3 abr. 2010

Fragmentos romanos LXVII


Edinburgh

L
a belleza se torna sublime cuando observamos algo que nos atrae, pero no se acomoda al canon aprehendido. Los patrones greco-romanos se idealizan de observaciones reales. Es un canon geográfico que nos habita el gusto.
Sin embargo, caminar otras tierras llama al relativismo. Sí existen más cánones de belleza. -¡quién dijo que Europa tiene un origen único! ¡Qué discurso tan vacío!-. Pobre espíritu humano, pues, que después de reconocer el canon, no es capaz de observarlo más que desde el suyo propio. La belleza se torna sublime cuando observamos algo que nos atrae, y nos crea temor interno. Somos seres limitados. Buscamos ser ignífugos para no dejarnos navegar, recorrer, habitar, atrapar por todas las formas de belleza.

4 comentarios:

Ana Cuéllar dijo...

La Belleza es hija del Amor. Y está en todas partes, en todas las personas y en todas las culturas. Es algo consustancial a la Naturaleza Humana cuando se la respeta y se la educa desde la creatividad innata. Cosa que desgraciadamente no es lo habitual, pues, más bien se la castra o se la pervierte. Somos poderosos creadores, lo que pasa es que lo hemos olvidado. Los cánones limitan, castran y desde un punto de vista más constructivo, nos acercan y facilitan la investigación y el estudio.
Besos,
Ana

Say dijo...

Ya no nos sirven los cánones porque están degradados. Es todo una constante imitación. Ya es casi una imposición lo que sentimos y lo que pensamos. Y estamos repitiendo, si no salimos de esa imposición alienada, las formas de belleza que han quedado dichas y dictadas y han formado el canon. Hay que arriesgarse y amar aquello que nos crea el vértigo, el misterio y la capacidad de derribar condicionamientos.

Habrá muchos hallazgos vitales y creativos si abrimos nuestra percepción a nuevas formas de estar y así poder "dejarnos navegar, recorrer, habitar, atrapar por todas las formas de belleza"

Nieves Soriano Nieto dijo...

Ana, todo canon, como toda norma, sirve desde un punto de vista práctico, pero necesitamos saber, decidir el momento en que hay que flexibilizarla. La belleza es infinita. Tan sólo cabe declararnos libres de espíritu para reconocerla en todos sus ámbitos.
Hablando de belleza, por cierto, felicidades por tu cercana exposición en Elche. Me comentó Pilar Turiso que exponías allí.
Pena no poder verla. A ver si me envías unas fotos. Besos.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Say, "La atracción del abismo" de Rafael Argullol.
Un cuadro, "El viajero sobre el mar de nubes" de Caspar David Friedrich.
Besos.