9 may. 2010

La polémica feminista en la España ilustrada


Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro comenzó su "Defensa de las mujeres" (1726) -capítulo de su Teatro Crítico Universal, tomo I- con las siguientes palabras: En grave empeño me pongo. No es ya solo un vulgo ignorante con quien entro en la contienda: defender a todas las mujeres, viene a ser los mismo que ofender a casi todos los hombres: pues raro hay que no se interese en la precedencia de su sexo con desestimación de el otro. A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena. En lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la limitación de sus entendimientos. Por esta razón, después de defenderlas con alguna brevedad sobre otros capítulos, discurriré más largamente sobre su aptitud para todo género de ciencias, y conocimientos sublimes.
A raíz de tal declaración entra en el discurso del pensamiento español el eco de las formas de pensamiento que se venían gestando en Europa. Desde la proclama aristotélica de la inferioridad de la mujer por naturaleza, que lleva a estar supeditada a nivel económico político al hombre (Política, 1254 b 10-14), la condición de la mujer en la historia occidental queda relegada a un segundo plano. Pocas fueron las voces con proclamas diferentes.
Las que lo hicieron, como la de Feijoo, crearon una serie de polémicas en el pensamiento opuesto a tales afirmaciones.
Si quieren conocer el panorama de la época les invito a leer la publicación de Oliva Blanco Corujo,
La polémica feminista en la España ilustrada. La defensa de las mujeres de Feijoo y sus detractores, Toledo, Almud, 2010.

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