8 feb. 2015

Fragmentos mamíferos LXXVII


Rojo pasión

Todo cambia. Alzo la mirada y ya no veo sobre mí esa pequeña katana de juguete que protegía mis sueños. Ni tampoco adornan las paredes óleos que recuerdan épocas de dolor. Sin embargo, son más coloridos esos sueños. Todo se ha hilado, entretejido, con núcleos de seda enrojecidos por la pasión. Una inmensa sensación de libertad y felicidad me invade. Es esa libertad y felicidad hilada con esa seda roja: fraternidad, sororidad, revolución, sueños. Sentirse uno mismo. Haberse buceado. Si no existe el mañana, vivamos un presente lleno de cada sentimiento y emoción con tal intensidad que nos perfile las entrañas de latidos.

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