21 jul. 2007

Se busca Tucán urgentemente


En el último viaje de espionaje revolucionario que hizo la lagartija Teresita por las tierras de Cuenca se dio cuenta de que se necesita Tucán urgente para que sea encargado jefe de la zona (abstenerse de mandar el CV los que no crean en la revolución). Es curioso, y ahora comparativamente, porque la lagartija Teresita llevaba más de tres años sin pisar ya esas tierras, cómo nada, o prácticamente nada allí ha cambiado. Esas tierras de interior a las que la historia les afecta de una forma aislante necesitan tucanes urgente para hacer la revolución contra el conservadurismo (en cada zona manifestado de una forma). Conservadurismo no en cuestión de ideología política, porque a fin de cuentas Castilla-La Mancha, feudo del PSOE, que dicen ser de izquierdas, es uno de los lugares menos avanzados, o con menos mentalidad avanzada de lo que podríamos llamar España (sin ánimo de insultar a nadie). Sino conservadurismo en el sentido en el que se tiende a conservar lo que ya se tiene, las mentalidades del pasado, llegando a verse, no sin apenarse, que la gente joven de Cuenca defiende los arcaicos valores manchegos que tenían ya sus abuelos, y que puede tener la mía en pleno Albacete. Si la gente joven no piensa de otra forma, ¿cómo se va a cambiar el mundo?, ¿cómo puede experimentarse un mundo en el que alguna de las posibilidades sea mejor que las que ya se tenían? El mestizaje, la inmigración, las diferentes ideas no han llegado todavía a Cuenca, donde los pocos inmigrantes que hay se concentran en un guetto tetería en la que, cada vez que se pasa por la puerta, alguien insinúa que cuidado con lo que puede salir de ahí dentro. Sí, se necesita tucán urgente en las tierras conquenses, un tucán que cumpla el perfil de lucha contra el conservadurismo manchego en las nuevas generaciones.
Cómo poder comparar Barcelona, dentro de Cataluña, zona a la que la lagartija Teresita viajó mucho en estos últimos tiempos, y donde conoció a sus amigos Jordi el Tucán Barceloní y el Tucán de Bellvitge, con Cuenca. Son paradigmas totalmente inconmensurables. Después de que la lagartija ha recorrido algunos lugares del mundo, cree poder pensar que a fin de cuentas las ciudades con puerto siempre han tenido una mentalidad más avanzada, quizás por el comercio, quizás por la transición de poblaciones, quizás por las diferentes ideas que han pasado por allí, quizás porque, por ello, se ha podido desarrollar un espíritu crítico. No olvidemos que fue en Mileto, una vez que se abrió al comercio, donde nació la filosofía presocrática. Nápoles, Alicante, Valencia, Barcelona, Aden, etc. tienen todos sus tucanes de la revolución, unos dedicados más a cuestiones logísticas, otros dedicados más a la lucha directa.
También la lagartija Teresita ha pensado estos días por las tierras conquenses, después de aprobar también la oposición de secundaria, especialidad de filosofía, modalidad de ingreso libre en Cataluña con el puesto 34 de 60 plazas, que quería comunicar a sus amigos no sólo esta noticia (la lagartija Teresita ya dice que tiene el ego inflamado, y que ya se va encontrando mal porque está en contra de los egos, y que el otro día fue al médico para que le recetara un antiinflamatorio, y que le prescribió que no hiciera más caso a buenas noticias y felicitaciones), lo dicho, quería comunicar a sus amigos, quizás con una enseñanza de ética práctica, que tenemos que quitarnos ya la mitología que nos venden sobre los catalanes y sus prejuicios con el resto de los seres humanos. Una cosa son las políticas de normalización lingüística, en las que se hace de la lengua en vez de algo comunicativo un arma política (y para ello luchan el tucán de Bellvitge y Jordi el Tucán Barceloní), y otra cosa son las personas. No nos engañemos, somos todos seres humanos. Tantos prejuicios con los catalanes, como si nos fuesen a arrojar pestes que nos lograsen echar de sus tierras que suponemos sesgadas, cuando a fin de cuentas es nuestra mitología la que nos hace a nosotros ser retrógrados con respecto a otras formas de vida. A fin de cuenta somos personas, que nunca os vendan, queridos amigos, dice la lagartija Teresita, ninguna mitología. Tanta historia de la imposibilidad de aprobar una oposición en Cataluña si se es de fuera. Estudiemos, aprendamos una lengua, seamos naturales, y optemos por la comunicación. Sí, la lagartija Teresita se presentó a Cataluña a las oposiciones de secundaria, especialidad de filosofía, modalidad de ingreso libre, hizo los dos exámenes en castellano, porque dice que es la lengua que mejor se le da por el momento de las dos, y aprobó la oposición. Nadie le comió, nadie salió detrás de ella tratando de transformarla y obligarle a ser de una u otra forma. ¿Por qué? Porque todos somos seres humanos, porque si planteamos la diferencia desde la igualdad, trataremos y nos tratarán sin prejuicios, sea cual sea nuestro origen, nuestro destino, nuestro físico, nuestra cultura o nuestras creencias.
La lagartija Teresita quería dar las gracias a esta experiencia vital de Cataluña que le ha enseñado tantas cosas del respeto y de la vida, a todos los que creyeron en ella y en los que ha creído.

2 comentarios:

Francisco Jarauta dijo...

Tus viajes al Bellvitge catalán y a tu Cuenca de los recuerdos puede ser una excelente perspectiva para comparar modelos de vida, de pensamiento y mentalidad. Los hechos, migraciones y mestizajes añadidos, permeabilizan el tejido social dando lugar a nuevas complejidades, con los nomadismos internos que la ciudad refleja en su organización y estilos de vida. Otros casos, Cuenca posiblemente, esté más aislada y cerrada sobre sí misma, menos abierta al cruce de caminos que afectan a
otras sociedades que bien conoces. Pides Tucanes para trabajar en esos medios de mentalidades conservadoras. Es el debate entre prioridad de la educación y transformaciones sociales. Tendrán que darse la mano ambas, aunque es responsabilidad de la educación avanzar en la comprensión de la época con todas sus transformaciones políticas, sociales y culturales. Sin duda alguna, tu familia de Tucanes ya trabaja en ello.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Mil gracias por tus palabras, Jarauta, sí, lo ideal sería combinar la educación con unas sociedades abiertas, como decía Popper. Educar mientras se vivan los cambios sociales. Así que se necesita no sólo Tucán para la zona de Cuenca, sino ríos de pensamiento e inmigración que allí lleguen.