28 jul. 2007

Cotorrita


En el último viaje de espionaje de la lagartija Teresita a las tierras de Santander aprendió mucho de la necesidad cada vez más inminente de unir tucanes revolucionarios al grupo de los luchadores de la costa Mediterránea por la explotación de los recursos naturales del litoral de la zona. La lagartija Teresita se compró unas gafas antes de subirse sobre el lomo de Tifón para cabalgar hasta Santander, ya que iban a hacer el espionaje de aprendizaje en un curso, y la lagartija Teresita decía que quería aprender tanto, que quería ser una empolloncita. Tifón, cómo no, le hizo unas gafas sin graduación a Teresita, que a veces era tan caprichosa, con unas maderillas que cortó de las astillas de las palmeras del Palmerar.
Y así llegaron a Santander al curso sobre las ciudades en el que arquitectos, filósofos y urbanistas dieron a Tifón y a Teresita una mirada nueva a esos problemas.
Y allí Tifón y Teresita conocieron a Cotorrita, una preciosa ave parlanchina que hablaba de la revolución de los adosados. Cotorrita era la jefa de la revolución de las cotorras tropicales afincadas en Barcelona. En este último año, el falansterio de cotorritas de Barcelona había sufrido varios atentados. Ciertos seres humanos, alegando que la comunidad de cotorritas era perjudicial para el equilibrio del ecosistema básicamente humano de la ciudad, había atentado contra sus nidos, robándolos de los árboles, para que las crías de los nuevos huevos no pudiesen nacer. Cotorrita estaba al principio muy triste, porque, según informó a la lagartija Teresita, les robaban unos de los derechos básicos de su vida, la vivienda y la reproducción. Pero luego se lanzó a la lucha revolucionaria con un fuego interno imposible ya de apagar. Cotorrita y sus amigos construían cada año unos nidos en forma de adosados. Rama por rama separaban cada espacio para cada una de sus crías, estableciendo una minicomunidad de nidos en el nido. Los seres humanos, también expertos en la construcción de adosados, destrozaban aquéllos, por razones de desequilibrio de sus ecosistemas creados a la medida, y, sin embargo, dedicaban sus dineros a construir miles y millares de adosados en ecosistemas cerca de la costa mediterránea, rompiendo con todo el equilibrio de los mismos. Desde ese momento, Cotorrita no cesa de luchar por la revolución que conciencie a los tiranos de la naturaleza de que a fin de cuentas no se trata de tener o no adosados, sino de tener conciencia de equilibrio con el lugar donde se habita.
La lagartija Teresita se lo dijo a Tifón, que fue corriendo a darle la noticia a Tucán de que nuevas aves voladoras estaban haciendo la revolución a través de la denuncia urbanística y arquitectónica, para que mande refuerzos y las incluya en las estrategias del planteamiento de la revolución.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Nieves hija, soy Marisa de Santander. Me encontraba yo descansando en una jornada de guardia tranquila, en el trabajo, con tan buenos recuerdos del curso de las Ciudades, cuando me acordé de que Nieves Madre me había comentado anoche que Amando tenía un blog, así que me puse a buscarlo en Google. No he encontrado el de Amando, pero sí el tuyo y, que alegría! contenía una historia que me sonaba de algo. Gracias Nieves. escribes muy bonito. Te deseo lo mejor el Elche, recuerdos y un abrazo

Nieves Soriano Nieto dijo...

¡¡Marisa!!, ¡¡qué sorpresa!!, muchas gracias por tu comentario. Ya ves que este blog se ha ido convirtiendo en uno de los lugares en los que cada cosa vivida pasa por estas aves tropicales.
Ya sabes que cuando quieras bajar para el sureste, allí tienes una casa con los brazos abiertos.
Por cierto, Amando tiene dos blogs. Uno es el del Collegium de los Invisibles, cuya dirección es http://collegiuminvisibles.blogspot.com/
El otro es sobre su aldeita de origen, Roucos, y que es fantástico. La dirección es ésta: http://roucos.blogspot.com/
Mil besos