4 jul. 2007

Marie Curie


Un día como hoy, en 1934, murió Marie Curie tras una larga vida dedicada a la ciencia y la revolución. La revolución desde la ciencia no tiene que ser únicamente la Revolución Científica, tarea a la que dedicó su biografía, e incluso su muerte Marie Curie. Sino que desde la ciencia también se pueden hacer otro tipo de revoluciones, y la mujer a la que se dedica el homenaje de hoy camina en esa línea.
Marie Curie, junto a su marido, Pierre Curie, centraron sus investigaciones en torno a los elementos radioactivos. Se trataba de estudiar el ámbito novedoso de la inmensa potencia energética de esos elementos que contenían radioactividad. Ya era conocido el Uranio, pero Marie y Pierre Curie descubrieron el Polonio, el Radio y el Cloruro de Radio, realizando investigaciones que supusieron un gran avance energético.
Por toda esta trayectoria de investigaciones recibieron, en 1903, el premio Nóbel de Física, siendo Marie Curie la primera mujer en recibirlo a lo largo de la historia. Desde la ciencia también se hace esa revolución, ya se dijo. A pesar de que Marie Curie no hiciera nunca alarde explícito, o al menos que quedara vigentemente explícito, sobre la cuestión de la desigualdad de los géneros, su investigación, la ruptura de los cánones de la ausencia de mujeres en el ámbito de la ciencia, la adquisición del primer premio Nóbel otorgado a una mujer por sus aportaciones al ámbito de la física, la convierten en una revolucionaria, que, como científica, actúa con los hechos y la experiencia.
En 1910, cuatro años después de la muerte de Pierre Curie, y tras demostrar que se podía obtener un gramo de Radio puro, recibió el premio Nóbel de Química también por las aportaciones realizadas, a lo largo de sus investigaciones, a este ámbito de la ciencia. En esta ocasión se convirtió en la primera persona, no sólo mujer, que obtenía dos premios Nóbeles a lo largo de la historia.
También a la muerte de Pierre, que trabajaba como profesor en la Sorbona, Marie ocupó su plaza, convirtiéndose en la primera mujer docente en la larga historia de esa universidad, lo cual abre de nuevo los ojos a sus caracteres revolucionarios.
Durante la primera etapa de la Primera Guerra Mundial, Marie Curie inventó un coche, el llamado Petit Curie, de atención a los soldados heridos a través de la realización de de radiografías, demostrando, con ello, un uso ético de la ciencia, por contra del mal uso que se realizó de la radioactividad durante la Segunda Guerra Mundial, o como forma de amenaza durante la Guerra Fría.
Marie Curie se ha convertido, con su forma de actuar, con su quehacer ético diario, en una de los grandes ejemplos de forma de vida dedicada a la revolución. Por ello se quería dedicar a ella el homenaje de hoy.

No hay comentarios: