23 ene. 2013

Fragmentos geosféricos LIV

 
"Adolescentes con arrugas"

Todavía recuerdo el día en que me levanté y me di cuenta de que me pareció hermoso y necesario dar explicaciones a ciertas personas. Toda la adolescencia uno se la pasa renegando de la implicación excesiva con los otros. Así, se evita todo aquello que nos lleve a no ser tremendamente autoafirmantes, en suma, egoístas.
El egoísmo en esa etapa de la vida es necesario, porque uno debe construir su persona, adquirir su estructura moral propia, hacerse. Pero más allá de esa etapa se convierte en una especie de "enfermedad social" que impide la construcción de un bien común, pactado entre los miembros de la sociedad que interactúan.
Me resulta tremendamente abrumador y entristecedor ver cómo cada vez más en esta sociedad ese egoísmo adolescente es el que predomina en personas supuestamente adultas. Tales "adolescentes con arrugas" -si me permiten la expresión- no son capaces de asumir responsabilidad alguna de cara a los demás. Responsabilidad entendida como aquello que requiere una respuesta implicada por nuestra parte. Por ejemplo, uno es responsable cuando en el trabajo da la cara si algo ha hecho mal. 
Uno es responsable también cuando tiene enfrente a otra persona y la considera como persona más allá de los deseos propios. Y considera qué es lo que puede hacerle bien y mal. Y, amándola, le procura ofrecer las mejores alegrías. 
Uno es responsable si es capaz de pensar que otra vida ajena puede ser más importante que la propia en un momento determinado. Por ejemplo, si alguien necesita de nuestros cuidados. Si tenemos que atender una mascota, un bebé, una persona anciana.
También uno es responsable si tiene una autoridad y un poder de gestionarlo debidamente como si fuera su vida en ello.
Sin embargo, cada vez son más las noticias que nos llegan de bebés desatendidos, perros abandonados, ancianos exiliados en asilos o sabandijas que nos roban el dinero público para abrir cuentas privadas en bancos suizos mientras hablan de modelo ético de austeridad y recortes.
A mí me preocupa especialmente esta adolescencia eterna de la sociedad, porque con ello se hace daño a otros, porque es imposible eludir o evadir las responsabilidades, porque se requiere cierta madurez para tomar decisiones y ser coherentes con ellas y con los que nos rodean.
No sé qué piensan al respecto, pero necesitamos urgentemente educar considerando al otro para que el otro pueda entender qué significa considerar al prójimo.

2 comentarios:

Maxi dijo...

Hablando de eternos adolescentes:
http://www.youtube.com/watch?v=uOkZFwIcxwQ&feature

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, papi!! Quizás sí nos hemos equivocado, sí!! Todo lo que merme la libertad para que piensen por nosotros es una forma de equivocarse.