leer. Tampoco pensar que la primera página ya nos descubre de forma directa nuevos mundos. La tarea del lector parte de una sed que atraviesa su vida. Abre libros y busca saciarse. Pasa hoja tras hoja, quizás desesperado. Como quien recorre el conocimiento de múltiples seres humanos para encontrar las grandes personas amadas, espera con tanta inquietud como paciencia. Sabe que llegará. Llegará el momento en que los ojos recorran una de esas ideas que son capaces de desafiar el pensamiento. Es entonces cuando se miran paisajes que nunca antes se hubieran imaginado.

3 comentarios:

Francisco Jarauta dijo...

Qué hermoso fragmento el del amor-lectura
Besos
F

Pilar Turiso dijo...

Una acertada comparación en este magnífico fragmento.
Un abrazo.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Jarauta, por tus palabras siempre tan atentas.
Pilar, a veces pienso que las cosas que son comparables al acto de amar, son las que realmente merecen la pena. Besitos.