21 may. 2007

Extranjeros y Extraños (Étrangers et Étranges)


A veces en la vida, por ética, se debería estar solo, sin ver a nadie. Son momentos puntuales, quizás más prolongados, momentos en los que el equilibrio interno y externo se quiebran, se rompen al tensarse demasiado la cuerda, y entonces, por consideración, sería mejor poder estar completamente solo, en un lugar alejado, quién sabe dónde.
Con el pequeño y torpe gps filosófico de la vida nos damos cuenta de que somos más pequeños y torpes de lo que imaginamos (siendo entrañable esta imagen, no vayamos ahora a hacer una loa a lo atormentado, que no es para tanto). La sed de búsqueda que atraviesa transversalmente nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestra arquitectura, una búsqueda que se encuentra definida de por sí en la ausencia de reglas, es, en su centro, en su palabra primera la contradicción. Buscamos un orden y un desorden, buscamos diseñar las grandes avenidas rectas, y sin embargo queremos perdernos por un zoco árabe paseando, buscamos una identidad cuando en el fondo no somos unívocos, buscamos una forma que dar a la experiencia, y sin embargo esa forma destruye la misma posibilidad de la experiencia. Parece que cuando el niño pronuncia su primera palabra, "ajo", un suspiro llega a nosotros: "sí, ha dicho su primera palabra, ha conseguido pronunciar la "j", fonema que le da una identidad (no es francés, tampoco italiano, ni portugués, ni alemán, es español, olé, aunque quizás podría ser árabe). Sí, ha pronunciado su primera palabra, "ajo", como los que cultivaban nuestros padres en las tierras, como aquellos que cogía yo en los veranos" (aunque quizás los ajos que nos comemos cada día procedan de otro-lugar). Pero un día el niño dice "guayaba". "¿Qué ocurrió? Este niño, a ver si nos va a salir niña porque le gustan las frutas rositas. Y madre mía, a ver si se nos va a casar con otro hombre, y además "extranjero" o "extraño" ". El niño trata de romper conscientemente las fronteras, las formas de la cultura impuesta de origen, las formas que se le impongan, siendo el primer "extranjero" para sí mismo, como aquel de Camus. Sólo que a veces, como nosotros, se bandea entre las contradicciones de no saber vivir sin una forma. ¡Qué torpes somos! Rompemos una forma, y necesitamos otra que sustituya a la anterior, siendo ésta otra manera de imposición y de dominio. También podemos vivir toda la vida en los límites de la forma, luchando contra nosotros mismos por no acomodarnos a una, la que sea, creada como una manera de usurpación de la libertad a los otros y a uno mismo. ¿Es esto posible? ¿Acaso alguien mostró lo contrario? Yo personalmente no creo lo que esté verificado, tan sólo no creo lo que está falsado. Y, por lo que no está verificado ni falsado, las ideas, luchemos siempre para hacerlas coincidir con nuestro camino vital.

3 comentarios:

Tooru Okada dijo...

Ergo por qué lo llaman madurez cuando lo que quieren decir es esclerosis.

Rosa dijo...

Es cierto buscamos esos limites, ese pequeño rectángulo cercado en un orden,en unas reglas que ya existan sin pensar en nuevos términos sino aquellos dentro de nuestra confortable colocación pero la vida es una marea, un caos desbocado que nos hace zozobrar a la mas mínima ocasión, si,somos yin y yang, lo femenino en lo masculino y viceversa. Y dentro de ese desorden de personalidad que nos ajetrea creamos una estabilidad que conforme crecemos la vamos adaptando,esa estructura a los cambios de fluctuaciones imitando lo que esta aceptado socialmente. Pero ciertamente es una tarea compleja llevada a la locura, pues las fronteras cambian, los flujos sociales varían, los límites se diluyen formándose constantemente otros nuevos. Intentar permanecer en la línea, querer construir un puente solidó real entre la realidad y el interior es difícil, complicado y una locura solo podemos coser un fino hilo imaginario que nos conecte al mundo siendo acorde con nuestro pensar, con nuestra forma de ser.En algunas ocasiones seamos ermitaños aislándonos del mundo, un kit-kat en la corriente vital dando ese respiro de reflexión.
Y si, cojamos aquellas miguitas de conocimiento de todos los panes del mundo, moldeando una macedonia de pensamientos, de sentimientos…acordes cada uno con su persona, con su interior.
(Una curiosidad; en unos estudios recientes a niños de entre 1 y 2 años se ha visto que los varones eligen juguetes de acción, de movimiento, como balones y objetos deportivos mientras que las niñas preferían entretenimientos mas pasivos como muñecas, tacitas y juguetes similares según dicen es por una cuestión hormonal)

Gracias, no sabes lo acertado que ha sido tu reflexión y en este momento me ayuda para ver un aspecto que necesitaba, Muchas gracias.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Rosa, siempre tan agradable, sensata, honesta, dando el horizonte feliz a la vida.
Es curioso lo de los niños de 1 y 2 años, sí, siempre se ha hecho de la ciencia un arma al servicio de la ideología.
Mil gracias de nuevo, como cada vez.