11 jun. 2010

Vava Ştefănescu. Cvartet pentru o lavaliera


Ayer tuvimos la oportunidad de ver la danza Cvartet pentru o lavaliera dirigida por Vava Ştefănescu y representada por Julien Trambouze (artista sonoro), Carmen Coţofană, Mihaela Dancs, Mihai Mihalcea (bailarines) en la inauguración de la exposición Approved. The vagabond Vava Ştefănescu es una de las grandes voces de la danza en Rumanía con proyección internacional. Es directora del Centro Nacional de Danza de Bucarest, habiendo dirigido antes el Multi Art Dance Center (MAD).
Su obra Cvartet pentru o lavaliera vierte las angustias y placeres de tres personajes encerrados en una cabina telefónica, como la mampara a través de la que Louise de Lavallière. se encontraba con su amante el rey Louis XIV -primera connotación del título de la obra-. Éstos están conectados al exterior por un micrófono lavalier -segunda connotación del título de la obra-. Vava Ştefănescu quiebra el territorio animal para borrar la intimidad incluso entre las fronteras del cuerpo de cada uno de ellos. No es posible el comportamiento instintivo sin el espacio mamífero. Los protagonistas van adquiriendo, en picos álgidos de intensidad dramática que se presentan con un laso de tiempo cada vez menor a lo largo del desarrollo, un estado más profundo de locura. Si no hay instinto, se pervierte la naturaleza humana. Gritos mudos, palabras entrecortadas, gestos repetitivos, sudoraciones frías.
Búsqueda desesperada de la salida de ésa cárcel, que no es más que la humana. Sin embargo, cuando se encuentra la solución a la tensión dramática resulta difícil avanzar hacia lo desconocido. La condición de la cultura pautada pende sobre el ser humano como un colgante Lavalier -tercera connotación del título de la obra-.

2 comentarios:

Ana Cuéllar dijo...

El comentario que haces, Nieves, sobre este evento me sugiere esto:El ser humano se sustenta sobre su naturaleza animal, instintiva y emocional. La cultura se impone sobre esa estructura, en la que hay elementos humanos pero que no permite o mejor no favorece el desarrollo armónico de ambas naturalezas la animal y la humana. La locura es romper la naturaleza humana y la animal llevándo al ser humano a estados de regresión total, al útero, tal vez...y para qué, me pregunto yo. Es experimentar con thanatos,el drama, el dolor, el sufrimiento, la locura... Para mi un rollo, una recreación innecesaria. Por qué no, la armonía, la alegría, el humor, el amor...Plasmando aspectos más saludables y constructivos que también están en nuestra naturaleza animal y humana, estimulando el gusto por la vida, la vitalidad....que nos acerquen a lo mejor de nosotros. El miedo sigue siendo el patrón o el canón. ¿Hasta cuando?.
Ana

Nieves Soriano Nieto dijo...

Ana, me gusta tu reflexión sobre la cultura como potenciadora de aspectos de la naturaleza humana. Pienso, como tú, que la cultura debe potenciar la armonía, la alegría, el humor y el amor, aunque también es pienso que en tanto que existe en la naturaleza humana en ocasiones también la tristeza y el dolor, la cultura también debe servir para reflejarlos.
La locura pienso tiene el origen en un exceso de tensión por parte de la cultura hacia el animal humano, también por un exceso de distensión. Supongo que la virtud es el término medio entre ambas.
A fin de cuentas es lo mismo que dices, armonía.
Besos. Nieves