15 ene. 2007

Referentes


Tu sombra desapareció al marcharte,

como un hito que quiebra el horizonte,

quedé con la existencia en un duelo.


Aquí estábamos, éramos, seremos.


Pero qué osó nombrar este presente,

que borraría las huellas de las dagas,

deslizándonos en el filo de sus fronteras.


Aquí estábamos, dos o más animales.


Los monstruos dominan las noches,

sin saber apenas esbozar más que alaridos.


Proferimos, vomitamos por no tener un lenguaje,

inventamos las artes que menten las formas.


Y aquí estábamos,

somos tantos y tan dolidos.

El malestar es nuestro signo,

somos tantos y tan poco.

2 comentarios:

Rosa dijo...

"Cómo puede el amor resistir, sostenerse delante de lo injusto,
Cómo puede simplemente una palabra doler tanto.
Cómo los corazones se disuelven en el cristal, en mil pedazos se desagarran, sin embargo en un momento. Simplemente cierras mi puerta y pides que me vaya de tu vida ntropi sou, ego sagapisa pio pano apto celo"
(Una canción griega muy hermosa, que podira dar melodia a tu entrañable verso)

Nieves dijo...

Muchísimas gracias por esa canción griega, Rosa, que exóticamente nombra con sus grafías lugares que, por desconocidos, atraen. Es más bello el sentimiento unido a lo exótico, que el sentimiento en sí mismo.
Me gustaría saber quién la canta, de qué isla, si todavía guarda sus pequeñas utopías revolucionarias.
Así, mil gracias por tu comprensión