18 sept. 2011

Fragmentos luminosos LXXXI


De las personas heridas

Si alguna vez se encuentran en la vida a una persona herida, piensen que necesita especial cariño para curar sus daños morales. Sin embargo, tengan especial cautela si esa persona no está en condiciones de cerrar lo suspendido, porque es posible que proyecte sobre los otros la losa del dolor que asola sus entrañas. En ese caso, ni el quehacer de un bufón o el cuidado extremo de una mano amiga pueden ayudar a restaurar lo que es ya un daño sin retorno.

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