30 ene. 2010

Fragmentos romanos XXX


Un atisbo diurno. Pasean caminantes que recogen su sombra en pedazos extintos de tristeza. Una lágrima cae. En la mañana susurré en su oído todo lo que soy. Narrar a una lágrima el desnudo de tu ser.
Se vierte. Una lágrima. Impregna en humedad la piel con la verdad del corazón. Arrastrarse quebrando la solidez. Buscar inútilmente entre objetos alguna de las máscaras. Una lágrima feliz. Tan delicada y chiquitita. Le contamos todito y nos dejó desnudos.

No hay comentarios: