2 ene. 2010

Fragmentos romanos XXII

Charles Robert Cockerell
Templo de Júpiter Olímpico. Agrigento


Naturalistas


Las nubes pasan dialécticamente ante la mirada. Son claroscuro que expresa el invierno en Tierra de nadie. En ciertas épocas sólo cabe suspender el juicio. Un pensamiento racional gotea en fragmentos de aguanieve. No cae hacia arriba en ninguna parte. Se niega la negación que lleva a decidir, porque la Razón es imposible en Tierra de nadie.
Es invierno y sólo procede observar en silencio. El devenir ajeno es solícito a la claridad. Los soñadores caminan ideas desde los hechos. Goethe fue un gran naturalista. Dibujaba nuevas especies mientras escribía el gran relato del Romanticismo, Werther. Viajó a Sicilia. Buscaba algo más que piedras, cánones y cultura antigua. Los "sueños de la razón" hicieron a Fausto vender su alma a la oscuridad. Razón y monstruosidad se dan la mano. Los monstruos de la Razón dibujan los más pavorosos avatares. Son grises los que se dejan aconsejar por ellos.
En ciertas épocas, en Tierra de nadie, sólo cabe suspender el juicio. Sentir. Los sentimientos son origen de monstruos algo más delicados. Son azules los que se estremecen con ellos.
Bajo los tilos te miro a los ojos después de casi diez años de biografía cercana. Vuelvo a reconocer el Amor que te guía. Hechos. Como infatigables naturalistas, hemos soñado juntos.

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