25 ene. 2007

Virginia Woolf


Un día como hoy en 1882 nació la escritora Virginia Woolf, que introdujo una problemática revolucionaria a la clase media alta inglesa, al plantear de manera radical la cuestión de los géneros y la ruptura de los cánones en los que la sociedad encorsetaba a sus habitantes. Criticó de manera general la cuestión de las costumbres y los modos de vida de esa clase social, la necesidad de un cierto tipo de comportamientos, de esas "buenas costumbres" que definían las burguesía en la que vivía. De ahí pasó a centrar su reivindicación ética radical a la cuestión de la mujer, planteando la pregunta constante en su obra sobre qué es lo que puede definir el ser de los géneros. ¿Qué significa ser mujer y ser hombre?, ¿cómo puede definirse el ser mujer u hombre de una manera esencialista: un cierto tipo de comportamientos, la posesión de una cierta anatomía sexual, etc.? Orlando es la obra principal es la que trata esta cuestión. ¿Y si un día nos convirtiésemos en una persona del género contrario al que supuestamente pertenecemos?, ¿acaso ese día no sabríamos comportarnos ni ser desde la forma esencialista desde la que estaba definida nuestro anterior género? Los límites de las fronteras son mucho más indefinidos que el trazado de una línea recta y clara, y hemos de luchar, como lo hizo Virginia Woolf, por romper con esos trazados que nos encorsetan para encontrar personas que sean ellos mismos, a las que el lenguaje y los códigos sociales les permita sentirse lo que piensan de sí mismos, y lo que desean. Por Virginia Woolf va hoy este homenaje, y, desde su filosofía, este ímpetu radical.

2 comentarios:

Francisco Jarauta dijo...

Todos somos habitantes de la frontera y, si quieres, todavía mejor, trabajadores de la frontera -
Grenzarbeiter - y la vida debe tener esa perspectiva en la que se encuentran los mundos y destruyen los parapetos de la identidad. Hay que escuchar el rumor interior , el que nos lleva como el río de la vida. Ya la tarea del ser es aquella que dibuja las situaciones, los géneros, las distancias y afinidades, los encuentros, la vida misma.
Recordar hoy a VW, a su Orlando, es volver a pensar este problema central de la condición humana, ampliado hoy en día en sus dimensiones más políticas.

Eduardo dijo...

si