31 jul. 2011

Clara Gil


Poetisa, prosista, cantautora, enfermera y mujer murciana. Una joya:

http://clara-gil.blogspot.com/

Agua viva

Cada día tengo más claro que es el único agua que quita la sed.

Todo lo de este mundo

si no es regado por el Agua saciadora del alma

es caduco, sombrío y terminal.

Debo cultivar lo espiritual grandemente

porque cuando lo abandono

y lo huyo

me pierdo como los hematíes en la sangre.

Mauris


Definitivamente, con lo que más nos cuesta convivir cada día desde el inicio de nuestra vida es con el intestino grueso. Y más cuando dejamos de hacernos libres de lanzar excrementos para los que sólo pueda protegerse uno con un paraguas.

30 jul. 2011

Fragmentos luminosos LXIII


 Gruta regazo

Frágil y hermosa. Mujer de ojos rasgados. Es ya sabiduría la verdad de tu paso libre. Alcanzas a alunizar el tacto o buscas la gruta-regazo-bramido.

28 jul. 2011

Historias para Minerva IX

Minerva

La sabia, la intuitiva, la instintiva, la esperada, la que colma de amor sin apenas decir nada.

26 jul. 2011

Fragmentos luminosos LXII


De vampiros y oseznos

Desde mi punto de vista, existen dos modelos de funcionamiento en las relaciones entre seres humanos, con sus tonos de gris de por medio. El primero es el modelo que podríamos llamar vampiro. Y el segundo es el modelo que podríamos llamar osezno.

El modelo vampiro es el que más se estila en las sociedades de la velocidad. Está marcado por el evidente interés del sujeto por sí mismo, que modela sus relaciones en base al egoísmo, a la competitividad, la envidia, la impostación de una máscara constante y el deseo-frustración de poseer lo que le rodea. 

El modelo osezno es el estilo más clásico, entendiendo por ello más cercano desde mi punto de vista a la propia naturaleza del ser humano. Está marcado por un equilibrio entre el interés del sujeto por sí mismo y la consideración de la existencia del otro. Éste modela sus relaciones en base a la ley del juego limpio, la sana admiración de la sabiduría, tratando de eliminar el uso de una máscara constante para apostar por la muestra de la forma de ser intrínseca a cada cual. Es un modelo basado en el respeto, cuyo deseo viene considerado motor generatriz de vida eludiendo la posesión.

Si alguna vez se encuentran en la situación de comenzar cualquier relación social -seguramente se encontrarán en diversas ocasiones cada día-, hagan la prueba de establecer el modelo vampiro o el modelo osezno.
Por mis observaciones, sucede que cuando jugamos al estilo vampiro, la tranquilidad de la relación social se establece rápidamente. La máscara compartida por la mayor parte de la sociedad crea ese espíritu de relajación ante lo desconocido. Ahora bien, sucede también que las relaciones sociales establecidas según este modelo son ese tipo de relaciones que nunca llevarán a ningún puerto más que el propio estar-ahí, y son las menos duraderas en el tiempo.
Sin embargo, cuando se juega al estilo osezno, cuesta más establecer esa tranquilidad de la relación, dado que la ausencia de máscara no se encuadra dentro de parámetro social alguno. Pero una vez se consigue, en tanto que no ha sido construida en base a ninguna impostación, su duración es prolongada, y su base es un asentamiento positivo.

25 jul. 2011

Contra la frialdad: generosidad absoluta



Un corazón luminoso no hace más que encender la luz de los corazones ajenos. La lucha contra la frialdad es la generosidad absoluta.

Fragmentos luminosos LXI


La errónea lógica del deseo

En realidad pienso que quizás estamos equivocados. Equivocados con respecto a la forma en que pensamos y vivimos el deseo de forma generalizada. 
En nuestra cultura le damos forma al mismo de tal manera que lo hacemos algo rechazable. La represión del deseo es la base del catolicismo cultural. A fin de cuentas el mismo, según tales preceptos, no nos ha traído más que desgracias -y si no miren qué se narra de la curiosidad que tuvo Eva por la manzana-. La curiosidad nos lleva a "conocimientos peligrosos", y el deseo no es más que su forma. 
Cuando se habla del deseo, enseguida se nos menta la frustración. "¿Qué sucede si lo que deseas no se cumple?" o "No desees lo imposible" son frases que escuchamos desde bien pequeños como pertenecientes a la cultura popular.
Esas mismas frases, que no son más que verbalizaciones de pensamientos culturales, son los que han llevado, en la cultura zen oriental, a preceptos tales como "menos es más". Es decir, cuanto menos se desee, menos se vive atado a la consecución, a lo material, a la necesidad, y menos frustración se siente si lo que se desea se desvanece sin que podamos hacerlo "nuestro". 
Si se dan cuenta, o al menos yo lo veo así, en una y otra posturas se piensa el deseo desde la lógica de la consecución. Es decir, el deseo existe para conseguir un objeto. Es decir, para apropiarse de algo que es ajeno a nuestra propia subjetividad. 
Y esta forma de apropiación tiene dos consecuencias: primero, vivimos considerando todo lo que nos rodea como objetos, incluso las personas -si no miren en qué acaban convirtiéndose ciertas relaciones interpersonales basadas en la posesión y no en el respeto-, y, segundo, vivimos efectivamente frustrados cuando de entre lo que deseamos, algo no se consigue.
Pero imaginemos por un momento que cambiásemos el punto de vista, y que pensásemos el deseo como energía motriz del ser humano. Pongamos un ejemplo. Imaginemos que yo deseo comprar un ordenador deseado que tienen expuesto en un escaparate de un centro comercial. No tengo dinero para poder comprarlo. Se me ocurre la brillante idea de pedir dinero. Pero nadie me da dinero. Decido aprender a tocar un instrumento musical para dar conciertos, sacar dinero, y poder comprarlo. Aprendo a tocarlo, pero no consigo suficiente dinero. Por último, se me ocurre la idea de buscar trabajo para ganar dinero y poder comprarlo. Pero cuando tengo el dinero, el ordenador ya ha sido vendido. 
¿Qué pensaré? Según la lógica cultural de vivir el deseo, sentiré una gran frustración por no haber conseguido el ordenador. Ahora bien, ¿por qué no olvidarse del ordenador y de su posesión, y darse cuenta de que ha sido el deseo el que me ha llevado por un lado a aprender a tocar un instrumento musical, y por otro a encontrar trabajo?
De esta forma, primero no trataremos las cosas meramente como objetos, porque aceptamos que puedan tener su propio curso, devenir y decisiones ajenas a nuestra ansia de posesión. Y, segundo, dejamos de lado la frustración como parte de la psicología humana.

16 jul. 2011

Fragmentos luminosos LX



Sobre Jardines y afectos

A veces uno dedica tiempo a pensar frente a la vegetación. La vegetación ante la que pensamos en la mayor parte de las ocasiones no es salvaje, porque ahí no está por naturaleza. En las ciudades y campos humanizados, es el mismo ser humano el que decide hacer un parque o arar un campo para cultivarlo.
Además, uno se da cuenta de tal cuestión cuando, recorriendo países, observa las diferentes formas de configuración de los jardines. Esas formas no son azarosas, sino que podríamos decir que el jardín tiene la forma de la cultura que lo concibe. 
Así, uno camina Versailles, o el mismo Jardin du Luxembourg de París, y son las formas geométricas las que predominan. Los árboles están cortados según un patrón concebido por el jardinero. El jardín está pensado antes de que crezca. A fin de cuentas, la naturaleza en esos jardines es dominada y controlada absolutamente por el ser humano, porque no hay ni siquiera una pequeña rama que se salga del camino preestablecido para tomarse la libertad de ser natural.
No ocurre así con el jardín anglosajón. El Hyde Park, incluso el Green Park de la familia real londinense, así como el Großes Tiergarten o el Viktoriapark berlineses, son un camino planteado lo más acorde con la naturaleza. A pesar de que el jardín es plantado por el ser humano, se deja que cada planta siga su curso azaroso.
Si comparamos ambos con el jardín japonés, nos damos cuenta de que tanto el francés como el anglosajón, a pesar de sus contrarias teorías culturales, comparten un precepto común: la profusión de la vegetación es un signo de belleza del jardín. Es decir, cuanta más vegetación haya, más se puede ostentar estéticamente de la obra.
Sin embargo, el jardín japonés es mínimo. Se construye sobre el precepto general zen: "Menos es más". Así, los silencios de la composición son casi más importantes que la propia vegetación. A su vez, la vegetación es mínima. No son grandes árboles los que crecen, sino especies bonsais de tales plantas, porque a fin de cuentas el jardín es el lugar de meditación en el que el ser humano entra en contacto con su estado natural: la minimización en la complejidad.

Si tales preceptos los aplicamos a un nivel individual, podríamos decir que las plantas de cada ser humano se parecen al ser humano que las cuida. Ahora bien, ¿cómo explicar que, por ejemplo, de las cuatro plantas que tiene una servidora, tres sean absolutamente anarcas, y una siga empeñada en crecer de forma geométrica? Supongo que también habrá que contar con la naturaleza propia de la planta. Así, los jardines franceses utilizarán especies de plantas que tengan la tendencia a la geometrización de sus costumbres, los anglosajones plantas que crezcan según la libertad del azar y los japoneses plantas que crezcan según una naturaleza mínima.

12 jul. 2011

Juana Francés



En marzo de este año 2011 se abrió en Alicante, cerca de la Basílica de Santa María, el MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante.
Un espacio interesante compuesto de tres plantas. En la tercera se encuentran obras del artista alicantino Eusebio Sempere, en la segunda, obras de la artista alicantina Juana Francés, y en la primera obras del arte contemporáneo, especialmente vanguardista, que pertenecían a la colección privada de Eusebio Sempere.
Sobre las obras de la colección de Eusebio Sempere, tenemos museos mejores en este país. Sobre las propias obras de Eusebio Sempere, podría ser interesante la visita si nos agradan. Pero a una servidora lo que más le ha sorprendido es la impactante obra de Juana Francés. Gestualmente mezclarmateriales. Hace del lienzo un espacio de reflexión en el que los límites humanos quedan en evidencia. Un paseo de rostros monstruosos en su imbricación con la condición contemporánea. Rostros cometa, rostros circuito, rostros perdidos de interruptores de luz quebrados.

11 jul. 2011

Fragmentos luminosos LIX


Mujer tiempo

La espera pulso de percusión. La espera del origen enraizado o del espacio impostado. La espera de esas manos enlazadas que quiebran la huida. La espera de la lengua burlona del tiempo, de la mujer que quebró su estado pétreo con palabras. Mujer guerrera. Mujer libre que arrulla abrazos con sed de verbo.

8 jul. 2011

+ Delicate Monsters

 Mi más fiel enemigo

Francisca Lita:


http://delicatemonsters.blogspot.com/2011/07/francisca-lita.html

Fragmentos luminosos LVIII

"Pongamos que hablo de Madrid"
Gentes que corren para coger el metro para ir al trabajo. Trabajan corriendo para salir de trabajar. Al salir de trabajar corren para llegar al menos en una hora de transporte corredor a casa. Allí corren para aprovechar el día, y salen corriendo para ir de compras o al cine. Cuando tienen vacaciones corren para salir de Madrid. Y en la playa corren por los paseos marítimos para mantenerse en forma. Algo así como una ciudad de cyborgs que viven sólo para el instante siguiente de la vida, sin saborear su presente. O algo así como un conjunto de seres que actúan como si quisieran ver el final de sus vidas ya.

6 jul. 2011

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Grita!!!!!!!!!!


Dos versiones muy diferentes del hecho de gritar. Quédense con la que más le guste. Yo me quedo con la segunda


5 jul. 2011

Cagarse en Lenin y Stalin



Cagarse en Lenin y Stalin
Grandes hitos en la historia de la defecación en lugares emblemáticos de una servidora. Me cagué en los baños del Museo del Comunismo de Praga. ¿Cagarse en los totalitarismos? ¿Cagarse en los sistemas políticos de uso común? ¿Alguna otra posibilidad? Dejo a ustedes interpretación alguna.

2 jul. 2011

Fragmentos luminosos LVII


¿Sómos esclavos de las palabras o del silencio?
 
Siempre me llamó la atención el refrán "Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras". Más que nada me llamó siempre la atención porque detrás de él, como de todos los refranes, si reflexionamos y estirazamos, podemos reconstruir la genealogía de una moral cultural concreta.
Este refrán, desde mi punto de vista, alude en última instancia a la responsabilidad. Es evidente que quien habla, es responsable de lo que dice. Asumiendo incluso que si yerra, es responsable de sus errores. 
Por contra, quien no habla no es responsable de lo que no dice, porque no habla. Por tanto, no es responsable ni de lo que dice ni de los errores que cometa por hablar.
Ese refrán está instaurado en la moral católica, que evita atribuir la causa de la responsabilidad al sujeto individual, para buscarla en otros, o, en última instancia, en una divinidad abstracta. La única atribución al sujeto individual que existe en la moral católica es la CULPA. Y la culpa es algo que hay que evitar a toda costa para tal moral. La culpa, si analizamos, procede también en última instancia de una evitación de la responsabilidad. Lo que nos dice a fin de cuentas el sentimiento de culpa es que evitemos actuar. Porque actuar nos lleva a errar -somos seres imperfectos y pecadores que hemos sido castigados desde el inicio de nuestra existencia, allí cuando comimos la manzana prohibida, con la constante cualidad de errar-. Y errar, nos dice la moral católica, es algo terrible por ser pecado. Por tanto, el acto, que lleva al error con alta probabilidad, es condenable, y la única forma de asumirlo es autocastigarse. El autocastigo no es más que una evitación de la asunción de la responsabilidad. Porque un sujeto pleno y coherente es capaz de asumir el error como forma NATURAL de la actuación. Y asumirlo implica no culpabilizarse, sino hacerlo parte de uno mismo. 

En este sentido, si retomamos nuestro refrán, no es más que una forma de evitar actuar. Porque actuar llevará con alta probabilidad al error, y el error es digno generador del sentimiento de culpa. En suma, lo que se nos viene a potenciar es que callemos para evitar asumir la responsabilidad del error, en caso de que exista. 

Un refrán muy interesante, sí. Y que por mi parte en ningún momento tolero se compare tal silencio "irresponsable" con el silencio de la cultura japonesa, que es el silencio de la responsabilidad. Del cual, si me permiten, en otra ocasión les hablo.

1 jul. 2011

Milena Jesenská




Praga, ciudad de tanta cultura. De Praga siempre recordamos los escritores Franz Kafka o Milan Kundera, que tantas horas de sueños nos han adornado. También el pintor Alphonse Maria Mucha.
Pero, ya lo dice el reloj, entre la edad adulta y la muerte, están la identidad y la música -fíjense en los muñecos que dan las horas en la parte de arriba-.
Eso a mí me lleva a reflexionar desde la condición femenina. Y de nuevo, en Praga, al menos una importante mujer olvidada. Milena Jesenská, comúnmente conocida como la amante platónica de Kafka. Y a la que dedica las cartas de amor más intensas que puedan leerse en el escritor.
Pero ella fue más que admiradora e interlocutora del escritor. Fue una gran periodista. ¿Gran periodista? Dejemos incluso tal tarea suya, porque lo más importante es que vivió su biografía atravesada por una condición de rebeldía y revolución. Como periodista, comienza a apoyar la ideología comunista. Y, desencantada de la misma en la aplicación del caso ruso, acaba por dar un apoyo moral a los refugiados judíos alemanes que habían escapado del régimen nazi. Así, sin ser judía, se introduce en la lucha contra los nazis, paseándose por las calles de su ciudad con una estrella de David en el pecho. Fue detenida y encerrada en un campo de concentración, donde murió en 1944.