20 jun. 2010

Fragmentos fronterizos XI

Giardini

No era mi camino real. Pero el amor lo llenaba con tal bella flor. Somos ciegos jardineros. Nuestra lucha es cultivar los hilos rojos que unen nuestros afectos. El viaje del sentimiento tiene algo más que un recorrido tangible. La seda atravesaba continentes, luchaba contra corsarios, bebía las sedes del verbo.
Que la palabra se convierta en grito mudo del corazón.

2 comentarios:

Say dijo...

Raíces son las palabras. No vienen de la superficie sino que tienen muchos metros de profundidad. Como los iceberg. O como los árboles. La palabra dicha es sólo la punta, debajo está todo su significado.
Las palabras van hilando hilos rojos que perduran por lo sentido. El amor siempre es el que construye, el que no renuncia.

Es difícil saber cuál es el camino real...o no?.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Qué bella imagen, las palabras son sólo lo que se percibe de todo lo que existe detrás. Es inconmensurable y difícil de conocer. En ellas está puesta toda la persona, sus formas de percibir, su cultura, su experiencia. Precisamente ayer tuve una conversación sobre esto mismo. Sabemos que existen las palabras, pero no sabemos exactamente qué quiere significar quien las dice, porque todo ello lo tiene dentro, y eso nos es inaccesible. Entendemos en realidad de las palabras de otro la forma en que las interpretamos nosotros, y en ello está puesta nuestra persona, nuestra forma de percibir, nuestra cultura, nuestra experiencia.
El camino real entendía por el cotidiano, el de cada día, el que une los afectos de una forma consuetudinaria durante largo tiempo. Creo que es el lugar donde se trabaja, en realidad, porque es lo que nos da la raíz a la tierra. Supongo que siempre es difícil saber cuál es, aunque tratamos de expresar que existe y que es uno en concreto. Quizás así todo sea más fácil. Besos.