7 may. 2010

Fragmentos romanos LXXXIV


Hoy deseo regresar a casa. Ese lugar donde las horas junto a las personas se convierten en intimidad. Allí donde existe la responsabilidad, el proyecto, o la relativización del yo. Parece un sueño lejano. Apenas recuerdo su sombra. Habito el castillo de ciénago de la memoria.
Utópico mes de julio. Podré al fin reconocerme reconociéndote.

2 comentarios:

Say dijo...

"Viajó.
Conoció la melancolía de los paquebotes, los fríos amaneceres bajo la tienda, el vértigo de los paisajes y de las ruinas, la amargura de las simpatías interrumpidas.
Regresó."
La educación sentimental
Gustave Flaubert

Nieves Soriano Nieto dijo...

Curioso, Say, que tanto tiempo leí ese libro para qué importa qué. Dime, pues, cómo llegar a tierras afortunadas. Besos.